Las Vegas (Nevada).- En el Consumer Electronics Show (CES) de este año, un panel titulado «La IA como infraestructura: una nueva frontera competitiva para las naciones», presentado por AMD, dejó claro que la inteligencia artificial ha dejado de ser una simple herramienta tecnológica. Hoy, su despliegue representa una cuestión de soberanía, política industrial y liderazgo económico.
La conversación, moderada por Keith Strier, reunió a representantes del sector público europeo y líderes de empresas clave como TensorWave, AMD e IonQ. Durante 30 minutos, se abordaron temas como el acceso a cómputo avanzado, los desafíos energéticos, la necesidad de talento especializado y la evolución hacia una computación híbrida que combine IA, cómputo clásico y procesamiento cuántico.
¿Por qué la inteligencia artificial ya se considera infraestructura nacional?
En palabras de Strier, la IA ha pasado de ser «robots y tostadoras inteligentes» a convertirse en la infraestructura económica de las naciones. Ya no se trata solo de software; implica enormes centros de datos, consumo energético a escala de plantas nucleares y capacidades estratégicas de cómputo.
Johannes Bahrke, consejero digital de la Delegación de la Unión Europea en Estados Unidos, explicó que Europa trabaja con dos prioridades: aumentar el uso de IA en su industria —actualmente por debajo del 20 %— y garantizar el acceso público a poder de cómputo a través de lo que llaman AI Factories.
La UE ya cuenta con 19 centros de cómputo avanzados y planea construir entre tres y cinco «gigafactorías» adicionales, con una inversión inicial de 20 mil millones de euros en infraestructura pública.
¿Qué tan complejo es construir infraestructura para IA?
La industria del cómputo para IA no se limita a «llenar un edificio con servidores». Así lo señaló Piotr Tomasik, presidente de TensorWave, empresa especializada en despliegue de centros de datos de alta capacidad.
Según Tomasik, hay res elementos críticos:
- Acceso a energía (ubicaciones con fuentes preexistentes de alto consumo como fábricas o instalaciones criptográficas).
- Precisión técnica (orquestación de GPUs que deben operar ininterrumpidamente).
- Capital humano capacitado, un recurso escaso a nivel mundial.
Además, subrayó que toda la infraestructura que están construyendo ya está vendida bajo contratos de largo plazo: «Esto no es una burbuja especulativa como el .com. La demanda es real y masiva».
¿Qué papel jugará la computación cuántica?
La computación cuántica, aunque aún incipiente, será parte integral de la infraestructura del futuro. Así lo afirmó Rima Alameddine, exdirectiva de IonQ, quien destacó que estos sistemas permitirán resolver problemas hoy intratables, como el diseño de nuevos materiales, la optimización logística y el descubrimiento de fármacos.
«Los QPU (procesadores cuánticos) no reemplazarán a los CPUs o GPUs, sino que trabajarán junto a ellos en flujos híbridos», explicó. Se espera que el impacto más amplio de esta tecnología llegue en los próximos 2 a 5 años, a medida que maduren el hardware y el software.
¿Puede el mundo sostener la demanda energética de la IA?
Un punto de preocupación compartido fue el enorme consumo energético que implica la infraestructura de IA. Algunos centros de datos, conocidos como «stargates», operan con niveles de energía comparables a plantas nucleares.
La UE, según Bahrke, tiene como objetivo que sus centros de datos sean climáticamente neutros para 2030. Para lograrlo, apuesta por ubicaciones naturales como Finlandia (con su supercomputadora Lumi, que se refrigera naturalmente con nieve) y por mejoras en eficiencia energética impulsadas por la propia IA.
¿Qué deben hacer los países para no quedarse atrás?
Como coincidieron todos los panelistas, la inversión en infraestructura de cómputo no puede esperar. La mayoría de los países aún no cuenta con supercomputadoras capaces de entrenar modelos de IA de gran escala. De hecho, solo 34 de las 195 naciones del mundo tienen estas capacidades.
Invertir en IA hoy es equivalente a invertir en ferrocarriles o energía en el siglo XX. Se trata de una decisión estratégica de largo plazo, ligada a la soberanía nacional, la seguridad, la economía y el liderazgo global.
Según Alameddine, «la computación será el diferenciador competitivo más importante en los próximos 100 años». Y como añadió Stryer, incluso los países más pequeños que inviertan con decisión en IA podrían superar a generaciones anteriores en desarrollo y competitividad.
Fuente: AI as Infrastructure: A New Competitive Frontier for Nations, panel realizado durante el CES 2026 en Las Vegas (Nevada).
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.

































































