Ciudad de México (México).- La memoria, espiritualidad y resistencia de las comunidades afromexicanas de la Costa Chica de Guerrero ocupan la galería del Museo Nacional de Antropología (MNA) mediante 46 obras del artista Baltazar Castellano Melo.
La exposición «Tonos y sombras» fue inaugurada el 26 de agosto de 2026 y permanecerá abierta hasta el 8 de noviembre, con entrada libre. Pinturas, máscaras y piezas realizadas con materiales del territorio exploran tradiciones, creencias y experiencias históricas de la población afromexicana.
Castellano Melo, nacido en Guerrero en 1983, construyó la muestra a partir de investigaciones sobre la memoria de sus antepasados y el misticismo de la Costa Chica.
«Cada pieza implicó realizar una investigación profunda sobre el misticismo y memoria de mis ancestros, de lo profundo e inmenso de la Costa Chica», explicó.
El tono como vínculo espiritual con un animal
El título se apoya en dos conceptos de la cosmología guerrerense. El «tono» hace referencia a una fuerza espiritual o a un doble animal místico con el que una persona establece un vínculo permanente.
Las «sombras», por su parte, son los diablos. Ambas ideas funcionan como guía en el sistema de creencias de la costa de Guerrero y forman el eje central del recorrido.
Una selección de máscaras alude al mundo de los espíritus y los antepasados representados como diablos. Las piezas incorporan además colores asociados con la región.
«El proceso histórico del pueblo negro está estrechamente vinculado al territorio y al tono, un proceso ritual en el que se establece una conexión eterna entre una persona y un animal, el cual otorga protección al humano», señaló el artista.
Materiales recolectados en comunidad
La producción de las obras involucró a la familia de Castellano Melo. Sus padres y hermanos participaron en la recolección de madera, metales, tierra, carbón y otros materiales.
Esos elementos trasladan al museo una parte física del territorio y reflejan el carácter colectivo de la cultura representada.
«La colección habla de la lucha y la identidad, de la resistencia a partir del territorio del pueblo costeño, aspectos asociados a la imaginería y a los materiales utilizados», dijo durante la inauguración.
El recorrido comienza con una presentación del autor mediante tres piezas, incluido un autorretrato que muestra su variedad cromática y el detalle de sus pinceladas.
Después aparecen las máscaras, los tonos y las referencias al mundo espiritual. La parte final incorpora religión y conflicto como dimensiones de la vida en la Costa Chica.
Música, danza y religiosidad costeña
Las creencias y la religiosidad establecen pautas para fiestas y celebraciones. En esos espacios, música, danza e indumentaria desempeñan un papel significativo.
La exposición vincula esas expresiones con la historia y el presente afromexicano. Las imágenes muestran un pueblo que ha preservado y transformado saberes a lo largo de generaciones.
«Las comunidades afromexicanas son protagonistas de la historia y del presente de México», afirmó Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura.
Curiel de Icaza señaló que la obra abre un espacio para reconocer memoria, espiritualidad y conocimientos preservados por la Costa Chica, una herencia que amplía la comprensión de la pluralidad mexicana.
Arte para preservar identidad y memoria
Castellano Melo utiliza las artes plásticas para confrontar la memoria cultural y preservar costumbres y creencias afromestizas.
El artista explicó que busca dejar constancia de la resiliencia afromexicana y de una travesía histórica que forma parte de México.
«Creo que a partir de las artes plásticas y la libertad de expresión podemos contribuir a forjar una identidad y reconocimiento del pueblo negro», afirmó.
La curaduría estuvo a cargo de Cora María Falero Ruiz, historiadora del INAH, y Juan Pablo García Urióstegui, etnohistoriador del Museo Nacional de Antropología.
Las 46 obras convierten a la Costa Chica, sus colores, materiales y universo espiritual en el centro de una narración sobre pertenencia y continuidad cultural.
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.


































































