Irvine (California).- La terapia con células CAR T ha transformado el tratamiento de cánceres agresivos de la sangre, pero su potente respuesta inmunitaria puede desencadenar inflamación cerebral, confusión, convulsiones y otras complicaciones graves.

Investigadores de la Universidad de California, Irvine (UC Irvine) desarrollaron un marco que coloca la disfunción de las mitocondrias en el centro de una posible estrategia para reducir ese riesgo. El estudio, publicado en Frontiers in Pharmacology, propone evaluar medicamentos existentes que ya cuentan con perfiles de seguridad conocidos.

Una complicación que afecta al cerebro

En la terapia CAR T se extraen células inmunitarias del paciente y se modifican con receptores quiméricos de antígenos. Después de ser reintroducidas, esas células pueden reconocer y destruir el cáncer.

La respuesta intensa también puede causar el síndrome de neurotoxicidad asociado a células efectoras inmunitarias, conocido como ICANS. Esta complicación afecta el cerebro y el sistema nervioso y puede producir síntomas potencialmente mortales.

Los médicos recurren principalmente a corticosteroides para controlar la inflamación. Aunque funcionan en numerosos pacientes, pueden causar efectos secundarios importantes y no necesariamente actúan sobre los procesos biológicos que originan ICANS.

Las mitocondrias como objetivo terapéutico

El equipo de UC Irvine centró su atención en las mitocondrias, estructuras celulares que producen energía y regulan la función inmunitaria. La investigación sugiere que, cuando no funcionan bien, pueden aumentar la respuesta inflamatoria relacionada con la lesión neurológica que ocurre después de la terapia CAR T.

«Nuestro trabajo señala la disfunción mitocondrial como un objetivo terapéutico prometedor para las complicaciones neurológicas graves», afirmó Atena Zahedi, autora principal y profesora asistente de práctica de farmacia clínica.

En lugar de iniciar desde cero el desarrollo de una sustancia, los investigadores plantean estudiar medicamentos que ya tienen perfiles de seguridad establecidos. Esa ruta podría llevar candidatos a evaluación clínica con mayor rapidez que la creación de un fármaco completamente nuevo.

Medicamentos existentes bajo una nueva mirada

Shawn Griffin, farmacéutico de oncología y profesor clínico asociado, señaló que la identificación de medicamentos que puedan reutilizarse representa una de las mayores oportunidades del trabajo. La meta es proteger a los pacientes sin eliminar los beneficios que han convertido a la terapia CAR T en una opción decisiva para determinados cánceres.

El estudio ofrece una hoja de ruta para investigaciones clínicas futuras, pero no anuncia que esos medicamentos hayan demostrado prevenir ICANS en pacientes. Erin Dean, oncóloga del Chao Family Comprehensive Cancer Center y autora principal sénior, encabeza esfuerzos relacionados para evaluar nuevas estrategias de atención.

Una investigación con dimensión personal

Para la coautora Onwodi Ifejeokwu, el tema tiene un origen personal. Perdió a un familiar por linfoma de células B en 2021 y observó los efectos que el tratamiento contra el cáncer puede causar en el cerebro. Esa experiencia impulsó su trabajo en neuroinmuno-oncología junto con Zahedi, Dean y Griffin.

La propuesta de UC Irvine busca separar dos objetivos que hoy pueden entrar en tensión: conservar la capacidad de las células CAR T para atacar el cáncer y reducir una respuesta inflamatoria que pone en riesgo al sistema nervioso.

El siguiente paso será trasladar el marco a evaluaciones clínicas. Hasta entonces, la investigación define un mecanismo concreto y una lista de opciones farmacológicas potenciales para estudiar.

Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.

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