Irvine (California).- Un equipo de la Universidad de California, Irvine (UC Irvine) desarrolló un mapa de alta resolución que permite estimar qué edificios de California tienen mayor probabilidad de resultar dañados o destruidos durante un incendio forestal.
La herramienta, denominada Wildfire Building Damage Risk Index, integra información ambiental obtenida por satélite, análisis del clima asociado a incendios y características estructurales de los edificios. Su resolución de 100 metros permite localizar diferencias de riesgo a una escala que puede servir para la planificación del uso del suelo, las inspecciones de espacios defendibles y las inversiones destinadas a proteger comunidades.
El trabajo se apoya en el análisis de 100.000 registros de inspección del Departamento de Silvicultura y Protección contra Incendios de California correspondientes al periodo de 2013 a 2024. Durante esos 12 años, cerca de 55.000 edificios quedaron parcial o totalmente dañados por el fuego.
Los investigadores encontraron que el 86 % de esas estructuras se encontraba en zonas de interfaz urbano-forestal, donde las viviendas y otras construcciones están próximas a áreas naturales.
Los daños siguen patrones que pueden identificarse
El estudio, publicado en Science Advances, concluye que la destrucción de edificios durante los incendios no ocurre de manera aleatoria. La combinación de elementos estructurales, condiciones meteorológicas y características del entorno permite reconocer patrones y proyectar qué construcciones enfrentan una amenaza mayor.
«Descubrimos características predecibles en la forma en que los edificios son destruidos en los incendios forestales de California, lo que demuestra que el patrón de daños no es aleatorio», explicó Somnath Bar, autor principal y académico posdoctoral de ingeniería civil y ambiental en UC Irvine.
El equipo probó tres configuraciones sucesivas del modelo. A medida que incorporó clasificaciones de inflamabilidad de los edificios, variables meteorológicas y factores de exposición ambiental, alcanzó una precisión predictiva de hasta el 88 %.
Entre las condiciones ambientales asociadas con un mayor peligro se encuentran las temperaturas bajas del punto de rocío, que reflejan una atmósfera más seca, y los vientos fuertes. Pastizales, chaparrales húmedos y bosques mixtos de robles también pueden servir como vías que conectan el fuego del paisaje con los edificios.
Cercas, revestimientos y respiraderos pueden elevar el peligro
El diseño de una vivienda y los materiales empleados en su construcción tienen un peso importante en el resultado. Las cercas de madera, los revestimientos inflamables, los aleros salientes y los respiraderos que permiten la entrada de brasas pueden facilitar la ignición.
El riesgo aumenta cuando esas características coinciden con calor, viento, sequedad atmosférica y combustibles naturales como árboles, arbustos y hierbas, indicó Tirtha Banerjee, profesor asociado de ingeniería civil y ambiental de UC Irvine y coautor del trabajo.
Los investigadores señalaron que el reemplazo de cercas de madera, el uso de revestimientos no combustibles, la adaptación de los aleros y la instalación de respiraderos resistentes a las brasas pueden disminuir la posibilidad de perder una estructura.
El modelo ofrece así una lista práctica de intervenciones que comienza en los elementos más cercanos al edificio, no solamente en el paisaje que lo rodea.
La expansión residencial alcanza zonas de alto riesgo
El crecimiento de viviendas en la interfaz urbano-forestal ha incrementado la exposición. La construcción en esas zonas aumentó aproximadamente un 33 % en Estados Unidos entre 1990 y 2010, con más de 12 millones de estructuras nuevas.
Entre 2020 y 2022, más del 80 % de las viviendas nuevas construidas en California se ubicó en áreas consideradas de alto riesgo de incendio. Muchas se encuentran en elevaciones medias, alrededor de 500 metros sobre el nivel del mar, donde las pendientes pueden canalizar el viento y acelerar la propagación del fuego.
Los incendios Eaton y Palisades, que destruyeron más de 16.000 estructuras en el sur de California en enero de 2025, mostraron el efecto que puede producir la combinación de vientos de Santa Ana, terreno inclinado, cañones y proximidad a áreas forestales.
Un mapa para decidir dónde invertir primero
El índice puede ayudar a los gobiernos locales y a los propietarios a concentrar inspecciones e inversiones en zonas donde la probabilidad de daños supera 0,55. Los investigadores identificaron ese punto como el umbral en el que las mejoras estructurales y el manejo de la vegetación ofrecen el mayor rendimiento de la inversión.
Las agencias contra incendios también podrían utilizar la cartografía para decidir dónde colocar recursos preventivos. En el ámbito estatal y regional, el mapa podría incorporarse a la planificación territorial, la gestión de emergencias y los sistemas para valorar el riesgo de seguros.
La asambleísta Cottie Petrie-Norris sostuvo que la herramienta ofrece una imagen clara de dónde se concentra el peligro y puede orientar mejores prácticas de construcción, reducción de combustibles y planificación antes de que ocurra un desastre.
Los autores proponen combinar códigos de construcción más estrictos, planificación territorial orientada al futuro y manejo activo de la vegetación, especialmente en las zonas de interfaz urbano-forestal.
El estudio fue realizado por Somnath Bar, Tirtha Banerjee y la candidata doctoral Shu Li. Recibió financiación de la Fundación Nacional de Ciencias, la Oficina del Presidente de la Universidad de California y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.

































































