Quito (AFP) – Casi dos semanas después de la elección, Ecuador aún no sabe quién será el rival de la izquierda en el balotaje presidencial de abril. Ante la falta de proclamación de resultados, los indígenas se lanzaron a las calles para defender a su candidato de un supuesto fraude a favor de la derecha.

El malestar poselectoral amenaza con desbordarse. El conservador Guillermo Lasso (65 años) y el líder indígena Yaku Pérez (51) aguardan impacientes a que la autoridad electoral defina de una vez cuál de los dos enfrentará a Andrés Arauz, el delfín del exmandatario Rafael Correa y quien obtuvo la mayor votación el 7 de febrero.

Y en el centro de las dudas y las críticas está el Consejo Nacional Electoral (CNE) por su falta de definiciones.

Con el escrutinio prácticamente terminado, todavía no anuncia oficialmente a los dos adversarios de la próxima contienda o más exactamente al rival de Arauz, que aseguró su lugar con el 32,7% de los votos, mientras Lasso y Pérez sostuvieron un cerradísimo duelo por entrar en la próxima papeleta electoral.

«Hay incertidumbre porque hay un panorama gris, hay peligro incluso de manifestaciones violentas» de sectores indígenas, expresó a la AFP el politólogo Paolo Moncagatta, de la privada Universidad San Francisco de Quito.

Y también «porque todavía no se ve un dictamen del CNE, que ha sido torpe y lento para actuar», agregó.

La ONU y a la OEA, anticipándose a un explosivo desenlace, reclamaron «transparencia» en la elección del sucesor del mandatario Lenín Moreno, cuyo período de cuatro años concluirá el 24 de mayo.

Pero los indígenas, protagonistas de históricas revueltas en Ecuador, no quisieron esperar y desde ya creen que serán perjudicados por el CNE.

En marcha –

La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), que por primera vez está cerca de llegar al poder, encabezó violentas protestas en octubre de 2019, con saldo de once muertos y más de 1.300 heridos, para obligar al gobierno a dar marcha atrás en el alza de precios de combustibles.

Esta vez también quiere hacer sentir su voz en las calles. Desde el miércoles inició una «marcha por la democracia» en Loja, al sur y cerca de la frontera con Perú, que arribará a la capital ecuatoriana el próximo martes.

Previo a ello realizó vigilias pacíficas frente a la sede del CNE en Quito.

Pérez llegó a aventajar a Lasso por una mínima diferencia de votos. Luego se revirtió la tendencia. Y este viernes, cuando apenas resta el 0,01% de las actas electorales por computar, el candidato de la derecha obtiene el 19,74% de la votación frente al 19,38% de Pérez.

Pero en un primer anuncio después del cierre de las urnas, el CNE difundió un conteo rápido que puso a Pérez adelante con 20,04% de la votación contra 19,97% de Lasso.

«El organismo electoral, que tenía que darnos certezas en lugar de dudas, ha cometido errores importantes como difundir un conteo rápido con resultados dentro del margen de error», dijo a la AFP la politóloga Karen Garzón Sherdek, de la privada Universidad Internacional SEK.

Pedido de pruebas –

Pérez, que llegó a plantear la suspensión del escrutinio, sostiene ser víctima de un fraude de la derecha para marginarlo del balotaje del 11 de abril, y reclama un recuento en 17 de las 24 provincias.

Los indígenas de Ecuador representan un 7% de los 17,4 millones de ecuatorianos.

El CNE no dio paso a su pedido ante la falta de consenso entre sus miembros, pero defiende su transparencia.

Pérez puede denunciar un fraude «pero con pruebas en las manos», dijo a la AFP el vicepresidente del órgano electoral, Enrique Pita.

Añadió que luego de la proclamación habrá una fase para resolver eventuales impugnaciones al resultado que «deben ser con evidencias físicas, con documentación de respaldo».

«Al momento el señor Pérez solamente nos presentó 40 actas electorales (con supuestas irregularidades, de las casi 40.000). Espero que tenga más si es que sigue afirmando que efectivamente ha habido una situación anormal, de fraude», señaló Pita.

Pérez es un encarnizado opositor a Lasso, que se opone al recuento si no hay el consenso del resto de 16 candidatos presidenciales, y ambos son adversarios del correísmo.

«Se han cerrado los canales de diálogo y lo que se está viendo es que no va a quedar otra opción para los movimientos indígenas y la gente que respalda a Yaku Pérez de salir a las calles a manifestarse», estimó el analista Moncagatta.

Mientras corre el tiempo. La campaña para el balotaje está programada del 16 de marzo al 8 de abril.

«El calendario electoral tiene hitos que no se pueden modificar como la elección propiamente dicha. Son fechas inamovibles», sentenció Pita.

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