Las Vegas (Nevada).- La mayoría de los consumidores en Estados Unidos confía por defecto en los dispositivos de salud digital, aunque no conozca los estándares que certifican su seguridad y efectividad. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio conjunto realizado por UL Standards & Engagement (ULSE) y la Consumer Technology Association (CTA), presentado durante el evento CES 2026.

El informe, basado en encuestas a consumidores y ejecutivos de la industria tecnológica, revela una contradicción preocupante: aunque cerca del 80 % de las personas no pueden nombrar un solo estándar del sector, dan por hecho que los productos que compran son seguros y confiables. Esta «confianza implícita», como la denomina el estudio, podría tener consecuencias importantes en un sector donde los errores pueden afectar directamente la salud.

Además, solo uno de cada cinco consumidores se siente cómodo con que la inteligencia artificial (IA) participe en decisiones relacionadas con su bienestar. A medida que la IA se incorpora en dispositivos como relojes inteligentes, sensores biométricos y asistentes virtuales, crece la necesidad de establecer marcos de validación y comunicación claros sobre cómo se garantiza su precisión y confiabilidad.

¿Qué revela el estudio sobre la confianza del consumidor?

El estudio muestra que el 70 % de los consumidores se siente más seguro al ver etiquetas o marcas en productos que indiquen que cumplen con ciertos estándares. Sin embargo, el conocimiento sobre lo que significan realmente esas certificaciones es limitado.

Según John Lopos, director ejecutivo de la Fundación Nacional del Sueño, las personas tienden a confiar en productos que están «acompañados» por organizaciones o expertos que los respaldan. «Los consumidores buscan señales de que alguien ha hecho el trabajo», dijo durante el panel. «Confían más si saben que una organización de salud, como la nuestra, respalda el producto».

¿Qué papel juegan los estándares en la industria?

Para muchas empresas, los estándares ya no son solo una obligación regulatoria, sino una estrategia de negocio. Casi el 70 % de los ejecutivos encuestados afirmó que integran estándares y certificaciones en el desarrollo de sus productos desde el principio.

Kerri Haresign, directora senior de Tecnología y Normas en CTA, explicó que los estándares permiten que los productos sean interoperables, consistentes y confiables. «Establecer estándares es crucial no solo para innovar, sino para que los consumidores puedan confiar en lo que están comprando. No basta con que el producto funcione: debe funcionar bien, de forma segura y predecible».

Un ejemplo citado fue el de los audífonos de venta libre. Antes de que existieran estándares técnicos específicos, este mercado simplemente no existía. Con la creación de normas claras, se abrió un nuevo segmento que hoy mejora el acceso a soluciones auditivas para miles de personas.

¿Qué opinan los innovadores del sector?

Nan Wei Gong, fundadora de la startup Figure 8, que desarrolla sensores biométricos avanzados, explicó que seguir estándares desde la fase inicial de desarrollo puede parecer lento, pero resulta esencial para construir productos sólidos.

«Cuando decides cumplir con regulaciones o estándares, al principio puede parecer que retrasa el proceso», dijo Gong. «Pero en realidad te obliga a pensar en detalles que de otra forma podrías pasar por alto. Terminas construyendo un producto mejor».

Desde su experiencia, la estandarización no debe verse como un obstáculo, sino como una guía que permite innovar con mayor claridad y foco. «Sin una definición común de lo que significa, por ejemplo, ‘un paso’ en un contador de actividad, es imposible comparar productos o mejorar su rendimiento».

¿Qué desafíos plantea la inteligencia artificial en salud?

La participación de la IA en tecnologías de salud agrava la brecha entre confianza percibida y garantías reales. Aunque muchos dispositivos utilizan IA para ofrecer recomendaciones personalizadas, solo el 22 % de los consumidores se sienten cómodos con que esta tecnología influya en sus decisiones de salud.

«Hay una gran confusión sobre qué es realmente la IA y cómo funciona», dijo Gong. «En parte, esto se debe a que el público ha tenido acceso directo a herramientas como ChatGPT y ha visto sus errores o exageraciones. Esa experiencia afecta la percepción de toda la inteligencia artificial».

Frente a esto, los expertos coinciden en que es urgente desarrollar estándares específicos para la IA en salud, que consideren distintos niveles de riesgo. No es lo mismo una aplicación que recomienda caminar más que un sistema que evalúa imágenes de diagnóstico oncológico.

¿Qué deben saber los consumidores?

Los expertos enfatizaron que los consumidores necesitan más educación sobre los estándares que rigen los dispositivos que utilizan diariamente. Además, los fabricantes que invierten tiempo en cumplir con esas normas deberían comunicarlo de forma clara.

«Los consumidores han dicho que necesitan ayuda. Los fabricantes quieren reconocimiento por hacer las cosas bien. Juntar esas dos cosas no frena la innovación, la acelera», concluyó Lopos.

En un entorno donde los dispositivos recopilan datos sensibles, monitorean funciones vitales y emiten alertas sobre nuestra salud, la confianza no puede basarse solo en la intuición. Debe construirse con evidencia, transparencia y participación de todos los actores: industria, reguladores, médicos y, sobre todo, los propios usuarios.

Fuente: Driving Trust and Innovation in Connected Health with Standards, panel realizado durante el CES 2026 en Las Vegas (Nevada).

Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.