Madrid (España). Especialistas y representantes de organismos nacionales de estadística de más de quince países iberoamericanos acordaron en Madrid la necesidad de reforzar y dar continuidad a las redes regionales de indicadores en ciencia, tecnología y educación superior.

La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) celebró del 6 al 8 de julio la XIX Reunión del Comité Técnico de la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología, RICYT. Además, se realizó el XII Taller Iberoamericano de Indicadores de Educación Superior, Red INDICES. El encuentro se realizó en el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España.

Más de quince países buscan datos comparables para decisiones públicas

La reunión colocó en el centro la importancia de contar con indicadores comparables para diagnosticar la situación de la ciencia, la tecnología y la educación superior en Iberoamérica. Para la OEI, esa información funciona como insumo clave para diseñar políticas públicas, programas e iniciativas que reduzcan brechas sociales y territoriales.

El valor de esos datos no se limita a la medición técnica. Cuando los países producen información comparable, pueden observar mejor las diferencias entre territorios, identificar vacíos, revisar la calidad de sus sistemas y medir el impacto de las acciones públicas.

Los participantes avanzaron en nuevos indicadores y en la mejora de mediciones existentes. Entre las áreas analizadas estuvieron la transferencia tecnológica, la percepción pública de la ciencia, el financiamiento de la educación superior y la caracterización del personal académico.

RICYT e ÍNDICES llevan sus conclusiones a la cita ministerial de Alicante

Uno de los resultados principales fue la propuesta de un párrafo para la declaración de la II Conferencia Iberoamericana Ministerial conjunta de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación, prevista para el 21 y 22 de octubre en Alicante.

El texto consensuado llama a la continuidad y el fortalecimiento de estas redes como espacios de discusión horizontal para producir información, buscar soluciones comunes y desarrollar capacidades técnicas. Ese lenguaje convierte el trabajo estadístico en una herramienta de cooperación regional, no solo en una tarea administrativa.

La propuesta también apunta a fortalecer la comparabilidad internacional de los datos y avanzar hacia sistemas de información más robustos, alineados con las prioridades de cada país. En una región diversa, esa condición permite que los indicadores dialoguen entre sí sin borrar necesidades nacionales.

Transferencia tecnológica, percepción pública y financiamiento universitario

Las áreas tratadas muestran la amplitud de la agenda. La transferencia tecnológica conecta la investigación con su capacidad de llegar a sectores productivos, instituciones y comunidades. La percepción pública de la ciencia permite observar cómo la ciudadanía entiende, confía o participa en temas científicos.

El financiamiento de la educación superior aparece como otro eje decisivo, especialmente para sistemas universitarios que enfrentan presiones de acceso, calidad y sostenibilidad. La caracterización del personal académico puede ayudar a comprender la composición, condiciones y capacidades de quienes sostienen la docencia y la investigación.

El ECTS como punto de coordinación regional desde Buenos Aires

RICYT y Red ÍNDICES son coordinadas por la OEI a través del Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad, con sede en Buenos Aires. Este espacio articula el trabajo técnico de redes que buscan producir información comparable entre países.

La OEI se presenta como el primer organismo intergubernamental de cooperación Sur-Sur en Iberoamérica, con actividad desde 1949, 23 estados miembros, 19 oficinas nacionales y una Secretaría General en Madrid. En 2024 recibió el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional por su labor multilateral y su papel como puente entre Europa e Iberoamérica.

La organización mantiene más de 600 proyectos y 400 acuerdos activos de cooperación por año en promedio. También atribuye a su trabajo una contribución a la reducción del analfabetismo, con un promedio de seis millones de beneficiarios directos en los últimos cinco años.

La reunión de Madrid deja una señal editorial clara: la región busca que sus políticas de ciencia, tecnología y educación superior se apoyen en información más sólida. En tiempos de brechas territoriales y exigencias de calidad, medir mejor puede ser el primer paso para decidir mejor.

Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.

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