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La venta y consumo de marihuana en California entrará en vigencia el próximo 1 de enero de 2018 y la ciudad de Los Ángeles ya cuenta con una serie de regulaciones para su control.

Las nuevas medidas regularán las actividades de cultivo, distribución y venta de la marihuana, en determinadas áreas de la ciudad.

Las reglas, aprobadas a principios de diciembre de 2017, son similares a las impuestas a la venta de alcohol. Las mismas limitaran la cantidad de negocios de venta de marihuana que podrán funcionar en los vecindarios y los lugares donde deberán estar ubicados.

Los negocios estarán obligados operar a cierta distancia de escuelas, parques públicos y otras tiendas de cannabis.  Las empresas minoristas deberán estar a 700 pies de estos lugares bajo las reglas, mientras que las empresas no minoristas y de entrega deben estar a 600 pies de distancia de las escuelas.

Las reglas aprobadas por el panel crearían limitaciones sobre cuántos negocios de cannabis podrían ubicarse en cada vecindario, similar a las regulaciones impuestas en la industria del alcohol, y también crearían requisitos sobre hasta qué punto las empresas de cannabis deben ubicarse desde “sitios sensibles”, incluyendo escuelas, parques públicos y otras tiendas de cannabis.

“Somos Los Ángeles. Somos una gran ciudad. Hacemos grandes cosas, eso es lo que somos, así es como funcionamos. Y hay ciudades en todo este país que hoy nos observan”, dijo el presidente del Consejo de Los Ángeles, Herb Wesson, quien espera que las nuevas leyes sean un modelo nacional para otras ciudades.

Las regulaciones también incluyen un procedimiento para licencias provisionales para productores y fabricantes.

Además de la regulación para la venta y distribución, el concejo municipal aprobó también un programa que permitirá abrir negocios relacionados con el cannabis a las personas que han sido  declaradas culpables de delitos de bajo nivel relacionados con la marihuana  y a residentes en algunas comunidades de bajos ingresos afectados por la guerra contra las drogas.

“Es cierto que esta medida no va a deshacer los daños que se han infligido en el pasado. Sin embargo, creo que proporcionará un marco para un enfoque más equitativo y honesto de esta industria a medida que se desarrolle “, dijo el concejal Curren Price.