Santiago (Chile).- La informalidad laboral se ha convertido en una restricción estructural para que América Latina y el Caribe traduzcan el crecimiento económico en mayor productividad, inversión y empleos de calidad. Así lo concluye el Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
El organismo señala que hay una relación que va en dos direcciones: la informalidad aparece en un ambiente de bajo crecimiento y, a la vez, ayuda a mantener la poca capacidad de la región para crecer.
El estudio, titulado «Crecimiento y productividad en un contexto de alta informalidad», sostiene que la formalización productiva no puede depender exclusivamente de reformas regulatorias. La estrategia propuesta exige aumentar las capacidades de las personas y las empresas mediante políticas coordinadas.
El impulso formalizador perdió fuerza después de 2013
Los mayores avances en la formalización del empleo se produjeron entre 2000 y 2013, un período caracterizado por mayor crecimiento, inversión y productividad laboral. Ese impulso comenzó a debilitarse desde 2014.
La evolución expuesta por la CEPAL vincula la creación de empleo formal con la capacidad productiva de las economías. Cuando el crecimiento, la inversión y la productividad pierden dinamismo, también disminuye la fuerza necesaria para incorporar trabajadores y empresas a estructuras formales.
El problema no se limita a la situación contractual de los trabajadores. La informalidad condiciona la posibilidad de sostener aumentos de productividad, ampliar la inversión y crear empleos de mayor calidad.
Por esa razón, el estudio la presenta como parte de una trampa regional: el bajo crecimiento alimenta la informalidad y esta reduce las posibilidades de alcanzar un crecimiento más alto y duradero.
La productividad responde con mayor fuerza en el sector formal
El análisis empírico de la CEPAL muestra que el crecimiento aumenta la productividad tanto en los sectores formales como en los informales. La diferencia aparece en la intensidad y duración del efecto.
En el sector formal, los aumentos de productividad son más intensos, rápidos y duraderos. Ese comportamiento refuerza el argumento de que la formalización no debe entenderse únicamente como una obligación administrativa, sino como una vía para fortalecer la capacidad productiva.
La persistencia de amplios sectores informales limita la transformación del crecimiento en beneficios sostenidos. Aunque una expansión económica puede elevar la actividad en ambos espacios, las mejoras se consolidan con mayor fuerza en las unidades productivas formales.
El diagnóstico plantea un desafío para las políticas públicas: crear condiciones para que personas y empresas aumenten sus capacidades y puedan integrarse en actividades con mayor productividad y valor.
Financiamiento, tecnología y cadenas productivas
La CEPAL propone estrategias de formalización productiva que articulen políticas laborales, fiscales, financieras y de desarrollo productivo. El planteamiento se aleja de una respuesta basada solamente en modificar normas o exigir registros.
Entre las áreas señaladas aparece la ampliación del acceso al financiamiento. La incorporación de tecnología constituye otro componente central, junto con la integración de empresas y trabajadores en cadenas de producción capaces de generar mayor valor.
La coordinación de estas políticas busca elevar la productividad, mejorar la calidad del empleo y sostener tasas de crecimiento más altas. El objetivo es fortalecer las capacidades productivas que permiten que la formalización sea viable y duradera.
Las recomendaciones incluyen tanto a las personas como a las empresas. Esa amplitud refleja que la informalidad atraviesa el mercado laboral, el financiamiento, la organización empresarial y la capacidad tecnológica.
Una estrategia que trascienda los cambios regulatorios
El estudio cuestiona la idea de que la informalidad pueda resolverse únicamente con reformas legales. Las normas forman parte del entorno, pero la formalización requiere que los actores económicos tengan capacidad de financiarse, innovar, producir y vincularse con actividades de mayor valor.
El desafío consiste en romper el ciclo mediante una política productiva integral. Una empresa con acceso limitado a crédito, tecnología o mercados enfrenta obstáculos para aumentar su productividad, independientemente de las exigencias regulatorias.
La edición 2026 del Estudio Económico coloca así la formalización en el centro de la discusión sobre el desarrollo regional. El empleo formal, la productividad y el crecimiento aparecen como componentes interdependientes de una misma estrategia.
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.
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