Irvine (California).- Una hormona poco conocida podría estar detrás de uno de los cambios más frustrantes para millones de mujeres: el aumento de peso después de la menopausia.
Un nuevo estudio de la Universidad de California en Irvine revela que la asprosina —una hormona vinculada al ayuno— podría desempeñar un papel clave en cómo las mujeres posmenopáusicas ganan o pierden peso con el tiempo. El hallazgo abre la puerta a estrategias más personalizadas para prevenir la obesidad y enfermedades como la diabetes tipo 2.
La investigación, publicada en The Journal of Nutrition, analizó datos de más de 4,000 mujeres en Estados Unidos y encontró que los niveles de esta hormona pueden predecir cambios en el peso corporal durante varios años.
¿Qué descubrieron los investigadores sobre la asprosina?
El equipo liderado por la Universidad de California en Irvine estudió a mujeres de entre 50 y 79 años que participaron en la Iniciativa de Salud de la Mujer, uno de los estudios más importantes del país.
Los científicos midieron los niveles de asprosina en muestras de sangre recolectadas entre 1993 y 1998, y luego analizaron cómo cambiaron el peso, la grasa corporal y la masa muscular durante tres años.
Los resultados fueron claros en un grupo específico: mujeres sin obesidad ni diabetes al inicio del estudio.
Aquellas con niveles más altos de asprosina:
- Ganaron significativamente menos peso
- Tuvieron un 43% menos probabilidad de aumentar peso de forma importante
- Fueron 83% más propensas a perder peso de manera significativa
Sin embargo, los investigadores también detectaron un matiz importante: parte de esa pérdida de peso se debía a una reducción en la masa muscular, no solo grasa.
¿Por qué esta hormona influye en el peso?
La asprosina es producida principalmente por el tejido adiposo (grasa corporal) y cumple dos funciones clave:
- Estimula al hígado para liberar glucosa en la sangre
- Envía señales al cerebro que aumentan el apetito
Esto la convierte en un regulador directo del equilibrio energético del cuerpo.
Aunque estudios anteriores ya la habían vinculado con trastornos metabólicos, esta es la primera vez que se demuestra su capacidad para predecir cambios de peso a largo plazo en humanos.
¿Funciona igual en todas las mujeres?
No. Y este punto es crucial.
El estudio encontró que el efecto de la asprosina depende del estado metabólico de la persona.
En mujeres con buena salud metabólica:
- La hormona parece ayudar a mantener el peso estable
En mujeres con resistencia a la insulina o diabetes temprana:
- Su efecto se debilita
- Las señales hormonales se alteran
Esto sugiere que la asprosina podría ser más útil como herramienta preventiva que como tratamiento en etapas avanzadas de enfermedad.
¿Qué significa este hallazgo para la salud femenina?
El aumento de peso después de la menopausia no es solo una preocupación estética. Está directamente relacionado con un mayor riesgo de:
- Diabetes tipo 2
- Enfermedades cardiovasculares
- Problemas metabólicos
Por eso, entender qué lo causa es clave.
Según Simin Liu, investigador principal del estudio, identificar factores hormonales como la asprosina podría permitir desarrollar estrategias más precisas para controlar el peso sin afectar negativamente la masa muscular.
Lo que debes saber si estás en esta etapa
Para millones de mujeres —incluyendo muchas en la comunidad hispana en Estados Unidos— este estudio aporta una nueva pieza al rompecabezas del control de peso después de la menopausia.
- Aunque aún no existen tratamientos basados en la asprosina, los hallazgos apuntan a algo importante:
- El aumento de peso no depende solo de dieta o ejercicio
- Existen factores hormonales que influyen directamente
- La salud metabólica temprana puede marcar la diferencia a largo plazo
Esto refuerza la importancia de:
- Monitorear la salud metabólica antes y durante la menopausia
- Prestar atención a cambios en peso y composición corporal
- Buscar orientación médica para estrategias personalizadas
A futuro, esta hormona podría ayudar a:
- Identificar quién tiene mayor riesgo de subir de peso
- Diseñar tratamientos más específicos
- Prevenir enfermedades relacionadas con la obesidad
¿Qué sigue en la investigación?
Los científicos advierten que aún queda mucho por entender.
Las próximas etapas buscarán:
- Analizar el papel de la asprosina en el desarrollo de la diabetes tipo 2
- Comprender mejor los mecanismos biológicos detrás de estos efectos
- Evaluar si modificar sus niveles podría convertirse en una intervención clínica efectiva
El estudio contó con el apoyo de instituciones clave como el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales y el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre.
La menopausia marca un antes y un después en la salud femenina, y este estudio sugiere que las respuestas podrían estar más profundamente ligadas a la biología de lo que se pensaba.
La asprosina no es aún una solución, pero sí una pista prometedora. Entender cómo funciona podría cambiar la forma en que se previene el aumento de peso y las enfermedades metabólicas en los próximos años.
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Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.








































































