Ciudad de México (México).- En las montañas de la Mixteca Alta de Oaxaca, el idioma triqui continúa siendo un pilar de identidad para decenas de comunidades. Aunque con más de 3,500 años de historia, este idioma ancestral enfrenta hoy un nuevo reto: la pérdida de hablantes entre las generaciones más jóvenes.
Este panorama es el eje central del episodio final de la segunda temporada del pódcast «La ruta de las lenguas», una producción de ENAH Radio dedicada a visibilizar la diversidad lingüística de México. En el capítulo titulado «Nánj nìn’in: la lengua completa del pueblo triqui de San Andrés Chicahuaxtla», el investigador Fidel Hernández Mendoza —originario de esa comunidad y especialista en lingüística— ofrece una mirada profunda a la historia, estructura y vitalidad de esta lengua.
¿Qué es el nánj nìn’in y dónde se habla?
Nánj nìn’in significa «lengua completa» y es el nombre con el que los triquis de San Andrés Chicahuaxtla se refieren a su idioma. Pertenece a la familia lingüística otomangue, emparentado con otras lenguas como el mixteco (tu’un savi) y el cuicateco (dbaku), dentro del tronco mixtecano.
Este idioma se habla en tres municipios del noroeste de Oaxaca: Santiago Juxtlahuaca, Putla Villa de Guerrero y San Martín Itunyoso. Fuera del estado, también existen comunidades triquis establecidas en Sonora, Sinaloa, Baja California y Estados Unidos, a donde han migrado por razones económicas y sociales.
¿Por qué es tan importante el idioma triqui?
Además de su antigüedad estimada en 3.500 años, el triqui destaca por su riqueza lingüística. Se trata de una lengua tonal, con cinco tonos distintos (extra bajo, bajo, medio, alto y extra alto) que no solo cambian el significado de las palabras, sino que también tienen funciones gramaticales.
Existen tres variantes principales del triqui, con diferencias significativas en fonología y léxico. Esta diversidad impide, en muchos casos, la comunicación fluida entre hablantes de distintos grupos. Por ejemplo, Copala, la comunidad triqui más grande, alberga más de 40 localidades, cada una con sus particularidades lingüísticas.
¿Cuál es la situación actual del idioma?
El investigador Fidel Hernández advierte que, aunque en muchas comunidades aún se escucha triqui en espacios públicos como calles y asambleas, el idioma pierde fuerza entre la juventud. En Chicahuaxtla, por ejemplo, la mayoría de los jóvenes entre 12 y 20 años ya no lo habla, mientras que los niños menores de 12 años apenas comienzan a aprenderlo.
Este proceso de desplazamiento lingüístico hacia el español refleja una situación común entre muchas lenguas originarias del país, donde la transmisión generacional se interrumpe por falta de políticas públicas, discriminación y falta de materiales educativos adecuados.
¿Qué se está haciendo para revitalizarlo?
Pese a los desafíos, existen esfuerzos comunitarios para preservar y revitalizar el nánj nìn’in. Uno de ellos es el Colectivo Triqui, que promueve talleres de lectoescritura en la lengua, así como la creación de paisajes visuales bilingües y una biblioteca móvil con más de 600 libros en triqui y español.
Sin embargo, Hernández señala que muchas veces la enseñanza de lenguas indígenas se limita al aprendizaje de vocabulario o frases básicas, sin adentrarse en la gramática compleja que las caracteriza.
«Hay poca información disponible, y eso también limita su enseñanza formal», explica.
¿Dónde se puede escuchar el pódcast?
El episodio está disponible en plataformas como Spotify, Apple Podcast e Ivoox. Forma parte de la serie «La ruta de las lenguas», una iniciativa de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) que busca acercar al público a la riqueza lingüística de México y promover el respeto por los idiomas originarios y sus hablantes.
La producción cuenta con la participación del Departamento de Medios Audiovisuales de la ENAH y la idea original de Nayeli Rodríguez Arias.
¿Por qué este tema importa a la comunidad?
La pérdida de una lengua implica también la pérdida de conocimientos, formas de ver el mundo, historias y prácticas culturales. Para las comunidades migrantes triquis en Estados Unidos, por ejemplo, conservar su idioma puede ser una forma de mantener sus raíces y fortalecer su identidad colectiva.
El caso del triqui muestra la urgencia de apoyar iniciativas comunitarias, generar políticas públicas inclusivas y reconocer que la diversidad lingüística es parte del patrimonio cultural de México y de los hispanos en el extranjero.
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.


































































