Madrid (España).- Millones de jóvenes de bajos recursos siguen enfrentando barreras para acceder a una educación de calidad. Tanto en América Latina como en España, el nivel socioeconómico continúa siendo un factor determinante en el abandono escolar temprano y en la falta de habilidades financieras básicas, lo que limita el desarrollo personal, profesional y comunitario.
Según datos de la UNESCO, los jóvenes de entornos vulnerables tienen tres veces menos probabilidades de completar la educación secundaria que sus pares de hogares con mayores ingresos. Esta exclusión educativa no solo perpetúa el ciclo de la pobreza, sino que reduce la resiliencia de los jóvenes frente a crisis económicas o sociales.
En América Latina, la situación es especialmente alarmante: el 39% de los jóvenes con menos recursos abandona sus estudios, una diferencia de 25 puntos porcentuales respecto a los jóvenes de hogares más favorecidos, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
¿Qué cambió en los últimos años respecto al acceso educativo?
A pesar de los esfuerzos de instituciones y gobiernos, las brechas en el acceso a la educación secundaria siguen marcadas por la desigualdad de ingresos. En España, el abandono escolar temprano supera el 30% entre jóvenes de hogares con menos recursos, 15 veces más que en los hogares con mayores ingresos, de acuerdo con FUNCAS.
En Latinoamérica, el 23% de los jóvenes no ha terminado la secundaria, un factor que incide directamente en su capacidad para manejar sus finanzas, según la Encuesta de Capacidades Financieras (2023-2025) de la CAF. La falta de educación formal y financiera disminuye sus posibilidades de movilidad social y los deja más expuestos a la exclusión económica.
¿A quién afecta esta situación?
La desigualdad educativa impacta principalmente a los jóvenes de zonas rurales o comunidades urbanas marginadas, a las mujeres jóvenes y a quienes provienen de familias sin acceso al sistema financiero formal.
Un dato revelador es que tres de cada cuatro jóvenes de 15 años en América Latina no cuentan con habilidades matemáticas básicas necesarias para una alfabetización financiera efectiva, según el BID y el Banco Mundial. Esta carencia limita su capacidad de tomar decisiones económicas informadas.
España también enfrenta desafíos similares. En el informe PISA 2022, el país registró su peor resultado histórico en matemáticas, ubicándose 12 puntos por debajo del promedio de la OCDE. Estos resultados muestran que la educación financiera desde la infancia sigue siendo una tarea pendiente tanto en América Latina como en Europa.
¿Qué soluciones se están implementando?
Algunas organizaciones han comenzado a cerrar esta brecha mediante programas educativos inclusivos y adaptados. La Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) ha desarrollado iniciativas en cinco países de América Latina para ofrecer educación financiera gratuita y productos educativos a más de tres millones de emprendedores de bajos recursos, el 20% de ellos jóvenes menores de 30 años.
En Colombia, se promueven talleres lúdicos sobre ahorro y presupuesto para niños y adolescentes, mientras que en República Dominicana se impulsa la cultura del ahorro desde edades tempranas. En Panamá, la fundación fomenta el emprendimiento y la educación financiera a través de talleres sobre marketing y sostenibilidad.
Estos programas buscan no solo mejorar las habilidades individuales, sino también fortalecer la independencia económica de los jóvenes y prepararlos para una vida financiera saludable.
¿Cómo se financia el acceso a la educación?
Para muchas familias de bajos ingresos, el financiamiento sigue siendo una barrera. Por ello, la FMBBVA también ofrece créditos educativos accesibles que permiten cubrir matrículas, materiales y manutención. En 2025, se otorgaron 6.300 créditos en América Latina, la mayoría en Perú.
Estos productos financieros buscan que los estudios de los hijos no se conviertan en una carga adicional para las familias. Además, al acceder a estos servicios, los jóvenes también ingresan al sistema financiero formal, lo que representa un paso clave hacia su inclusión económica.
En República Dominicana, además de créditos para estudios técnicos o universitarios, los centros educativos también pueden obtener financiamiento para mejorar sus infraestructuras o capacitar a sus docentes. En 2025, se concedieron 420 créditos de este tipo y se impartieron charlas de educación financiera en las escuelas.
En Panamá, las mujeres jóvenes tienen acceso a microseguros que incluyen asistencias educativas virtuales, ampliando así las posibilidades de formación continua.
¿Qué papel juega la juventud en la transformación educativa?
La juventud representa más del 50% de la población mundial, y su rol en la transformación de la educación es crucial. La UNESCO, en el marco del Día Internacional de la Educación que se celebra cada 24 de enero, destacó en 2025 el lema «El poder de la juventud en la co-creación de la educación».
Este llamado enfatiza la necesidad de escuchar a los jóvenes, involucrarlos en el diseño de políticas educativas y garantizar que sus aspiraciones y necesidades estén representadas en las soluciones del futuro.
¿Qué pueden hacer las familias y comunidades?
Además de reclamar políticas públicas más inclusivas, las familias pueden fomentar la educación financiera desde casa y aprovechar las plataformas virtuales gratuitas disponibles. Las escuelas, por su parte, deben integrar contenidos de finanzas personales y habilidades para la vida desde edades tempranas.
El acceso equitativo a la educación no solo es un derecho, sino una herramienta clave para romper ciclos de pobreza, promover la igualdad de oportunidades y fortalecer la cohesión social en América Latina, España y más allá.
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.

































































