Bethesda (Maryland).- Investigadores de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos identificaron anticuerpos poco comunes capaces de impedir, en pruebas de laboratorio, que anticuerpos humanos causantes de alergias se unieran a alérgenos relacionados con el síndrome alfa-gal, una afección asociada con picaduras de garrapata.

El hallazgo podría orientar el desarrollo de una intervención específica para una condición que actualmente no tiene tratamiento ni método de prevención más allá de evitar la carne roja y otros productos derivados de mamíferos. Los resultados fueron publicados en la revista Journal of Clinical Investigation.

El síndrome puede provocar síntomas de intensidad variable, desde problemas gastrointestinales hasta anafilaxia potencialmente mortal. Los NIH estiman que en Estados Unidos se han identificado aproximadamente 110,000 casos sospechosos desde 2010, aunque consideran probable que la cifra real sea mayor porque muchos casos no son detectados.

Anticuerpos que bloquearon la respuesta alérgica

El equipo aisló inicialmente 42 anticuerpos específicos contra alfa-gal a partir de células de personas expuestas a la malaria. El propósito original era encontrar anticuerpos dirigidos contra alfa-gal presente en parásitos de malaria, pero esas moléculas no se unieron eficazmente al parásito.

Los investigadores evaluaron entonces su posible aplicación contra el síndrome alfa-gal. Trece de los anticuerpos lograron unirse a alérgenos vinculados con la condición. Dos bloquearon la adhesión de inmunoglobulina E, o IgE, de pacientes con el síndrome a determinados alérgenos. Uno también interfirió con la activación de basófilos, células inmunitarias que participan en las reacciones alérgicas.

Las pruebas ofrecen evidencia para futuros estudios sobre el uso de anticuerpos específicos contra alfa-gal con el fin de prevenir reacciones alérgicas. La investigación todavía representa una etapa inicial y sus resultados proceden de experimentos de laboratorio.

Una alergia vinculada con productos de mamíferos

La molécula galactosa-alfa-1,3-galactosa, conocida como alfa-gal, se encuentra en carne roja y otros productos procedentes de mamíferos. En personas con el síndrome, la exposición puede desencadenar reacciones alérgicas.

John Powers, director interino del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, señaló que los casos asociados con picaduras de garrapata están aumentando en Estados Unidos y otros países. Consideró el descubrimiento como un primer paso para identificar formas de prevención y desarrollar terapias dirigidas.

Los anticuerpos monoclonales que impiden que la IgE se adhiera a los alérgenos ya son investigados como posibles tratamientos para alergias al polen, cacahuates y gatos. El trabajo de los NIH aplica ese enfoque a una condición para la cual todavía no existe una terapia específica.

De la investigación sobre malaria a otra aplicación

El cambio de dirección del estudio muestra cómo una investigación dedicada a una enfermedad puede producir hallazgos aplicables a otra. Peter Crompton, autor principal e investigador de NIAID, destacó que la colaboración en salud global permitió avanzar en el desarrollo potencial de anticuerpos específicos contra alfa-gal.

La investigación también estuvo dirigida por Scott Commins, de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. El equipo plantea continuar la búsqueda de anticuerpos monoclonales capaces de actuar contra una gama más amplia de alérgenos alfa-gal.

El estudio se titula «Human monoclonal antibodies targeting α-Gal restrict IgE engagement of α-Gal syndrome allergens» y fue publicado con el DOI 10.1172/JCI192370.

Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press

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