Ginebra (Suiza).- El número de personas registradas como desaparecidas por el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja ha aumentado casi un 70 % en los últimos cinco años, alcanzando unas 284.400 en 2024.

Esta cifra alarmante refleja una tendencia mundial impulsada por el crecimiento de los conflictos armados, la migración masiva y la disminución del respeto por las normas de la guerra, según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

«Desde Sudán hasta Ucrania, desde Siria hasta Colombia, la tendencia es clara: el número creciente de personas desaparecidas es un recordatorio contundente de que las partes en conflicto, y quienes las apoyan, están fallando en su deber de proteger a la población civil durante la guerra», declaró Pierre Krähenbühl, director general del CICR. 

Además, advirtió que los datos difundidos por la Red de Restablecimiento del Contacto Familiar, conocidos como Family Links Network, representan solo «la punta del iceberg», ya que millones más han sido separados de sus seres queridos durante años o incluso décadas.

El drama de los desaparecidos, sin embargo, no es un destino inevitable. Krähenbühl subrayó que con medidas más sólidas para prevenir separaciones, proteger a los detenidos y gestionar adecuadamente los cuerpos de los fallecidos, muchas familias podrían evitar una vida entera de incertidumbre y sufrimiento. 

Detrás de cada número hay una historia humana: una madre, un padre, un hijo o un hermano cuya ausencia deja heridas que las estadísticas no logran reflejar por completo.

La Cruz Roja y la Media Luna Roja destacan que son los Estados y las partes en conflicto quienes tienen la principal responsabilidad de prevenir las desapariciones. Esto implica proteger a los civiles, garantizar la seguridad de las personas privadas de libertad, esclarecer el paradero de quienes han desaparecido y brindar apoyo duradero a las familias afectadas. 

La forma en que los gobiernos y actores armados responden ante estos casos puede determinar el curso de las sociedades incluso después del fin de la violencia, afectando los procesos de reconciliación, paz y sanación comunitaria.

La aplicación del derecho internacional humanitario (DIH) es fundamental para reducir el riesgo de desapariciones. Por ejemplo, la Cuarta Convención de Ginebra establece que, durante la evacuación o traslado de civiles por parte de una potencia ocupante, debe evitarse la separación de las familias. 

Este principio también está contemplado en tratados internacionales y manuales militares que promueven la unidad familiar en contextos de conflicto y desplazamiento forzado.

Asimismo, las normas de la guerra establecen que las partes deben compartir información sobre las personas detenidas de manera oportuna y permitir que mantengan contacto con sus familiares. 

Igualmente, existe la obligación de registrar y proporcionar datos sobre los combatientes enemigos fallecidos, para que sus familiares conozcan su destino y no permanezcan en el limbo de los desaparecidos.

En cifras, la Family Links Network reportó que en 2024 se registraron unas 284.400 personas desaparecidas por sus familiares. Esta cifra representa un incremento neto del 68 % respecto a 2019, cuando se contabilizaban 169.500 casos. 

A pesar de lo abrumador de los números, también hay resultados positivos: más de 16.000 personas fueron localizadas y más de 7.000 lograron reencontrarse con sus familias, gracias al trabajo conjunto del CICR, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y, en ocasiones, los propios familiares.

Durante el mismo período, se entregaron cerca de 90.500 mensajes de Cruz Roja y se facilitaron más de 2,3 millones de llamadas telefónicas, reflejando el esfuerzo continuo por restablecer los lazos familiares rotos por la guerra, los desastres y la migración.

La Red de Restablecimiento del Contacto Familiar, o Family Links Network, está compuesta por el CICR y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja de todo el mundo. 

Esta red trabaja de manera transfronteriza para buscar personas desaparecidas y reunir a familias separadas. Su misión se basa en un principio fundamental: toda persona tiene derecho a saber el paradero de sus seres queridos.