Santiago (Chile).- La adopción de inteligencia artificial en América Latina y el Caribe avanza a velocidades distintas según el tamaño de las empresas y los recursos de cada país. El ILIA 2026 estima que el 27,6% de las grandes compañías utiliza estas tecnologías, frente al 12,8% de las medianas y el 6,8% de las pequeñas.

La cuarta edición del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial, elaborada por la CEPAL y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (CENIA) examina los ecosistemas de 20 países. Sus resultados sitúan las principales brechas en la capacidad de cómputo, el uso empresarial y la ejecución de estrategias nacionales.

El índice fue presentado en Santiago con apoyo del proyecto Alianza Digital UE–ALC. Su evaluación plantea que la conectividad sigue siendo indispensable, pero debe articularse con datos, infraestructura, investigación, talento e instituciones para convertirse en innovación y capacidad productiva.

Las pequeñas empresas quedan atrás en la adopción estimada

Las diferencias empresariales son uno de los contrastes más concretos del estudio. Mientras la adopción estimada se acerca a tres de cada diez grandes empresas, en las pequeñas se mantiene en el 6,8%.

Estas cifras no proceden de estadísticas oficiales homogéneas de todos los países. CEPAL y CENIA explican que son estimaciones obtenidas mediante un modelo econométrico ante la falta de datos oficiales comparables en la mayoría de las economías analizadas.

Esa distinción forma parte de los límites de lectura del índice. Las tasas permiten describir la brecha que estima el modelo entre tamaños de empresa, sin convertirlas en resultados de un censo empresarial regional.

José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL, advirtió que una incorporación pasiva de la tecnología puede profundizar dependencias y ampliar desigualdades. Propuso emplearla de forma estratégica frente a los desafíos de crecimiento, movilidad social y capacidad institucional.

Brasil concentra el 92% del procesamiento considerado

La distribución de infraestructura presenta otra asimetría. Brasil reúne el 87,7% de las unidades de procesamiento gráfico, o GPU, y el 92% de la capacidad de procesamiento regional consideradas en el estudio.

Los investigadores vinculan esa concentración con diferencias en las condiciones disponibles para desarrollar ecosistemas de inteligencia artificial. El cómputo también aparece entre los ámbitos donde la escala de un solo país puede resultar insuficiente.

Brasil, Chile y Uruguay integran el grupo de países pioneros, con más de 60 puntos. Los tres llegan a esa categoría pese a sus distintas estructuras económicas, una señal de que el índice no identifica una única trayectoria de desarrollo tecnológico.

Diez países se ubican en el grupo de adoptantes, con puntuaciones de entre 35 y 60 puntos. Entre ellos están Colombia, Costa Rica y Argentina. Los siete restantes se clasifican como exploradores, con menos de 35 puntos.

Estrategias nacionales con presupuestos todavía limitados

El 85% de los países analizados cuenta con una estrategia de inteligencia artificial vigente o en elaboración. Además, el 75% dispone de una institución formalmente responsable de esa agenda.

La existencia de planes e instituciones no equivale a contar con recursos explícitos para ejecutarlos. Solo Brasil y Colombia tienen presupuestos asignados de manera expresa en sus instrumentos nacionales, de acuerdo con la evaluación de CEPAL y CENIA.

En formación e investigación también conviven avances y limitaciones. El 65% de los países dispone de centros de investigación especializados y más de la mitad incorporó inteligencia artificial al currículo escolar.

Los 20 países estudiados cuentan con programas de posgrado. Sin embargo, el informe encuentra que la disponibilidad de habilidades especializadas en el mercado laboral sigue siendo reducida.

Un índice de tres dimensiones que cambió su metodología

El ILIA se elabora desde 2023 y evalúa tres dimensiones. La primera comprende factores habilitantes, como infraestructura, conectividad, cómputo, datos y talento humano.

La segunda aborda investigación, desarrollo y adopción: producción científica, innovación y utilización de inteligencia artificial en el sector público, las empresas y la sociedad. La tercera analiza gobernanza, incluida la visión estratégica, la institucionalidad, la vinculación internacional y la regulación.

En 2026 se incorporaron nuevos subindicadores y la cobertura pasó de 19 a 20 países. Por esos cambios, los resultados no son totalmente comparables con los de la edición anterior.

La nueva edición incluye, además, referencias de Alemania, España, Estonia, Portugal y Singapur. Esa comparación utiliza una selección de subindicadores y no forma parte del puntaje del índice.

Cooperación para compartir cómputo, investigación y talento

Los autores identifican oportunidades de cooperación en infraestructura de cómputo, investigación, talento avanzado y participación en estándares internacionales. En esos campos, compartir capacidades puede ayudar a superar limitaciones de escala nacional.

Salazar-Xirinachs señaló a la Agenda Digital para América Latina y el Caribe, eLAC, como plataforma para articular esa colaboración y fortalecer la participación regional en la gobernanza internacional de la inteligencia artificial.

La ministra chilena Ximena Lincolao describió el ILIA como una evaluación de la que los países pueden aprender. El objetivo de esa comparación es orientar decisiones que conecten capacidad tecnológica, innovación, productividad e inclusión, según las condiciones y prioridades de cada economía.

Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press

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