París (Francia).- El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, reunido en su 47.ª sesión en París, Francia, ha inscrito oficialmente nuevos sitios en la Lista del Patrimonio Mundial, elevando el total global a 1.248 sitios distribuidos en 170 países.
Entre los reconocimientos más destacados de 2025 figuran tres sitios latinoamericanos: el Cañón del Río Peruaçu en Brasil, la Ruta Colonial Transístmica de Panamá y la Ruta Wixárika a Wirikuta en México, sumándose a los 146 sitios ya registrados en América Latina y el Caribe.
Estas inscripciones subrayan la riqueza cultural, espiritual y natural de la región, y reafirman el papel del continente en la conservación del patrimonio global.
En Brasil, el Cañón del Río Peruaçu fue declarado Patrimonio Mundial el 13 de julio de 2025 como sitio mixto por su singular valor natural y cultural. Ubicado en el estado de Minas Gerais, este cañón se extiende por el Parque Nacional Cavernas do Peruaçu, un ecosistema de transición entre los biomas del Cerrado y la Caatinga.
Su impresionante paisaje kárstico, esculpido por la acción del agua a lo largo de millones de años, alberga más de 150 cavernas, como la majestuosa Gruta do Janelão. La biodiversidad del área incluye especies como el lobo de crin y el jaguar, lo que refuerza su valor ecológico.
El sitio también destaca por su relevancia arqueológica, con más de 140 ubicaciones que contienen pinturas rupestres de al menos 10,000 años de antigüedad. Estas manifestaciones gráficas, que representan figuras humanas, animales y símbolos geométricos, dan testimonio de antiguas culturas cazadoras-recolectoras.
Asimismo, el sitio tiene un profundo significado para los pueblos indígenas como los Xakriabá, quienes consideran sagrado este territorio ancestral.
Por su parte, Panamá celebra la inclusión de la Ruta Colonial Transístmica, inscrita el 12 de julio de 2025. Esta ruta histórica unía los océanos Atlántico y Pacífico durante el periodo colonial español entre los siglos XVI y XVIII, facilitando el tránsito de personas, bienes y metales preciosos desde América del Sur hacia Europa.
El sitio abarca estructuras defensivas como los fuertes de San Lorenzo y Portobelo, así como los vestigios urbanos de Panamá Viejo y el Casco Antiguo. También se incluyen los caminos coloniales del Camino Real y el Camino de Cruces, que formaban parte integral de esta red interoceánica.
La relevancia de la ruta no es solo estratégica y económica, sino también cultural. Fue un punto de encuentro entre europeos, pueblos originarios y personas africanas esclavizadas, marcando el nacimiento de la diversidad cultural panameña.
A pesar de su valor, el sitio enfrenta amenazas como el desarrollo urbano descontrolado, el turismo masivo y el cambio climático, por lo que las autoridades panameñas han reforzado las medidas de conservación con participación comunitaria.
México, por su parte, inscribió la Ruta Wixárika a Wirikuta (Tatehuarí Huajuyé), una ruta sagrada seguida por el pueblo Wixárika (Huichol) que atraviesa regiones de gran importancia espiritual.
Esta ruta ancestral une diversos sitios sagrados del occidente de México hasta llegar al desierto de Wirikuta, en San Luis Potosí, considerado por los Wixárika como el lugar donde nació el Sol.
La ruta, también conocida como el “Camino de Nuestro Abuelo Fuego”, es un trayecto ceremonial de más de 500 km que conecta 20 enclaves sagrados a través de cinco estados del centro-norte de México. Este recorrido ancestral une la Sierra Huichol con Wirikuta, en el desierto de Chihuahua, atravesando paisajes de inestimable valor ecológico y espiritual.
Este entramado de senderos es fundamental para las prácticas culturales y religiosas del pueblo wixárika, ya que está ligado a rituales dedicados a deidades ancestrales, la agricultura y la salud comunitaria. Además de su profundo significado espiritual, la ruta representa una conexión vital entre territorio, cosmovisión indígena y conservación del medioambiente.
Con este reconocimiento, México suma 36 inscripciones en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Estas inscripciones fortalecen el número total de sitios en América Latina y el Caribe, acercándolo a los 149, y reflejan una tendencia creciente a valorar no solo monumentos arquitectónicos, sino también paisajes culturales y espirituales ligados a pueblos originarios.
En total, el número de sitios mixtos en el mundo asciende ahora a 40, destacando la integración de elementos naturales y humanos en el patrimonio universal.
En paralelo, otros países también vieron reconocidos nuevos patrimonios, como los Palacios de Luis II de Baviera en Alemania, los Centros Palaciegos Minoicos en Grecia, las Tumbas Imperiales Xixia en China y el Paisaje Cultural del Monte Mulanje en Malawi, entre muchos otros.
En total, se registraron nuevos sitios en Asia, África, Europa y América Latina, reflejando una diversidad temática y geográfica.
Asimismo, tres sitios fueron retirados de la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro gracias a exitosas campañas de conservación: Tsingy de Bemaraha (Madagascar), Abu Mena (Egipto) y el Casco Histórico de Ghadamès (Libia), un indicio alentador del impacto positivo de las estrategias globales de preservación.
El Comité del Patrimonio Mundial, compuesto por 21 Estados parte, continúa su labor esencial de evaluar, inscribir y proteger lugares de valor excepcional para la humanidad.
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