México (AFP) – Junto a «Las Tres Sombras», del artista francés Auguste Rodin, una mujer se fotografía y luego limpia sus lentes empañados por el uso de mascarilla. Escenas como esta y una menor ocupación marcan la reapertura de museos y salas de cine en Ciudad de México.

Patricia Velázquez, empleada pública de 51 años, dice que se siente «un poco atrapada» con el tapabocas, pero está «muy contenta» de este reencuentro con el arte en medio de la pandemia.

«Es cosa de acostumbrarnos», añade junto a su novio en el Museo Soumaya de México, que al igual que los cines reabrió esta semana con medidas sanitarias para proteger a los visitantes del nuevo coronavirus.

El Museo Soumaya, nombrado así por Soumaya Domit, esposa del magnate mexicano Carlos Slim, y administrado por su fundación, fue uno de los primeros en volver a recibir público.

Su colección de piezas de Rodin (1840-1917) lo han hecho uno de los más atractivos del país. La monumental escultura «La puerta del Infierno» es la primera obra que ven los visitantes al ingresar al recinto con obligada mascarilla y tras pasar por un chequeo de temperatura.

El martes pasado, en su primer día de reapertura, el museo tuvo una afluencia de menos de 200 visitantes, muy por debajo de los 2.000 que se paseaban por sus seis pisos antes de la epidemia, comenta un trabajador.

Varios amantes del arte aprovecharon la ocasión para sacudirse el peso del confinamiento.

«Ahora ya puedes tener la oportunidad de equilibrar un poco tus emociones y sentirte más segura y alegre», señala María Elena Díaz, psicóloga de 33 años, durante una pausa de su recorrido en silla de ruedas.

Pero el director del museo, Alfonso Miranda, apuesta también por las visitas virtuales surgidas durante la cuarentena, con más de 200 recorridos guiados a través de sus redes sociales.

«Las audiencias no solamente son las físicas, también las virtuales», comenta.

En Ciudad de México existen más de dos centenares de museos y galerías. Varios de ellos, al igual que el Museo Soumaya, protegen sus obras del virus con nebulizaciones en frío y han eliminado elementos interactivos de sus salas.

Un tercio de capacidad

La Cineteca Nacional, operada por el gobierno y que usualmente exhibe filmes de arte y extranjeros, se preparó para volver a recibir a sus habituales visitantes, aunque con una menor capacidad.

El miércoles, sus salas fueron desinfectadas y marcadas en el suelo para recordar a los usuarios mantener la sana distancia.

«Fueron cinco meses los que estuvimos cerrados. Ahora vamos a regresar conforme al 30% de nuestra ocupación. A una sala grande, para 400 personas, van a poder ingresar únicamente 120», explica Ricardo Ávila, supervisor del área de salas de la Cineteca Nacional.

Ávila añade que para entrar se tomará la temperatura de los visitantes y se les pondrá gel antibacterial, algo que ya es usual en muchos lugares de México. También se les pedirá que usen tapabocas.

Mientras Ávila habla, dos compañeros suyos colocan en las mamparas del cine la leyenda «Bienvenidos. Cineteca Nacional te extraña», aunque la afluencia de espectadores hasta ese momento era mínima.

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