Irvine (California).- Durante años, los parques han sido vistos como un escape del calor en las ciudades. Pero en Los Ángeles, esa idea no siempre se cumple. Un nuevo estudio revela que, en algunas comunidades, estos espacios pueden convertirse en zonas peligrosas donde el calor alcanza niveles capaces de causar dolor o incluso quemaduras.
La investigación, financiada por la NASA y liderada por la Universidad de California en Irvine, encontró diferencias marcadas entre parques del sur y del oeste de la ciudad. Más que simples variaciones, los datos muestran una realidad que impacta directamente la salud de miles de residentes, especialmente en comunidades históricamente desatendidas.
¿Qué encontró el estudio?
El análisis, publicado en la revista npj Urban Sustainability, examinó temperaturas en parques de todo el condado de Los Ángeles utilizando datos satelitales del experimento Ecostress a bordo de la Estación Espacial Internacional.
Los resultados son contundentes:
- Los parques del sur de Los Ángeles alcanzaron en promedio 105.8°F (41 °C) durante el día en verano.
- En el oeste de la ciudad, la temperatura promedio fue de 91.6°F (33 °C).
- Más de un tercio de los parques en el sur superaron niveles asociados con el umbral de dolor humano.
- Ningún parque en el oeste alcanzó ese punto.
Este contraste no es casual. Responde directamente a cómo están diseñados y construidos estos espacios.
¿Por qué algunos parques son más calientes que otros?
La diferencia principal está en los materiales.
Según los investigadores, los parques del sur de Los Ángeles contienen más superficies que retienen el calor, como:
- Césped artificial
- Concreto
- Caucho
En cambio, los parques del oeste tienen mayor presencia de:
- Césped natural
- Árboles
- Vegetación
Estas superficies naturales ayudan a enfriar el entorno mediante sombra y evapotranspiración, un proceso en el que las plantas liberan humedad al aire. Por el contrario, los materiales artificiales absorben y retienen el calor, elevando la temperatura del entorno.
«Los parques suelen considerarse refugios contra el calor extremo, pero en algunas comunidades están exponiendo a los residentes a niveles peligrosos», explicó Jason A. Douglas, profesor asociado en salud pública de UC Irvine.
Menos parques… y más calientes
El estudio también identificó una desigualdad significativa en el acceso a espacios verdes.
- Oeste de Los Ángeles: 117.1 hectáreas de parques por persona
- Sur de Los Ángeles: 9.1 hectáreas por persona
Esto significa que los residentes del sur no solo tienen menos parques disponibles, sino que los que existen son, en muchos casos, más calientes.
«Los residentes enfrentan una doble carga», señaló Joshua Fisher, de Chapman University. «Tienen menos acceso a parques y, además, esos parques están construidos con materiales que atrapan el calor».
Una realidad que ya vivían los residentes
Antes del estudio, las comunidades ya habían identificado el problema.
Vecinos que colaboran con la organización Communities for a Better Environment reportaron durante talleres que algunas superficies —como canchas de césped artificial— estaban tan calientes que podían quemar los pies descalzos en verano.
Estas experiencias llevaron a los investigadores a analizar si esas condiciones podían medirse a gran escala. Utilizando datos satelitales recolectados entre 2021 y 2024 y técnicas de aprendizaje automático, lograron mapear temperaturas en cientos de parques, patios escolares y áreas recreativas.
¿Por qué esto importa ahora?
El calor extremo es el fenómeno climático más mortal en Estados Unidos. Y su impacto no se distribuye de manera equitativa.
Las llamadas «islas de calor urbanas» —zonas con infraestructura que retiene calor— afectan con mayor intensidad a comunidades de bajos ingresos y personas de color. Este estudio muestra cómo décadas de inversión desigual han contribuido a ese problema.
Además, el cambio climático está intensificando las olas de calor en el sur de California, lo que hace que esta situación sea cada vez más urgente.
Lo que significa para las familias
Para muchas familias en Los Ángeles, especialmente en el sur de la ciudad, este hallazgo tiene implicaciones directas en la vida diaria.
- Los parques locales podrían no ser seguros durante horas de calor intenso.
- Superficies como el césped artificial o el pavimento pueden alcanzar temperaturas peligrosas.
- Niños y adultos mayores son especialmente vulnerables.
Aunque el estudio no establece medidas específicas, sí deja claro que el diseño de los parques importa. La presencia de sombra, árboles y superficies naturales puede marcar la diferencia entre un espacio seguro y uno riesgoso.
También subraya la importancia de estar atentos a las condiciones del entorno, especialmente durante el verano.
¿Qué cambios podrían venir?
Los investigadores señalan que estos hallazgos pueden ayudar a guiar futuras decisiones de planificación urbana.
Invertir en:
- Más vegetación
- Infraestructura con sombra
- Superficies naturales
podría reducir la exposición al calor y mejorar la salud pública en comunidades vulnerables.
«Si queremos que los parques protejan a las comunidades durante veranos más calurosos, necesitamos invertir en elementos que realmente enfríen el ambiente», afirmó Douglas.
Lo que sigue
El estudio, financiado por el programa de Equidad y Justicia Ambiental de la NASA, pone sobre la mesa una conversación más amplia sobre cómo se diseñan las ciudades y quién se beneficia de esas decisiones.
A medida que aumentan las temperaturas, la necesidad de espacios seguros y accesibles se vuelve más urgente. Para miles de residentes, especialmente en comunidades hispanas, no se trata solo de comodidad, sino de salud.
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Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.








































































