Pasadena (California).- Una investigación de Caltech plantea una aparente paradoja: en determinadas condiciones, una mayor velocidad de crecimiento y reemplazo celular podría proteger a los tejidos contra crecimientos anormales.
El estudio combinó modelos matemáticos con experimentos en medusas luna, que son organismos muy resistentes a la formación de tumores, incluso cuando están expuestos a sustancias cancerígenas. Los resultados aparecieron el 18 de agosto en Proceedings of the National Academy of Sciences.
La investigación surgió de una colaboración entre los laboratorios de Lea Goentoro, profesora de biología, y John Doyle, profesor emérito de control y sistemas dinámicos, ingeniería eléctrica y bioingeniería.
Una paradoja en la división celular
El crecimiento y la división sin control caracterizan al cáncer. Las mutaciones pueden acumularse y transmitirse cuando las células se reproducen, por lo que una mayor cantidad de divisiones suele asociarse con mayor riesgo.
Esa relación, sin embargo, no explica todos los casos. Animales grandes y longevos, como los elefantes, desarrollan cáncer con poca frecuencia pese a tener muchas células. Varias especies de medusas prácticamente no presentan cáncer, aun después de ser expuestas a carcinógenos.
Anish Sarma, exestudiante de posgrado de Caltech, amplió modelos matemáticos sobre las tasas de proliferación, mutación y muerte celular. Los tejidos deben producir células nuevas y eliminar las que acumulan daños. El modelo preguntó si un organismo podía conservar el tejido y, al mismo tiempo, mantener baja la frecuencia de crecimientos anormales.
El resultado indicó que una alta rotación de células puede permitir una forma de «corrección de pruebas»: las células que pueden ser peligrosas son eliminadas y sustituidas antes de que se forme una población anormal.
Las medusas ponen a prueba el modelo
El equipo llevó la predicción al laboratorio con medusas luna juveniles. En condiciones normales, mantienen un flujo celular elevado y resisten la neoplasia. Cuando los investigadores inhibieron ese flujo, los animales desarrollaron crecimientos anormales.
La observación respaldó la idea de que la renovación rápida puede funcionar como un mecanismo de control de calidad. Su efecto dependería de la coordinación entre crecimiento, muerte y sustitución de células, no únicamente del número de divisiones.
Un marco para estudiar el origen de las neoplasias
El trabajo no presenta un tratamiento para pacientes ni propone acelerar la división celular como terapia. Su aporte es un marco para comprender cómo algunos organismos impiden que células alteradas formen neoplasias, una categoría que incluye tumores cancerosos y precancerosos.
Las medusas ofrecen un sistema poco habitual para probar esa pregunta. Al disminuir un proceso que normalmente mantiene su tejido estable y ver la aparición de neoplasias, el equipo confirmó una predicción concreta del modelo.
Los resultados también ayudan a replantear la relación entre tamaño, longevidad y cáncer. El riesgo no dependería solamente de cuántas veces se divide una célula, sino de la capacidad del tejido para identificar, eliminar y sustituir las células problemáticas.
La investigación abre una línea centrada en la resistencia natural de ciertos organismos. En las medusas, el flujo elevado parece impedir que las células anormales permanezcan el tiempo suficiente para formar un crecimiento mayor. Cuando ese proceso se frena, la protección disminuye.
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.
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