Washington (DC).- El gobierno del presidente Donald Trump anunció una nueva propuesta de norma que podría transformar el sistema migratorio para estudiantes extranjeros en Estados Unidos

La medida, que aún debe ser aprobada, establece límites estrictos a la duración de la estancia de ciertos titulares de visas, incluyendo estudiantes internacionales y representantes de medios de comunicación extranjeros. 

Según el gobierno de Trump, la propuesta tiene como objetivo principal reducir el abuso del sistema de visas y mejorar la capacidad del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para supervisar adecuadamente a los visitantes temporales.

Durante décadas, los estudiantes extranjeros han sido admitidos en Estados Unidos bajo un mecanismo llamado «duración del estatus», que les permite permanecer en el país mientras continúan sus estudios, sin un límite de tiempo fijo. 

A diferencia de otras categorías de visa que requieren fechas específicas de salida, los titulares de la visa F —principalmente estudiantes— han disfrutado de una flexibilidad inusual en el sistema migratorio estadounidense. 

Esta condición ha generado preocupaciones dentro del DHS sobre posibles abusos del programa, ya que algunos estudiantes se inscriben indefinidamente en programas educativos para evitar salir del país.

Un portavoz del DHS expresó que las políticas migratorias anteriores han sido demasiado laxas con los estudiantes internacionales y otros titulares de visas temporales. Según sus declaraciones, esto no solo representa un riesgo potencial para la seguridad nacional, sino que también genera un costo significativo para los contribuyentes y podría perjudicar a ciudadanos estadounidenses que compiten por los mismos recursos. 

«Durante demasiado tiempo, las administraciones anteriores han permitido que estudiantes extranjeros y otros titulares de visas permanezcan en Estados Unidos prácticamente indefinidamente… Esta nueva propuesta de norma pondría fin a ese abuso de una vez por todas», declaró el portavoz.

La norma propuesta introduce un límite máximo de permanencia de cuatro años para estudiantes extranjeros y participantes en programas de intercambio, condicionado a la duración específica del programa académico o de intercambio. 

Asimismo, los representantes de medios de comunicación extranjeros podrían permanecer inicialmente hasta 240 días, con la posibilidad de solicitar una extensión por otros 240 días, siempre que no excedan la duración de la actividad para la que fueron admitidos.

Además de establecer límites temporales claros, la propuesta exige a los titulares de estas visas que soliciten extensiones ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS). Estas solicitudes estarían sujetas a evaluaciones periódicas por parte del DHS, que verificaría el cumplimiento de las condiciones de admisión. 

Este nuevo proceso de control permitiría al gobierno federal monitorear de manera más eficiente la actividad y estatus de los estudiantes y visitantes temporales, dentro de los programas ya existentes como el SEVP (Programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio) y el SEVIS (Sistema de Información de Estudiantes y Visitantes de Intercambio).

Para los críticos de la política migratoria de Trump, esta propuesta es vista como una estrategia para reducir la presencia extranjera en instituciones educativas estadounidenses y limitar la influencia internacional en los medios de comunicación. 

Por otro lado, los defensores argumentan que se trata de una medida necesaria para proteger los intereses nacionales, reforzar los controles de seguridad y asegurar que los programas de visas se utilicen de manera legítima.

Cabe señalar que esta propuesta no es nueva. Ya había sido introducida por el gobierno de Trump en 2020, pero fue retirada en 2021 por la administración Biden, que consideró que la medida era innecesaria y potencialmente dañina para la posición de liderazgo académico global de Estados Unidos. 

Sin embargo, Trump y sus aliados sostienen que revertir esa decisión fue un error que ha dejado a Estados Unidos expuesto a riesgos innecesarios.

Si se aprueba, esta medida transformaría profundamente la manera en que estudiantes y visitantes temporales interactúan con el sistema migratorio estadounidense. 

Para las universidades, implicaría un aumento en los requisitos administrativos y podría afectar la captación de talento internacional. Para los estudiantes, significaría ajustarse a un calendario más riguroso y estar sujetos a evaluaciones más frecuentes por parte de las autoridades.

La norma, todavía en fase de propuesta, requerirá un proceso de revisión pública y podría enfrentar desafíos legales antes de ser implementada. No obstante, su reaparición en la agenda migratoria deja en claro que el control de visas para estudiantes extranjeros sigue siendo un tema prioritario para sectores conservadores del país.