Los Ángeles (California).- Las muertes inducidas por el alcohol en Estados Unidos casi se duplicaron entre 1999 y 2024, alcanzando su punto más alto durante la pandemia de COVID-19, según un estudio reciente basado en datos oficiales del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Aunque en 2024 se registró una disminución respecto a los años más críticos de la emergencia sanitaria, las tasas de mortalidad siguen aproximadamente un 25 % por encima de los niveles previos a la pandemia.

El análisis, publicado en la revista científica PLOS Global Public Health, desglosa las muertes relacionadas con el alcohol por edad, sexo, raza, estado y condado. Los hallazgos muestran aumentos especialmente pronunciados entre adultos jóvenes y mujeres, así como un impacto desproporcionado en comunidades indígenas.

Los investigadores advierten que, aunque las sobredosis de drogas han captado mayor atención pública en los últimos años, las muertes vinculadas al alcohol representan una crisis de salud pública de magnitud comparable —y en algunos grupos, incluso mayor.

¿Qué revela el estudio sobre las muertes por alcohol?

El estudio analizó registros nacionales de defunciones entre 1999 y 2024, incluyendo 14 causas específicas directamente atribuidas al consumo de alcohol. La mayoría de los fallecimientos estuvieron relacionados con enfermedad hepática alcohólica y trastornos mentales y del comportamiento asociados al alcohol.

En 2021, en pleno impacto de la pandemia, las muertes inducidas por alcohol alcanzaron su máximo histórico con 54.258 fallecimientos en todo el país. Ese año marcó el mayor aumento general en todas las categorías demográficas analizadas.

Aunque en 2024 se observó una reducción respecto a los picos de la pandemia, los expertos señalan que las tasas siguen anormalmente elevadas en comparación con 2019, lo que sugiere efectos persistentes.

¿Por qué aumentaron las muertes durante la pandemia?

El período más crítico se registró entre 2019 y 2021, cuando millones de personas enfrentaron aislamiento social, estrés económico y dificultades para acceder a servicios médicos y tratamientos para trastornos por consumo de alcohol.

Durante los confinamientos, muchas personas redujeron el contacto con redes de apoyo y programas de tratamiento. Según los autores del estudio, esa combinación de aislamiento y menor acceso a atención especializada pudo haber agravado el consumo excesivo y sus consecuencias.

Los datos muestran que, para la mayoría de los grupos demográficos, las tasas de mortalidad se mantuvieron inusualmente altas hasta 2023, cuatro años después del inicio de la pandemia.

¿Qué grupos presentan mayores aumentos?

Uno de los hallazgos más preocupantes es el incremento entre mujeres jóvenes.

Las muertes en mujeres de 25 a 34 años aumentaron 255 % en el período estudiado, pasando de 0.9 muertes por cada 100.000 habitantes en 1999 a 3.2 en 2024. En hombres del mismo grupo de edad, el aumento fue de 188 %, al pasar de 2.3 a 6.5 muertes por cada 100.000.

Aunque en términos generales los hombres continúan registrando tasas más altas, el crecimiento es más acelerado entre mujeres en prácticamente todas las categorías demográficas.

El estudio también confirma que las comunidades indígenas americanas y nativas de Alaska (AIAN) siguen siendo las más afectadas. Durante los 25 años analizados, los hombres AIAN registraron tasas de mortalidad tres veces mayores que los hombres blancos, mientras que las mujeres AIAN presentaron tasas cuatro veces más altas que las mujeres blancas.

¿Qué tipos de muertes se incluyeron?

Los investigadores analizaron únicamente causas directamente atribuidas al alcohol, como enfermedad hepática alcohólica y trastornos mentales y conductuales relacionados con su consumo.

No se incluyeron muertes por enfermedades crónicas en las que el alcohol es un factor de riesgo, como ciertos tipos de cáncer o enfermedades cardiovasculares. Esto significa que el impacto real podría estar subestimado.

¿Qué implicaciones tiene para la comunidad?

El estudio ofrece un panorama detallado por estado y condado, lo que podría ayudar a autoridades locales y organizaciones comunitarias a diseñar estrategias específicas para poblaciones vulnerables.

Los expertos subrayan la necesidad de fortalecer el acceso a tratamiento para trastornos por consumo de alcohol, ampliar programas de prevención y desarrollar políticas públicas focalizadas, especialmente para jóvenes adultos y comunidades indígenas.

También destaca la importancia de seguir monitoreando las tendencias para determinar si las tasas regresarán a niveles previos a la pandemia o si el país enfrenta un nuevo patrón de mortalidad más elevado a largo plazo.

¿Dónde obtener ayuda?

En Estados Unidos, las personas que buscan apoyo pueden comunicarse con la Línea Nacional de Ayuda de la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA) al 1-800-662-HELP (4357), disponible en español y de manera confidencial.

Además, centros de salud comunitarios y clínicas locales ofrecen orientación y tratamiento para el trastorno por consumo de alcohol.

Si bien la conversación pública suele centrarse en la crisis de opioides, los datos muestran que el alcohol sigue siendo una de las principales causas prevenibles de muerte en el país. La información detallada presentada en este estudio podría servir como base para diseñar políticas más efectivas y salvar vidas en los próximos años.

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Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.