Cabo Cañaveral (Florida).- La NASA lanzó el telescopio espacial Nancy Grace Roman, un observatorio diseñado para estudiar grandes regiones del universo con visión infrarroja y buscar respuestas sobre la materia oscura, la energía oscura y los planetas situados fuera del sistema solar.
La misión despegó el domingo a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX desde el Complejo de Lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy de la NASA, en Florida. El observatorio inició así un viaje de aproximadamente tres meses hacia su órbita definitiva, cerca del segundo punto de Lagrange Sol-Tierra, conocido como L2, a alrededor de un millón de millas de nuestro planeta.
Roman combinará un amplio campo de visión con observaciones infrarrojas de alta resolución. Esa capacidad permitirá estudiar extensas zonas del cielo y, al mismo tiempo, observar profundamente la historia cósmica. La NASA prevé divulgar las primeras imágenes del telescopio a comienzos de 2027.
Roman inicia su recorrido hacia el punto L2
Los primeros pasos de la misión se desarrollaron conforme a lo previsto por la NASA. El equipo de control terrestre del Centro de Vuelo Espacial Goddard, en Greenbelt, Maryland, comenzó a recibir datos de telemetría de Roman siete minutos después del lanzamiento.
El Falcon Heavy se separó del observatorio 31 minutos después del despegue. Los propulsores laterales del cohete, tras desprenderse de la etapa central, regresaron de manera segura al lugar de lanzamiento para su reacondicionamiento.
Durante las fases de lanzamiento y órbita inicial, Roman utiliza estaciones terrestres y satélites de retransmisión de la Near Space Network para intercambiar información de seguimiento, telemetría y comandos con los controladores.
Aproximadamente 70 minutos después del lanzamiento, la Deep Space Network asume las comunicaciones y ayuda a guiar al observatorio hacia L2.
El primer enlace de Roman con esa red se realiza mediante el Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de Canberra, Australia. Unas seis horas después, las comunicaciones pasan al complejo de Madrid, España, y posteriormente al de Goldstone, California. La secuencia está diseñada para mantener contacto continuo con la nave durante el trayecto.
Paneles solares desplegados tras el lanzamiento
La NASA confirmó además el despliegue exitoso de los paneles solares y del protector solar inferior de los instrumentos una hora y 23 minutos después del lanzamiento.
Los siguientes días incluirán nuevas operaciones críticas. Está previsto desplegar la antena de alta ganancia y una cubierta desplegable de apertura similar a una visera. Los controladores terrestres también iniciarán la primera de dos correcciones de trayectoria a mitad de recorrido.
Otro de los pasos será encender el Instrumento Coronógrafo, destinado a demostrar tecnologías que podrían utilizar futuras misiones para obtener imágenes de planetas similares a la Tierra.
La NASA relaciona esta tecnología con el concepto del futuro Habitable Worlds Observatory, pensado para avanzar en la búsqueda de vida más allá del sistema solar. El coronógrafo de Roman dará un paso previo al intentar obtener imágenes de planetas similares a Júpiter.
Una cámara infrarroja de 300 megapíxeles
Varias semanas después de iniciado el viaje está previsto activar el instrumento principal de Roman, denominado Wide Field Instrument.
Se trata de una cámara infrarroja de 300 megapíxeles equipada con 18 detectores 4K. Cada detector tiene aproximadamente el tamaño de una galleta salada y recoge fotones de luz que posteriormente serán procesados para producir panorámicas detalladas del cosmos.
El diseño rígido del observatorio y la estabilidad de su sistema óptico permitirán escanear rápidamente el cielo sin requerir largos intervalos entre observaciones independientes.
La NASA diseñó Roman para estudiar el universo a una velocidad mil veces mayor que la del telescopio espacial Hubble. La combinación de rapidez, amplio campo de visión y capacidad infrarroja permitirá realizar grandes estudios astronómicos y apoyar investigaciones que irán más allá de los principales objetivos científicos definidos para la misión.
«Roman será una máquina de descubrimientos que nos acercará más que nunca a responder algunas de las preguntas más profundas de la humanidad sobre nuestra historia cósmica», afirmó Nicky Fox, administradora asociada de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA.
Materia oscura, energía oscura y mundos lejanos
Entre las principales áreas científicas de Roman figuran el estudio de la materia oscura y la energía oscura, además de los exoplanetas, nombre que reciben los mundos que orbitan estrellas fuera de nuestro sistema solar.
Su capacidad para observar extensas regiones del cielo también permitirá desarrollar investigaciones adicionales a medida que los científicos analicen la información recopilada.
«Roman nos dará un nuevo atlas del universo, ampliará las fronteras del descubrimiento y demostrará lo que es posible cuando el programa espacial de Estados Unidos combina una ambición audaz con una ejecución disciplinada», dijo el administrador de la NASA, Jared Isaacman.
Julie McEnery, científica principal del proyecto Roman en el Centro Goddard, destacó por su parte las nuevas posibilidades de observación que abre el telescopio.
«Nunca antes habíamos podido observar el universo con unos ojos como los de Roman», afirmó McEnery. «No hay forma de saber cuánto más conoceremos y habremos visto para estas fechas el próximo año».
Roman enviará 1,4 terabytes de información cada día
El volumen de información previsto constituye otro de los elementos centrales de la misión. Roman enviará a la Tierra alrededor de 1,4 terabytes de datos diariamente, la mayor tasa alcanzada hasta ahora por una misión de astrofísica de la NASA.
Procesar esa cantidad de información requerirá diferentes herramientas y participantes. La NASA prevé recurrir al aprendizaje automático, la inteligencia artificial y científicos ciudadanos para ayudar a revisar los datos e identificar hallazgos potencialmente significativos que posteriormente puedan ser estudiados por astrónomos.
El flujo de información comenzará después de que el telescopio complete las etapas necesarias para quedar preparado para sus operaciones científicas.
Tres meses de calibraciones antes de iniciar la ciencia
Durante el resto del periodo de puesta en servicio, previsto para unos tres meses, los científicos someterán los instrumentos de Roman a una serie de pruebas y calibraciones.
El proceso permitirá comprobar el funcionamiento del observatorio antes de que comience plenamente su trabajo científico. Si se mantiene el calendario anunciado, las primeras imágenes serán publicadas a comienzos de 2027.
Roman es la cuarta misión principal de la NASA lanzada mediante un Falcon Heavy. La agencia indicó que su Programa de Servicios de Lanzamiento trabajó con SpaceX para adelantar la fecha del despegue después de que el telescopio estuviera terminado antes de lo previsto.
La misión es administrada desde el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, con participación del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) en el sur de California; Caltech/IPAC en Pasadena; el Space Telescope Science Institute en Baltimore; y científicos de diversas instituciones de investigación.
Entre los principales socios industriales se encuentran BAE Systems Inc., L3Harris Technologies y Teledyne Scientific & Imaging. Roman también cuenta con contribuciones de la Agencia Espacial Europea (ESA), la agencia espacial japonesa JAXA, la agencia espacial francesa CNES y el Instituto Max Planck de Astronomía de Alemania.
Los próximos hitos se concentrarán en el despliegue de los componentes pendientes, las correcciones de trayectoria, la activación de los instrumentos y las calibraciones durante el recorrido hacia L2. Una vez completada esa etapa, Roman quedará preparado para comenzar los estudios del cielo que sustentan sus principales objetivos científicos.
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.
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