La familia Jaszkowsky nunca había celebrado el Día de Muertos, pero el fallecimiento de  su abuela Martha los motivó a elaborar un altar en honor a ella.

El altar fue un poco diferente de los tradicionales, ya utilizaron una mesa en donde sentaron calaveras vestidas alrededor de la misma. En el centro, los alimentos con los que les gustaba agasajar a su familia, así como los utensilios y algunos objetos personales de la anciana.

La idea del altar fue la de recordar la unión y los momentos agradables que compartían cuando se reunían para festejar cualquier evento familiar.

“Ella era una gran cocinera y le gustaba entretener a  sus nietos y la familia en la mesa”, cuenta su nieto Gibson Reading. “Mi madre quiso representar las memorias de su niñez alrededor de la mesa, con todos sus hermanos”.

Aunque  no son de origen mexicano o latino, la costumbre de honrar a los muertos fue algo que les agradó cuando se mudaron a California hace cinco años.

“Ha sido muy emotivo pero sentimos que estamos aquí con ella, celebrando su memoria“, dijo Reading.  “Es como si estuviéramos diciéndoles que pensamos mucho en ella y que todavía la amamos. Que aunque se ha ido, continúa siempre con nosotros.

Los Jaszkowsky participaron en el Festival de Día de Muertos que se celebra anualmente en el cementerio Hollywood Forever. El tema de este año, en su edición número 19, fue en honor a Coatlicue, la “madre de los dioses”, que dio a luz a la luna, las estrellas y el sol.

Familias y organizaciones del área participaron en el Día de Muertos con la elaboración de más de 100 altares, en donde se mostraban el amor por los seres queridos y su necesidad de mantener vivo su recuerdo. En cada trabajo se destacaba la dedicación de sus miembros en lograr que ese día fuera algo especial en honor a quienes habían partido antes que ellos, con flores, adornos y los alimentos que más le gustaban.

Sofía Torres, representante de Mi Casa es Puebla, cuenta que en su estado natal, los altares muchas veces alcanzan la altura de una de las paredes de la habitación donde se elaboran.

De acuerdo con la tradición católica, se arman en tres niveles: el primero  representa la vida terrenal, el segundo hace alusión a la ascensión al cielo y en donde se colocan los retratos de las personas fallecidas. El tercer nivel, el más alto, representa la vida eterna y en ella se colocan figuras alegóricas como una imagen de Cristo o la virgen.

“Quisimos dar a conocer de que existe Mi Casa es Puebla, dar a conocer de qué Puebla es rica en cultura, con varios municipios considerados ‘pueblos mágicos’, para que lleguen los turistas”, dice Torres.

Un pueblo mágico en México, resalta Torres, son lugares que han sido poco explotados y cuentan con muchos recursos naturales.

Otros, como Perú Village, rinden homenaje a un artista de ese país. En esta ocasión le tocó el turno a Lucha Reyes (1936-1973), cantante de reconocida trayectoria, conocida también como la “Morena de Oro”.

Además de los altares, los asistentes pudieron presenciar a cientos de bailarines realizar danzas tradicionales aztecas, disfrutar música variada en cinco escenarios distribuidos en todo el cementerio.

El evento también fue una ocasión para que también las personas se vistieran con trajes alegóricos a la festividad, muchas de ellas representando a las catrinas, calacas u otros personajes más fantasmagóricos, o a artistas como Frida Khalo.