Madrid (España).- El Instituto Cervantes ha inaugurado la exposición «Aeolia», una innovadora propuesta del artista Solimán López que permite al público reescribir pasajes del Quijote mediante inteligencia artificial, desde perspectivas tan diversas como la ecológica, la de género o la distópica. 

Esta experiencia artística, que podrá visitarse hasta el 8 de marzo de 2026, se enmarca en el nuevo ciclo expositivo «Paisajes intangibles», comisariado por la especialista en arte contemporáneo Roberta Bosco, y marca el inicio de un ambicioso proyecto cultural: la Banca Cervantes.

Ubicada en la antigua zona bancaria de la sede central del Instituto Cervantes en Madrid, la Banca Cervantes se concibe como un laboratorio híbrido de arte, tecnología, pensamiento y literatura. La exposición «Aeolia» es su primer gran experimento. En el corazón de la muestra se encuentra una escultura interactiva de gran complejidad: un aerogenerador simbólico que transforma el viento real de los molinos de Campo de Criptana en energía creativa capaz de generar nuevas versiones del clásico cervantino. 

El público no solo contempla la obra, sino que participa activamente en el proceso creativo al interactuar con una IA entrenada con el Quijote, los textos de Cervantes y un extenso corpus de obras contemporáneas.

El resultado de esta interacción son cinco textos inéditos generados por inteligencia artificial, entre ellos uno titulado «La performance perpetua del hidalgo digital», que comienza con la frase: «En un lugar de la red, cuyo dominio no quiero acordarme…». 

Esta versión futurista del Quijote plantea un escenario donde los códigos digitales sustituyen los ropajes del caballero andante, reflejando las inquietudes del presente. Estas reinterpretaciones abordan temáticas actuales como la sostenibilidad, el medioambiente, la transición energética, las identidades de género, la crítica anticapitalista o incluso la desobediencia civil.

El artista burgalés Solimán López ha explicado que con «Aeolia» busca poner en cuestión la relación entre el artista y el espectador, proponiendo una obra que no ha sido creada exclusivamente por él, sino en colaboración con el público y la IA. De esta manera, el proceso creativo se descentraliza, y el espectador se convierte en parte fundamental del resultado final. A lo largo de la exposición se generarán varios libros digitales disponibles tanto en el espacio físico como para su descarga online, lo que garantiza una prolongación del proyecto en el ámbito virtual.

Además de la escultura principal, la muestra ofrece una experiencia multisensorial que incluye videoanimaciones generadas por IA, cortometrajes, libros codificados en ADN sintético —como una versión del Quijote 2.0 con capacidad de conservarse milenios— y mapas visuales que representan la distribución real de 3.140 aerogeneradores en Castilla-La Mancha. 

El aerogenerador de textos a través de la IA, una de las piezas principales de la exposición. Foto: Stefano Caldana

Entre las piezas más llamativas figura una entrevista ficticia con Miguel de Cervantes, producida por una IA a partir de sus escritos, que forma parte del catálogo de la muestra junto con una conversación con el propio Solimán López.

Una cámara cenital instalada sobre la escultura registra en tiempo real a los visitantes, quienes, al situarse junto a la pieza, son proyectados girando en sincronía con los aerogeneradores, como si fueran parte de ese nuevo Quijote en movimiento. Esta metáfora visual potencia la sensación de que cada individuo influye en la narrativa, de manera tan intangible como el viento que mueve las aspas y da vida al relato.

La exposición también subraya la relación entre arte y medioambiente. Durante el proceso creativo, López capturó aire real en Campo de Criptana mediante un compresor industrial, el cual fue introducido dentro de la escultura como símbolo del legado eólico. 

En una dimensión importante, el proyecto señala los efectos de las infraestructuras energéticas modernas en el medio ambiente, como el peligro que representan los parques eólicos para especies como el águila imperial ibérica. Su imagen en alta resolución se muestra como parte de la instalación.

El libro que alberga el Quijote 2.0 codificado con una técnica que permite conservar información durante milenios. Foto: Stefano Caldana.

Una de las obras más evocadoras es una reinterpretación visual del célebre grabado de Gustave Doré sobre el episodio de los molinos. Utilizando IA, el artista explora múltiples versiones del “monstruo” imaginado por Alonso Quijano, reflejando cómo la percepción y la narrativa pueden ser moldeadas desde distintas perspectivas, incluso tecnológicas.

La comisaria Roberta Bosco ha destacado el valor de «Aeolia» como una extensión natural del espíritu cervantino. Según ella, Cervantes ya anticipaba en su obra una metanarrativa que dialoga perfectamente con los desafíos y dilemas de la inteligencia artificial en el siglo XXI. 

Este paralelismo entre la literatura del Siglo de Oro y las tecnologías emergentes da a «Aeolia» una resonancia única: no es solo una exposición sobre el Quijote, sino una invitación a pensar en el futuro desde los cimientos de nuestra tradición.

Raquel Caleya, directora de Cultura del Instituto Cervantes, ha resaltado que la Banca Cervantes nace con la intención de generar un nuevo espacio de pensamiento y creación, abierto a proyectos que quizás no encontrarían cabida en las salas tradicionales. La idea es establecer al menos un ciclo anual dentro de este nuevo programa, que combine el legado del español con los lenguajes del presente y del futuro.

Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.