Ginebra (Suiza).- Desde marzo de 2025, las condiciones oceánicas en el Pacífico ecuatorial han permanecido en un estado neutro, sin señales claras de los conocidos fenómenos El Niño o La Niña. Esta neutralidad, caracterizada por temperaturas superficiales del mar cercanas a la media, ha dominado gran parte del año. 

Sin embargo, los datos más recientes emitidos por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) indican que esta situación podría cambiar en los próximos meses. Según los pronósticos actualizados de los Centros Mundiales de Producción de Predicciones Estacionales, existe una creciente probabilidad de que La Niña haga su aparición entre septiembre y diciembre de 2025.

En el periodo que va de septiembre a noviembre, las proyecciones muestran un 55 % de probabilidades de que las condiciones en el Pacífico ecuatorial se enfríen lo suficiente como para ser compatibles con un episodio de La Niña. 

Esta probabilidad aumenta ligeramente hasta alcanzar el 60 % para los meses de octubre a diciembre, lo que refuerza la posibilidad de que el fenómeno se consolide hacia finales del año. En contraste, las probabilidades de que se forme un episodio de El Niño durante ese mismo lapso son prácticamente nulas, lo que da mayor fuerza al posible regreso de La Niña.

El fenómeno de La Niña implica un enfriamiento a gran escala de las aguas superficiales en las zonas central y oriental del Pacífico ecuatorial, acompañado por alteraciones significativas en la circulación atmosférica tropical. 

Estas alteraciones incluyen variaciones en los vientos alisios, la presión atmosférica y los patrones de precipitaciones, especialmente en las regiones tropicales. Sus efectos suelen ser opuestos a los de El Niño, y pueden manifestarse en forma de sequías, lluvias intensas o temperaturas extremas, dependiendo de la región del planeta.

Celeste Saulo, Secretaria General de la OMM, subrayó la importancia de contar con pronósticos estacionales precisos. 

«Los pronósticos estacionales de El Niño y La Niña, y de las repercusiones que acarrean en las condiciones meteorológicas, son una importante herramienta que nos ayuda a comprender mejor nuestro clima».  

«Permiten ahorrar millones de dólares en sectores clave como los de la agricultura, la energía, la salud y el transporte, y han contribuido a salvar miles de vidas cuando se han utilizado para orientar medidas de preparación y respuesta».

Aunque fenómenos como La Niña y El Niño son de origen natural y cíclico, su impacto actual no puede analizarse sin considerar el contexto del cambio climático inducido por la actividad humana. 

Pronósticos probabilísticos de la temperatura superficial del aire para la temporada de septiembre a noviembre de 2025. La categoría del tercil con mayor probabilidad de pronóstico se indica mediante áreas sombreadas. Las categorías más probables para valores inferiores a lo normal, superiores a lo normal y cercanos a lo normal se representan en azul, rojo y gris, respectivamente, para la temperatura, y en naranja, verde y gris, respectivamente, para la precipitación. Las áreas blancas indican la misma probabilidad para todas las categorías en ambos casos. El período de referencia es 1993-2009.

Este contexto ha modificado las temperaturas globales, intensificado eventos meteorológicos extremos y alterado patrones estacionales tanto de temperatura como de precipitaciones, haciendo más compleja la interpretación de estos fenómenos y sus consecuencias a nivel regional y global.

La OMM insiste en que el ENOS (El Niño-Oscilación del Sur) no es el único factor determinante del clima mundial. Para ofrecer un panorama más completo, la organización publica boletines climáticos estacionales que consideran otras formas de variabilidad climática como la oscilación del Atlántico Norte, la oscilación del Ártico y el dipolo del océano Índico. 

Además, estos informes monitorean las anomalías de temperatura y precipitación a escalas global y regional, y sirven de base para las proyecciones climáticas más localizadas que desarrollan los centros regionales y los servicios meteorológicos nacionales.

El último boletín emitido por la OMM señala que entre septiembre y noviembre de 2025 se esperan temperaturas superiores a lo normal en buena parte del hemisferio norte, así como en extensas zonas del hemisferio sur. 

En cuanto a las precipitaciones, se prevén patrones similares a los observados durante episodios moderados de La Niña, lo cual podría tener consecuencias directas en la agricultura, los recursos hídricos y la gestión de riesgos en múltiples regiones del mundo.

Predicciones probabilísticas de la temperatura del aire en superficie y la precipitación para el período de septiembre a noviembre de 2025. Las zonas con un color más intenso indican las categorías de terciles con las probabilidades de predicción más elevadas. Las categorías más probables para valores inferiores, superiores y cercanos a lo normal se representan en azul, rojo y gris, respectivamente, para los valores de temperatura, y en naranja, verde y gris, respectivamente, para los valores de precipitación. Las zonas de color blanco indican igualdad de probabilidades para todas las categorías en ambos casos. El período de referencia es el comprendido entre 1993 y 2009.

Dado el creciente consenso científico y estadístico sobre la posible evolución hacia un episodio de La Niña, los expertos recomiendan a los gobiernos, sectores productivos y ciudadanía en general mantenerse informados y preparados para posibles cambios en las condiciones climáticas. 

La vigilancia continua y el uso estratégico de la información meteorológica se consolidan como herramientas fundamentales para reducir vulnerabilidades ante un fenómeno cuya influencia puede sentirse a escala planetaria.