Mayagüez (Puerto Rico).- Puerto Rico cuenta con un nuevo laboratorio dedicado a investigar la presencia y distribución de sustancias per y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS, en sus recursos hídricos. La iniciativa reúne al Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA).

El Laboratorio de Investigación y Monitoreo de PFAS de Puerto Rico generará datos locales sobre estos compuestos químicos sintéticos en ríos, embalses, tributarios y sedimentos. Los PFAS se utilizan en distintas aplicaciones industriales y productos especializados y, en algunos casos, pueden permanecer durante largos periodos en el ambiente y desplazarse por los cuerpos de agua.

Carraízo y La Plata concentran las detecciones preliminares

La primera fase evalúa los embalses Carraízo, La Plata, Cerrillos y Guajataca, uno de sus tributarios principales y cuatro ríos representativos de condiciones con menor impacto humano. Al momento del primer informe, el equipo había completado tres de cinco eventos de muestreo planificados para 2026.

Los resultados preliminares muestran mayor diversidad y frecuencia de detección en Carraízo y La Plata y sus tributarios. En Cerrillos y Guajataca no se habían registrado concentraciones detectables.

En Carraízo aparecieron ácido perfluorooctanoico (PFOA), ácido perfluorooctanosulfónico (PFOS) y ácido perfluorobutanosulfónico (PFBS). La Plata presentó un perfil más diverso: además de esos tres compuestos, se detectaron PFHxS, PFNA, HFPO-DA —conocido como GenX— y PFOSA.

Las concentraciones registradas estuvieron por debajo de los límites regulatorios. El equipo considera que la presencia de esos compuestos amerita monitoreo continuo bajo diferentes condiciones.

«El estudio analiza ocho compuestos PFAS bajo los más estrictos controles de calidad en los procesos de muestreo, procesamiento y análisis de las muestras», explicó Gustavo A. Martínez Rodríguez, investigador de la Estación Experimental Agrícola y codirector del proyecto.

La huella humana entra en el análisis

Los primeros datos respaldan la idea de que hay más cantidad y variedad de PFAS en áreas de captación con mayor impacto de la actividad humana. El análisis incorpora parámetros relacionados con desarrollo urbano, infraestructura y otras actividades para comprender cómo llegan y se transportan los contaminantes.

El RUM dirige el diseño de muestreo, la selección de lugares, la recolección de muestras y la evaluación de parámetros de calidad del agua. Río Piedras encabeza la extracción, detección y cuantificación mediante cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas en tándem. El DRNA financia el esfuerzo y aporta el marco reglamentario ambiental.

«Puerto Rico necesita datos propios, obtenidos con métodos confiables, para entender dónde aparecen estos compuestos, en qué concentraciones, cómo se transportan y qué estrategias de monitoreo o remediación pueden ser necesarias», afirmó Liz M. Díaz Vázquez, catedrática de Química y codirectora.

Estudiantes participan en sensores y remediación

El laboratorio también integra formación científica. Raisa De Jesús trabaja en monitoreo de PFAS y estrategias sostenibles de remediación; Aolanys Castellano desarrolla sensores portátiles para su detección; y Vanessa Álvarez investiga PFAS en sedimentos y la reconstrucción histórica de la contaminación.

La presidenta de la UPR, Zayira Jordán Conde, sostuvo que el laboratorio combina talento, infraestructura y experiencia de distintos recintos para producir conocimiento relacionado con sostenibilidad ambiental y salud comunitaria.

Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.

Contenido relacionado