Ginebra (Suiza).- 2025 fue uno de los tres años más cálidos jamás registrados, según confirmó la Organización Meteorológica Mundial (OMM). A pesar de haber comenzado y terminado con un episodio de La Niña —fenómeno que tiende a enfriar el planeta—, el año pasado se mantuvo entre los más calurosos debido a la persistente acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera.
Según el análisis consolidado de ocho conjuntos de datos climáticos, la temperatura media global en 2025 fue 1.44 °C por encima del promedio preindustrial (1850-1900), con un margen de incertidumbre de ±0.13 °C. Dos de los conjuntos de datos clasificaron 2025 como el segundo año más cálido en 176 años de registros, y los otros seis lo ubicaron en el tercer lugar.
¿Qué cambió en 2025 respecto al clima global?
El trienio 2023-2025 se consolidó como el más cálido en todos los registros disponibles, con una temperatura promedio de 1.48 °C por encima de la era preindustrial. Además, los últimos once años, de 2015 a 2025, han sido los once más cálidos jamás registrados.
Este patrón confirma la tendencia de calentamiento global acelerado, alimentado principalmente por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono y el metano.

¿Cómo afecta este calor a las personas y al planeta?
El aumento sostenido de las temperaturas tiene efectos directos en fenómenos meteorológicos extremos. Según la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, las altas temperaturas tanto en tierra como en los océanos contribuyeron a olas de calor, lluvias intensas y ciclones tropicales más poderosos.
Estas condiciones extremas agravan la vulnerabilidad de las comunidades, especialmente en regiones costeras o con infraestructura precaria, subrayando la necesidad urgente de sistemas de alerta temprana y políticas de adaptación climática.
¿Qué pasó con los océanos en 2025?
Además del calentamiento en superficie, los océanos del mundo también experimentaron niveles récord de acumulación de calor, lo que representa aproximadamente el 90 % del exceso de energía generado por el cambio climático.
Un estudio publicado en Advances in Atmospheric Sciences reveló que el contenido de calor oceánico en los primeros 2,000 metros aumentó en 23 ± 8 zettajoules respecto a 2024. Para ponerlo en perspectiva, eso equivale a unas 200 veces la generación eléctrica mundial de 2024.
Cerca del 33 % de la superficie oceánica global se ubicó entre sus tres años más cálidos desde 1958, y el 57 % dentro de los cinco primeros, incluyendo áreas como el Atlántico Sur, el Mediterráneo, el Océano Índico Norte y partes del Océano Austral.
¿Por qué se considera 2025 un año excepcional pese a La Niña?
Generalmente, La Niña provoca un enfriamiento temporal del clima global. Sin embargo, en 2025 esta influencia no logró contrarrestar el calentamiento provocado por los gases de efecto invernadero, lo que demuestra la magnitud del desequilibrio climático actual.
A pesar del fenómeno, la temperatura media global alcanzó 15.08 °C, aunque con una mayor incertidumbre (±0.5 °C). Más confiable es la medición de la anomalía térmica respecto a épocas preindustriales, usada como principal referencia por la OMM.

¿Qué metodologías respaldan estas cifras?
La OMM utilizó ocho conjuntos de datos para su análisis: seis basados en mediciones directas en estaciones meteorológicas, buques y boyas, y dos reanálisis que combinan observaciones con modelos climáticos (ERA5 y JRA-3Q). Este enfoque proporciona una visión casi global y científicamente robusta del estado del clima.
Para calcular las anomalías respecto a la era preindustrial, se compararon datos con el periodo base 1981-2010 y se aplicó un ajuste de +0.69 °C, conforme a las recomendaciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
¿Qué sigue y dónde obtener más información?
La OMM publicará en marzo de 2026 su informe «Estado del Clima Global 2025», que incluirá detalles sobre gases de efecto invernadero, temperaturas, calor oceánico, nivel del mar, retroceso de glaciares y extensión del hielo marino. También documentará eventos climáticos de alto impacto registrados durante el año.
Para la comunidad, especialmente en Estados Unidos y América Latina, estos datos son clave para exigir acciones climáticas urgentes y adaptarse a los riesgos futuros. El conocimiento científico debe traducirse en políticas públicas efectivas, educación ambiental y preparación frente a emergencias.
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.
































































