Roma (Italia). — América Latina y el Caribe registraron el costo regional más alto para mantener una dieta saludable durante 2025, aun cuando el número mundial de personas afectadas por el hambre disminuyó por tercer año consecutivo.
La edición 2026 del informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo calculó que una dieta saludable costaba en promedio 4.91 dólares de paridad de poder adquisitivo por persona al día en la región.
El promedio mundial llegó a 4.28 dólares, frente a 3.44 en 2021 y 2.94 en 2017. Aunque 2,690 millones de personas no podían pagar una alimentación saludable en 2025, la cifra bajó desde 2,970 millones cuatro años antes.
América Latina enfrenta el mayor costo regional de alimentación saludable
Los alimentos de origen animal, frutas y verduras representan la mayor parte del costo de una dieta adecuada, equilibrada, diversa y moderada. En América Latina y el Caribe, las verduras constituyen la porción más grande de ese gasto.
Las actividades posteriores a la producción agrícola explican entre el 70 y el 75 por ciento de lo que paga el consumidor. El procesamiento, la logística y la venta mayorista pueden representar hasta 40 por ciento del costo total.
El informe plantea inversiones en infraestructura, investigación, riego y cadenas de frío, junto con cambios en subsidios, comercio y regulación, como vías para reducir costos estructurales.
La inseguridad alimentaria moderada o grave afectó al 22.9 por ciento de la población de América Latina y el Caribe. La proporción fue de 20.3 por ciento en Asia, 8.7 por ciento en América del Norte y Europa, y 54.9 por ciento en África.
Las mujeres continuaron sufriendo inseguridad alimentaria con mayor frecuencia que los hombres, aunque la brecha se redujo ligeramente. El problema también fue más frecuente en áreas rurales que en zonas periurbanas y urbanas.
El hambre disminuye, pero las crisis amenazan el avance
El reporte señala una tercera reducción anual consecutiva del hambre. Sus autores advierten, sin embargo, que conflictos, fenómenos meteorológicos extremos y recortes en ayuda oficial y financiamiento humanitario pueden revertir parte del progreso.
Las nuevas proyecciones incorporan el efecto del conflicto de Oriente Medio sobre los precios de energía y fertilizantes. Dependiendo de cuánto dure la presión inflacionaria sobre los alimentos, entre 510 y 520 millones de personas todavía podrían enfrentar hambre en 2030.
Ese cálculo no incluye posibles perturbaciones adicionales derivadas de condiciones meteorológicas como El Niño en 2026 y 2027.
El documento fue elaborado conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, UNICEF, el Programa Mundial de Alimentos y la Organización Mundial de la Salud.
La nutrición infantil avanza con demasiada lentitud
Los indicadores de retraso del crecimiento, emaciación, sobrepeso infantil, bajo peso al nacer y lactancia materna exclusiva muestran mejoras limitadas. El avance continúa por debajo de las metas internacionales para 2030.
Unos 150 millones de niños menores de cinco años presentan retraso del crecimiento. Solamente 30.8 por ciento de los niños de seis a 23 meses consume una dieta con diversidad mínima.
La anemia entre mujeres de 15 a 49 años está empeorando. La obesidad adulta, por su parte, aumentó desde 12.1 por ciento en 2012 hasta 16.2 por ciento en 2024, en dirección contraria al objetivo de detener su crecimiento.
Las diferencias regionales persisten. Asia se encuentra encaminada hacia la meta de 2030 en reducción del retraso del crecimiento, mientras las tasas de lactancia materna exclusiva mejoran en todas las regiones con datos disponibles. Casi todas las regiones muestran, sin embargo, brechas crecientes frente a la anemia femenina.
Casi una de cada tres personas no puede pagar una dieta sana
La proporción mundial sin acceso económico a una dieta saludable bajó de 37.4 por ciento en 2021 a 32.7 por ciento en 2025. Aun así, la cifra equivale a casi una de cada tres personas.
En África, 66.6 por ciento de la población no podía pagarla, más del doble de los niveles de Asia y de América Latina y el Caribe.
El director general de la FAO, Qu Dongyu, afirmó que el descenso demuestra que el progreso es posible, pero requiere mayor velocidad, compromiso político, inversión sostenida y políticas que permitan mejorar los sistemas agroalimentarios.
«Las crisis recientes han puesto de manifiesto tanto la resiliencia de los sistemas agroalimentarios como la necesidad de fortalecerlos aún más para atender mejor a las personas más vulnerables del mundo, a los agricultores y a los consumidores», dijo Qu Dongyu.
Por otro lado, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que la obesidad continúa aumentando y que el progreso en nutrición materna e infantil se ha estancado. Entre las medidas mencionó etiquetado frontal, impuestos a productos no saludables, protección de los niños frente a publicidad perjudicial y promoción de la lactancia.
«Si bien celebramos los claros avances logrados en la reducción del hambre, una dieta saludable sigue siendo inasequible para una de cada tres personas en todo el mundo», dijo Adhanom Ghebreyesus. «Una dieta saludable no es un lujo, sino la base de la salud, y debe estar al alcance de todos».
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.





































































