Ciudad de México (México).- Un conjunto de seis depósitos rituales descubiertos en el Templo Mayor de la Ciudad de México podría representar la ofrenda más grande realizada durante el gobierno de Motecuhzoma Ilhuicamina, uno de los gobernantes más importantes de la antigua Tenochtitlan. El hallazgo, resultado de años de investigación del Proyecto Templo Mayor (PTM), redefine la comprensión de las ceremonias religiosas mexicas y su escala.

Los nuevos datos, presentados por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), confirman que tres ofrendas recientemente estudiadas —identificadas como 186, 187 y 189— forman parte de un conjunto mayor colocado de manera simultánea alrededor del Huei Teocalli, el recinto sagrado principal de la ciudad mexica.

Este descubrimiento no solo conecta hallazgos realizados desde la década de 1970, sino que también permite a los arqueólogos «cerrar un círculo» en torno al Templo Mayor, al identificar seis puntos rituales distribuidos de manera simétrica.

¿Qué se descubrió en el Templo Mayor?

El equipo del PTM encontró tres cofres de piedra conocidos como tepetlacalli, cada uno con figurillas antropomorfas talladas en piedra verde, además de miles de elementos marinos y orgánicos.

En total, las ofrendas más recientes contienen 43 esculturas (15 en la ofrenda 186, 15 en la 187 y 13 en la 189), que se suman a otras ya registradas previamente. Con este conjunto, los investigadores contabilizan 83 figurillas asociadas a este complejo ritual.

Además de las esculturas, se recuperaron más de 4,000 objetos, entre ellos caracoles, conchas, semillas, copal, chapopote y restos de peces sierra, lo que evidencia la diversidad de materiales utilizados en las ceremonias.

¿Por qué es importante este hallazgo?

La relevancia del descubrimiento radica en que, por primera vez, se confirma que seis ofrendas fueron depositadas al mismo tiempo durante una misma ceremonia, y no en eventos aislados como se pensaba anteriormente.

Según los investigadores, estos depósitos pertenecen a la etapa IVa del Templo Mayor, fechada entre 1440 y 1469, periodo en el que gobernó Motecuhzoma Ilhuicamina. Esto sugiere una acción ritual de gran escala, posiblemente vinculada a la expansión territorial del imperio mexica.

El hallazgo también respalda hipótesis planteadas hace décadas por arqueólogos como Eduardo Matos Moctezuma, quien había identificado patrones similares en excavaciones anteriores.

¿Qué revelan las ofrendas sobre el poder mexica?

Los objetos encontrados ofrecen pistas sobre el alcance político, económico y religioso de Tenochtitlan. Las figurillas de estilo Mezcala, por ejemplo, provienen de regiones fuera de la Cuenca de México, especialmente del actual estado de Guerrero.

Esto indica que los mexicas no solo conquistaban territorios, sino que incorporaban objetos simbólicos de esas regiones como parte de sus rituales religiosos.

De acuerdo con los especialistas, las piezas habrían sido obtenidas como botines de guerra tras campañas militares entre 1447 y 1450, lo que refuerza la idea de que la ofrenda fue una consagración del poder imperial.

Asimismo, muchas de las esculturas fueron modificadas con elementos asociados al dios Tláloc, como anteojeras y colmillos, lo que refleja un proceso de reinterpretación religiosa.

¿Cómo lograron conservar los objetos?

La conservación de los materiales ha sido uno de los mayores retos del proyecto. Los cofres de piedra, de aproximadamente 50 centímetros por lado, fueron protegidos desde su hallazgo para evitar daños por exposición solar y cambios de humedad.

Las esculturas fueron limpiadas cuidadosamente con herramientas finas como hisopos, y se utilizaron fijadores naturales para preservar restos de pigmentos originales en colores rojo y blanco.

En cuanto a los restos biológicos, especialistas identificaron especies marinas provenientes del Atlántico, algunas de las cuales conservaron tejidos orgánicos, lo que sugiere que fueron transportadas vivas hasta Tenochtitlan.

Este nivel de preservación ofrece información única sobre las redes comerciales y logísticas de los mexicas, incluyendo posibles métodos para transportar organismos marinos a larga distancia.

¿Qué sigue tras este descubrimiento?

Una vez concluidos los trabajos de conservación, las ofrendas serán resguardadas en el Museo del Templo Mayor, donde estarán disponibles para futuras investigaciones.

Además, los especialistas planean organizar una exposición que reúna por primera vez los seis depósitos rituales, con el objetivo de mostrar al público la magnitud de esta ceremonia y su significado en la cosmovisión mexica.

El hallazgo no solo aporta nuevas piezas al patrimonio arqueológico de México, sino que también abre la puerta a reinterpretar el papel del Templo Mayor como escenario de eventos políticos y religiosos de gran escala.

Contenido relacionado

Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.