El pueblo salió  a las calles el 1 de mayo para exigir respeto por sus derechos en el marco del Día Internacional del Trabajador.

La marcha, denominada “Resiste” agrupó a más de 100 organizaciones del Sur de California que mostraron su rechazo a las políticas de la administración del Presidente Donald Trump.

Los manifestantes exigieron un alto a los ataques contra las minorías, las deportaciones que separan a las familias, así como las posturas en contra del medio ambiente y la reducción de impuestos que consideran solo beneficia a la clase alta.

“Marchamos este dia por justicia, por un mejor porvenir por nuestras familias”, dijo Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA).

“No nos vamos a rendir. Vamos a marchar, vamos a luchar hasta que se haga justicia con nuestra gente”, añadió Salas.

Salas destacó que en más de 260 ciudades se llevaron a cabo marchas similares.

“Por toda esta nación se está levantando nuestro pueblo, clamando por justici, diciendo sí a la legalización y no a la deportación”, dijo Salas. “No nos vamos a ninguna lado. Este es nuestro hogar”.

La marcha del pueblo salió del Parque MacArthur, en  la esquina del Bulevar Wilshire y la Avenida Alvarado. Desde allí recorrió una distancia de unas dos millas y media  y se unió con otra marcha que venía desde la esquina de la Broadway con el Bulevar Olympic.

A lo largo de todo el recorrido, inmigrantes como Brenda Mendoza se unieron en forma espontánea a la marcha.

“Necesitamos alzar la voz. Necesitamos decir que también somos importantes y tenemos derechos”, dijo Mendoza, de origen nicaragüense, quien lleva ocho años viviendo en el país.

“Necesitamos una reforma [migratoria] para mejorar nuestra situación.Vine aquí por una vida mejor y es muy difícil”, dijo la joven. “Aportamos mucho al país y tenemos derecho a ser reconocidos”.   

Es algo en lo que coincide Azucena González, quien también estuvo en la marcha como miembro de la organización Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN).

“Siento que es mi obligación levantar la voz por aquellas personas que aún tienen miedo”, dijo González, de origen guatemalteco. “No debemos tener miedo y no tienen que tenernos miedo a nosotros los inmigrantes porque no estamos aquí para hacerles daño a nadie, ni para quitarle nada a nadie”.  

El punto de llegada de ambas marchas fue el ayuntamiento de Los Ángeles, donde fueron recibidos por el Alcalde Eric Garcetti, quien resaltó que la  ciudad acepta a todos los inmigrantes por igual.  

“En Los Angeles mostramos un amor fuerte en lugar de odio y que lo que menos importan es quien está en la Casa Blanca sino quien está en esta casa”, dijo Garcetti. “Nosotros no solo estamo de lado de los inmigrantes. También los defendemos”.

Garcetti también resaltó que, mientras sea alcalde de la ciudad, el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) no colaboran con las autoridades de inmigración.

“El LAPD no sera una fuerza de deportación sino que serán sus oficiales de policía”, dijo el alcalde.