Washington (DC) Seis de cada diez adultos en Estados Unidos consideran que el término «clase trabajadora» los describe extremadamente o muy bien, una identidad que se extiende más allá de los empleos manuales, los ingresos bajos y la falta de un título universitario.

El análisis del Pew Research Center muestra que 59% de los adultos hispanos se identifica con esa categoría. La proporción es de 62% entre los adultos blancos, 54% entre los adultos negros y 52% entre los adultos asiáticos.

Los resultados proceden de una encuesta nacional representativa realizada entre 8,512 adultos estadounidenses del 20 al 26 de enero de 2026. El margen de error para la muestra completa es de más o menos 1.4 puntos porcentuales.

Una identidad que atraviesa ingresos y educación

Las personas sin título universitario y los adultos de ingresos medios son los grupos con mayor probabilidad de considerarse parte de la clase trabajadora. Sin embargo, la identificación no desaparece entre quienes tienen más recursos económicos o educación formal.

La mitad de los graduados universitarios afirma que el término los describe bien. Lo mismo ocurre con la mitad de los adultos de ingresos altos, una señal de que la idea de clase trabajadora funciona también como identidad social y no solamente como una clasificación basada en salario, estudios u ocupación.

El vínculo es más fuerte entre quienes desempeñan trabajos manuales: 77% de los adultos en ocupaciones de cuello azul se considera clase trabajadora. Aun así, 61% de las personas en otras ocupaciones adopta la misma identificación.

La situación financiera influye, pero tampoco determina por completo la respuesta. La mitad de quienes pagan sus cuentas completamente, tienen ahorros para varios meses y cubren cómodamente sus gastos, también se identifica con el término.

La política marca una diferencia persistente

La investigación encontró una brecha partidista incluso después de considerar ingresos, ocupación, educación y otros factores económicos.

Entre los republicanos y quienes se inclinan hacia ese partido, 67% dice que la expresión los describe bien. La proporción baja a 55% entre los demócratas y sus simpatizantes.

Entre los graduados universitarios, 56% de los republicanos se identifica con la clase trabajadora, frente a 44% de los demócratas. La mayor distancia partidista se observa entre las personas de ingresos altos: los republicanos tienen 23 puntos porcentuales más de probabilidad que los demócratas de adoptar esa identidad.

Entre las personas con pocas presiones financieras, 60% de los republicanos se considera clase trabajadora, comparado con 39% de los demócratas.

La identificación entre los adultos hispanos

El 59% registrado entre los adultos hispanos coloca al grupo cerca del promedio nacional de 60%. La cifra muestra que la identidad no está limitada a una sola comunidad racial o étnica, aunque la intensidad varía.

La brecha partidista más pronunciada señalada por Pew aparece entre los adultos blancos: 69% de los republicanos blancos y 54% de los demócratas blancos se identifica con la clase trabajadora.

Los hallazgos describen una identidad amplia que incorpora experiencias laborales y financieras, pero también percepciones culturales y políticas. Dos personas con educación, ocupación o ingresos similares pueden responder de manera distinta según su afiliación partidista o la manera en que interpretan su lugar en la sociedad.

Una categoría más amplia que el empleo manual

El estudio muestra que «clase trabajadora» no funciona como sinónimo exclusivo de bajos ingresos o trabajo de cuello azul. La categoría incluye a una mayoría de trabajadores en distintos tipos de ocupaciones y a grupos que cuentan con estabilidad financiera.

Al mismo tiempo, las tasas más altas entre quienes carecen de un título universitario, tienen ingresos medios o trabajan en ocupaciones manuales confirman que las condiciones materiales continúan influyendo.

La combinación de factores económicos, educativos, raciales y políticos ayuda a explicar por qué una mayoría nacional adopta la etiqueta, aunque no exista una sola experiencia compartida por todas las personas que se consideran parte de ella.

Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.

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