Sierra Papaca (México).- Durante los trabajos de salvamento arqueológico que acompañan la construcción del libramiento ferroviario Frente 2 Mérida-Progreso, parte de la infraestructura de carga del Tren Maya en Yucatán, un equipo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizó un hallazgo significativo en el ejido de Sierra Papacal: una escultura preclásica esculpida en piedra caliza que habría marcado el acceso a un espacio de reunión ceremonial.

La pieza, de 45 centímetros de altura, presenta un rostro humano con rasgos que evocan a un «señor anciano». Se distinguen órbitas oculares profundas, una nariz chata, labios delineados por una hendidura y una barbilla prominente. Esta representación, colocada estratégicamente detrás de una de las jambas que flanquean la entrada al recinto, habría tenido un valor simbólico, indicando que se trataba de un lugar restringido al que se debía ingresar con respeto.

El hallazgo se hizo en un contexto arquitectónico igualmente relevante: una construcción de planta ovoidal y techos perecederos, con un cimiento de doble muro hecho de roca caliza labrada. Este recinto mide 5.8 metros de largo por 4.3 de ancho y tiene una altura de 0.6 metros. 

La entrada está orientada hacia el oeste, posiblemente para aprovechar la luz solar, y mide 0.80 metros de ancho. Está delimitada por dos grandes piedras verticales, que funcionan como jambas ceremoniales. En su interior, el espacio útil es de aproximadamente 3 por 2.5 metros, con un muro de gran espesor que sugiere la existencia de una banca interior, probablemente utilizada durante rituales o reuniones.

Hallan escultura preclásica en Yucatán durante obras del Tren Maya
La colocación de la escultura en el acceso al recinto, indicaría que este espacio no funcionó como vivienda. Dibujo de Erik Reséndiz.

La ubicación de la escultura no parece haber sido fortuita. Se halló sobresaliendo del muro interno, en una posición visible justo al ingresar al recinto, detrás de la jamba norte. Este tipo de colocación apunta a una función específica como marcador simbólico, lo cual, unido a la arquitectura del lugar, sugiere un uso no doméstico del espacio. De acuerdo con los arqueólogos, el sitio podría haber estado destinado a actividades de culto o reuniones comunitarias con fines rituales o sociales.

La datación preliminar de la escultura, así como de la estructura que la resguarda, la sitúa en el periodo Preclásico mesoamericano, que abarca del 2500 a.C. al 200 d.C. Además del hallazgo escultórico, la excavación ha revelado diversas etapas constructivas en el mismo sitio, lo que indica que fue ocupado y modificado a lo largo de un extenso periodo de tiempo.

En una etapa anterior a la construcción del recinto con la escultura, los arqueólogos identificaron una gran explanada de 13 por 8 metros, orientada de sur a norte, donde se encontró una huella de carbón. Esta podría estar asociada con la presencia de un fogón, lo que sugiere que la zona tuvo un uso previo que pudo haber sido ceremonial o funcional, en relación con la vida colectiva del asentamiento.

La excavación forma parte de un proyecto más amplio de salvamento arqueológico realizado en paralelo con la construcción del Tren Maya, que ha requerido una atención especial por la riqueza cultural de la zona. Actualmente se trabaja en un conjunto arquitectónico con al menos 15 estructuras, ubicado a menos de dos kilómetros de los sitios arqueológicos conocidos como Papacal 1 y San Francisco 1, registrados dentro del proyecto Costa Maya. 

Hallan escultura preclásica e
Descubren en ejido de Sierra Papacal, Yucatán, escultura maya con representación de un ‘señor anciano’. Foto INAH

Los trabajos están encabezados por los arqueólogos Manuel Pérez Rivas, Susana Echeverría Castillo, Wendy Lorena Pérez Mezquita y David Alejandro Ferman Valor.

Este hallazgo se suma a una serie de descubrimientos que están ayudando a redefinir el conocimiento sobre las dinámicas sociales y rituales de los antiguos habitantes de la región. En especial, la identificación de marcadores o esculturas a la entrada de recintos se vincula con otros objetos similares, como los incensarios efigie encontrados en templos del periodo Posclásico (900-1521 d.C.), lo cual sugiere una continuidad en el uso de ciertos espacios con fines ceremoniales desde tiempos muy antiguos.

El análisis de este marcador antropomorfo servirá para ampliar las comparaciones con otros contextos arqueológicos similares y comprender mejor el papel que jugaban estos elementos en la configuración de la vida ritual mesoamericana. La información etnográfica y los estudios previos sobre recintos rituales fortalecerán esta investigación, que continúa en curso.