San Sebastián (España).- El Festival de San Sebastián puso en marcha el Premio Tanta, un galardón destinado a proyectos audiovisuales que visibilicen la emergencia climática desde etapas tempranas de desarrollo. La distinción estará dotada con 5,000 euros y se concederá entre proyectos seleccionados de Ikusmira Berriak y del Foro de Coproducción Europa-América Latina.

La iniciativa amplía el compromiso ambiental del festival hacia el terreno de las historias. No se limita a la logística o a la compensación de emisiones: propone que el cine también pueda trabajar con una lente climática desde la creación, la escritura y el desarrollo.

Un premio de 5,000 euros para historias con lente climática

El Premio Tanta busca apoyar proyectos que integren, o puedan integrar, una mirada alternativa, constructiva y transformadora sobre la emergencia climática. La propuesta parte de una idea central: la sostenibilidad también se construye desde los relatos que una sociedad decide contar.

El festival sostiene que un encuentro internacional, presencial y conectado globalmente no puede aspirar a la neutralidad climática desde la autosuficiencia. Por eso plantea la sostenibilidad como una red de colaboraciones que atraviesa producción, logística, contenidos y narrativas.

La colaboración con la European Climate Foundation permitirá profundizar la dimensión cultural del cambio climático. La transición ecológica, en esta visión, no ocurre solamente en infraestructuras, consumos o políticas públicas, sino también en los imaginarios colectivos.

Ikusmira Berriak y el Foro Europa-América Latina como cantera del galardón

El premio se otorgará entre proyectos que ya forman parte de dos espacios de desarrollo vinculados al festival: Ikusmira Berriak y el Foro de Coproducción Europa-América Latina. Esa decisión ubica la mirada climática en una etapa inicial, cuando las obras aún pueden ajustar enfoque, personajes, conflictos y perspectiva.

Para creadores latinoamericanos y europeos, el nuevo premio puede abrir una puerta a historias que no reduzcan la crisis climática a desastre o colapso. El festival plantea la necesidad de mostrar que la emergencia ya está ocurriendo, pero también que existen alternativas posibles.

Ese enfoque importa para Hispanos Press porque conecta cine, ambiente y producción cultural con América Latina y Europa. La crisis climática afecta comunidades, territorios, migraciones, economías locales y formas de vida; llevarla al desarrollo audiovisual puede ayudar a que esas experiencias aparezcan en pantalla desde miradas más diversas.

Greenpeace, Climate Spring y la cultura frente al colapso

El Premio Tanta también refuerza colaboraciones existentes y nuevas. El festival mantiene desde hace más de una década una relación con Greenpeace a través del Premio Lurra. Ahora suma la vinculación con Climate Spring, organización dedicada a promover narrativas sobre la crisis climática en cine, televisión y cultura popular.

El objetivo no es convertir todas las películas en discursos ambientales explícitos. La apuesta es entender el cine como herramienta para moldear imaginarios colectivos. Una película puede plantear futuros posibles, cuestionar hábitos, mostrar comunidades en adaptación o abrir conversaciones que no siempre encuentran espacio en la información diaria.

La emergencia climática, dentro de esta propuesta, no queda confinada a documentales o reportajes. Puede aparecer en ficciones, coproducciones y proyectos artísticos que integren la crisis desde el conflicto, el territorio, la memoria, la tecnología o la vida cotidiana.

Uzturre, 1,075 árboles y un refugio climático en Gipuzkoa

La estrategia ambiental del festival también se vincula con el Fondo de Carbono Voluntario impulsado por la Diputación Foral de Gipuzkoa a través de Naturclima. Ese instrumento público-privado promueve la compensación de emisiones mediante proyectos territoriales.

Uno de los ejemplos citados es Miserikordia Zaharra, en el monte Uzturre de Tolosa. El proyecto contempla la restauración de ecosistemas forestales, la creación de un refugio climático, la eliminación de especies invasoras y la plantación de aproximadamente 1,075 árboles autóctonos, incluido el roble atlántico.

La intervención, prevista sobre más de 25 hectáreas, busca contribuir a la captura de CO2, el confort térmico, la protección del suelo y la conectividad ecológica en el corredor Hernio-Leitzaran. También incorpora zonas de descanso, agua y corredores de sombra.

Con el Premio Tanta, el Festival de San Sebastián conecta esas acciones territoriales con la dimensión narrativa de la crisis ambiental. La sostenibilidad aparece como una forma de trabajo que atraviesa producción, alianzas y relatos, y que invita al cine a imaginar no solo lo que amenaza al planeta, sino también las respuestas que las comunidades pueden construir.

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