Ginebra (Suiza).- Los nacimientos prematuros, las muertes fetales, el bajo peso al nacer y las consultas en centros de salud forman parte de un nuevo conjunto de indicadores con el que cuatro organismos de Naciones Unidas buscan ayudar a los países a reconocer los daños del calor extremo en embarazadas, recién nacidos y niños.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Meteorológica Mundial (OMM), UNICEF y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) presentaron el marco que conecta la vigilancia de resultados de salud con los datos de exposición al calor para mejorar la preparación y acelerar las respuestas.
El objetivo es que las autoridades puedan detectar variaciones inusuales durante periodos de temperaturas extremas, investigar sus posibles causas y orientar medidas de protección. Para ello, los organismos plantean aprovechar tanto la información habitual de los servicios sanitarios como las mediciones de temperatura del aire.
Partos prematuros y consultas médicas entre los indicadores
El marco recomienda seguir los nacimientos prematuros, las muertes fetales, el bajo peso al nacer y la hipertensión durante el embarazo. También propone observar las muertes infantiles y las visitas a establecimientos sanitarios durante episodios de calor extremo.
Estos registros se analizarían junto con la exposición a las altas temperaturas. La combinación puede revelar señales de posibles efectos del calor y ayudar a identificar cambios que requieran más investigación, explica la OMS.
La propuesta incluye, además, el seguimiento de la asistencia escolar. Esa información puede mostrar de qué manera el calor altera la vida de los niños más allá de las consultas médicas y de los registros de enfermedad.
Los indicadores no se limitan, por tanto, a un solo momento de la vida. Abarcan el embarazo, el nacimiento y la infancia, con distintas formas de observar lo que ocurre cuando aumentan las temperaturas.
La OMS advierte de mayor exposición desde el primer año de vida
La OMS cita evidencia que vincula la exposición al calor extremo con un aumento del 26% en las posibilidades —expresadas como odds— de parto prematuro. La cifra describe una asociación presentada por el organismo, no una predicción de lo que ocurrirá en cada embarazo.
La agencia también destaca que los bebés menores de un año experimentaron en 2024 un 389% más de días de olas de calor frente al periodo de referencia de 1986 a 2005. A escala mundial, estima que 1.500 millones de niños están expuestos a olas de calor que se vuelven más frecuentes, más largas o más severas.
Son dos medidas diferentes: una se refiere a la exposición de los bebés a días de calor y otra al número de niños expuestos en todo el mundo. Ambas forman parte de las señales que la OMS utiliza para reclamar una vigilancia más precisa de las poblaciones vulnerables.
Bruce Gordon, director interino del departamento de la OMS dedicado al medioambiente, el cambio climático, Una Salud y la migración, advirtió que el calentamiento crea nuevos riesgos y que las embarazadas, los recién nacidos, los niños y las personas mayores están entre quienes tienen menos posibilidades de escapar de ellos.
Cruzar datos sanitarios y temperaturas para orientar la respuesta
La doctora Pascale Allotey, directora del departamento de la OMS que abarca salud sexual y reproductiva, salud materna, neonatal, infantil y adolescente y envejecimiento, planteó que los sistemas sanitarios necesitan contar los efectos del calor para poder responder.
Su propuesta es observar los resultados de salud junto con las condiciones de exposición. De esa manera, los países podrían identificar posibles impactos y actuar para proteger a mujeres y niños.
La información obtenida puede ayudar a preparar los centros de salud para una mayor demanda de atención. También puede reforzar las advertencias dirigidas a embarazadas y familias, identificar comunidades que enfrentan mayores riesgos y mejorar la planificación sanitaria frente al calor.
La OMS presenta el uso de datos rutinarios como una vía para reconocer señales que, después, puedan investigarse. El seguimiento de un cambio durante un periodo de calor extremo sirve para orientar esa investigación y la respuesta de las autoridades.
Planes frente al calor con necesidades de madres y niños
Junto con la vigilancia, la OMS pide a los países elaborar e implementar planes de acción sanitaria frente al calor adaptados a su contexto. Esos planes deben integrar las necesidades de las poblaciones vulnerables y fortalecer los sistemas de alerta temprana.
La agencia también reclama que las alertas desencadenen medidas oportunas cuando aparezcan riesgos. El nuevo marco busca apoyar ese paso de la información a la actuación: reconocer los cambios, localizar a las comunidades más expuestas y preparar los servicios.
La vigilancia de nacimientos, enfermedades, consultas y asistencia escolar ofrece distintos puntos de observación de una misma amenaza. Con esos indicadores, los cuatro organismos buscan que los efectos del calor en embarazadas, recién nacidos y niños se incorporen a la preparación habitual de los sistemas de salud.
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press
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