Madrid (España).- Cuatro de cada diez personas que investigan en Iberoamérica son mujeres. Así lo revela una radiografía actualizada presentada en 2025 por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), basada en datos comparados de toda la región. Aunque la cifra refleja avances sostenidos en las últimas décadas, las brechas de género persisten y se profundizan en ciertos niveles académicos, sectores laborales y áreas del conocimiento.

El informe, elaborado por el Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad de la OEI —con sede en Buenos Aires—, recopila información de la Red Iberoamericana de Indicadores de Educación Superior (Red INDICES) y la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT). Los datos permiten analizar con mayor precisión dónde están los avances y dónde continúan los desafíos para lograr una participación equitativa de mujeres en la ciencia.

Si bien algunos países han alcanzado la paridad, otros mantienen diferencias marcadas, especialmente en sectores empresariales y en disciplinas vinculadas a ingeniería y tecnología.

¿Qué muestran los datos más recientes?

En promedio regional, las mujeres representan el 40% del total de investigadores en Iberoamérica. Sin embargo, la realidad varía significativamente entre países.

Argentina, Paraguay y Uruguay han alcanzado niveles de paridad e incluso superan el 50% de participación femenina en investigación. En contraste, Colombia, Chile y Perú registran menos del 40% de mujeres entre su personal investigador.

El análisis también revela que en países donde las mujeres son minoría en cargos de investigación, suelen concentrarse en funciones de apoyo. En Bolivia, Chile, España y Portugal, por ejemplo, superan el 50% del personal de apoyo a la investigación, lo que evidencia una distribución desigual de roles dentro del sistema científico.

¿En qué sectores trabajan menos mujeres investigadoras?

Las diferencias también se observan según el sector de inserción laboral. En la mayoría de los países de la región, la participación femenina es menor en el sector empresarial que en universidades o centros públicos de investigación.

En Chile, España, Perú y Portugal, solo tres de cada diez investigadores que trabajan en empresas son mujeres. Esta brecha es relevante porque el sector privado suele concentrar inversiones en innovación, desarrollo tecnológico y liderazgo científico, espacios clave para el crecimiento profesional y económico.

La menor presencia femenina en empresas tecnológicas y de investigación aplicada puede limitar el acceso a posiciones de dirección, financiamiento y toma de decisiones estratégicas.

¿En qué áreas del conocimiento persisten las mayores brechas?

El informe confirma un patrón que se repite en distintas regiones del mundo: las investigadoras se concentran principalmente en ciencias médicas, humanidades y ciencias sociales.

En estas áreas, la participación femenina supera en muchos casos el 60%. Lo mismo ocurre en carreras universitarias vinculadas a salud, educación y ciencias sociales.

En cambio, en ciencias naturales y exactas, ciencias agrícolas, ingeniería y tecnología, la presencia femenina es significativamente menor. En tecnologías de la información y la comunicación (TIC) e ingenierías, la participación no alcanza el 30%.

Esta distribución tiene implicaciones económicas y sociales, ya que las disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) suelen estar asociadas a mayores salarios y liderazgo en innovación.

Si son mayoría en la universidad, ¿por qué no lo son en la ciencia?

Uno de los hallazgos más llamativos del informe es que las mujeres no enfrentan una barrera de acceso a la educación superior. De hecho, son mayoría tanto en el ingreso (57%) como en el egreso universitario (58%) en la región.

Además, en 2023 representaron la mitad del estudiantado internacional matriculado en universidades iberoamericanas.

Sin embargo, a medida que aumenta el nivel de formación académica, la participación femenina disminuye. La proporción de mujeres en programas de doctorado es menor que en el nivel de grado, y esta tendencia se ha mantenido prácticamente sin cambios entre 2014 y 2023.

En el nivel doctoral, Chile, Colombia, Costa Rica y República Dominicana registran algunos de los valores más bajos, con menos del 45% de mujeres en comparación con sus pares masculinos.

Este fenómeno, conocido como «tubería con fugas» en la carrera científica, indica que muchas mujeres abandonan o encuentran obstáculos en las etapas más avanzadas de formación y consolidación profesional.

¿Qué implican estos datos para el futuro científico de la región?

Los datos muestran avances innegables en el acceso de las mujeres a la educación superior y a la investigación. Sin embargo, la desigualdad persiste en los espacios de mayor jerarquía, en sectores empresariales y en áreas estratégicas como ingeniería y tecnología.

Para la región, esto implica un desafío estructural. La falta de diversidad en la ciencia no solo es una cuestión de equidad, sino también de desarrollo económico y competitividad. Diversos estudios internacionales han demostrado que equipos diversos generan mayor innovación y mejores resultados.

Promover políticas que favorezcan la permanencia, el liderazgo y la participación plena de mujeres en todos los niveles de la carrera científica se convierte en un elemento clave para el crecimiento sostenible de Iberoamérica.

El monitoreo continuo a través de redes como Red INDICES y RICYT permitirá evaluar avances en los próximos años y diseñar estrategias más efectivas para cerrar brechas.

Mientras tanto, la radiografía presentada por la OEI deja un mensaje claro: el acceso a la universidad ya no es el principal obstáculo. El reto ahora es garantizar que más mujeres lleguen, permanezcan y lideren en los espacios donde se define el futuro del conocimiento y la innovación en la región.

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Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.