Pasadena (California).- El humo que salió de las viviendas y los vehículos incendiados en Altadena tuvo una composición química distinta de la de un incendio de vegetación. Investigadores de Caltech encontraron que la nube del incendio Eaton contenía más de 50 veces la concentración de plomo observada en el humo forestal utilizado para la comparación, además de niveles superiores de otros elementos.
El estudio, publicado en Science Advances, reconstruye cómo evolucionaron las partículas suspendidas en el aire mientras el fuego abandonaba las zonas urbanizadas y avanzaba hacia las montañas. Las mediciones proceden de una estación instalada en Pico Rivera, aproximadamente 11 millas al sur de Altadena.
Los científicos estiman que, durante el punto máximo de la quema de estructuras, casi siete millones de personas en el área metropolitana de Los Ángeles estuvieron expuestas a concentraciones de plomo de 24 horas, unas 80 veces superiores a los valores habituales. Esa estimación describe una exposición atmosférica; los investigadores advierten que todavía se desconocen los efectos sanitarios de episodios breves con concentraciones tan altas.
Pico Rivera registró la transformación del humo Eaton
Haroula Baliaka, autora principal del trabajo, y el investigador Ryan Ward instalaron una estación con cuatro instrumentos analíticos para registrar las propiedades químicas y físicas de los aerosoles. Se trata de las pequeñas partículas suspendidas en el aire que forman parte de las mediciones de contaminación.
El equipo opera prácticamente las 24 horas del día durante todo el año. Su continuidad permitió observar aumentos y descensos que podían ocurrir en cuestión de horas, algo que los métodos convencionales no siempre captan.
El procedimiento habitual consiste en reunir partículas en un filtro durante 24 horas, repetir la toma cada varios días y analizar el material semanas o meses después. La estación de Pico Rivera, en cambio, pudo seguir la evolución de la nube durante el incendio de enero de 2025.
La instalación comparte ubicación con una estación de South Coast AQMD y pertenece a ASCENT, una red de 12 sitios en Estados Unidos financiada por la Fundación Nacional de Ciencias. Nga Lee —Sally— Ng, profesora de Caltech y autora de correspondencia del estudio, dirige la red.
Plomo, cloro y arsénico diferenciaron la quema urbana
Para establecer la comparación, el equipo utilizó datos del incendio Airport, que quemó 24.000 acres de vegetación en el condado de Riverside en septiembre de 2024. Esas mediciones procedían de otra estación ASCENT, situada en Rubidoux.
Frente a ese humo forestal, la nube urbana de Eaton presentó un enriquecimiento de más de 50 veces en plomo, siete veces en cloro y bromo y tres veces en arsénico. Los valores cambiaron conforme variaron los materiales que ardían.
El potasio y el plomo ofrecieron una forma de seguir esa transición. Las plantas absorben potasio del suelo y liberan parte de él cuando se queman la vegetación y la madera. Ambos incendios mostraron aumentos de ese elemento, pero Eaton registró fuertes picos de plomo los días 8 y 9 de enero.
En esos días, la proporción entre potasio y plomo descendió hasta aproximadamente cinco a uno. Para el 11 de enero, cuando el fuego avanzaba hacia las montañas, la relación había subido a unos 50 a uno; el día 12 llegó a valores de cientos a uno, más próximos a los del humo forestal.
La exposición al plomo plantea preguntas aún sin respuesta sanitaria
Baliaka subraya que el humo viaja y puede alcanzar a personas que viven a varias millas del incendio. Por ello, las mediciones no describen únicamente lo ocurrido dentro del perímetro quemado.
Los autores también introducen una comparación histórica: desde la retirada progresiva de la gasolina con plomo, iniciada a comienzos de los años ochenta, las concentraciones habituales de ese metal en la cuenca de Los Ángeles han disminuido alrededor del 99%.
Aunque el aumento durante Eaton fue muy pronunciado respecto de los niveles actuales, los científicos señalan que estuvo en el rango que era habitual antes de aquella reducción. Esa referencia no resuelve la pregunta sobre las consecuencias de una exposición intensa y de corta duración a varios contaminantes.
Tampoco todos los incendios urbanos producirían necesariamente la misma señal. El equipo reconoce que la abundancia de casas y estructuras antiguas que ardieron en Altadena podría explicar parte de la marcada presencia de plomo.
ASCENT aporta datos para revisar modelos de respuesta a incendios
Los investigadores quieren incorporar las observaciones a los modelos que predicen emisiones, calidad del aire y desplazamiento del humo. Esas herramientas se utilizan para anticipar dónde pueden viajar las nubes contaminantes y orientar decisiones de seguridad pública.
Richard Flagan, profesor de Caltech y coautor, plantea reconsiderar cómo se evalúan los incendios urbanos extremos y sus efectos a sotavento. Ng, por su parte, propone ampliar las estaciones que identifican en tiempo real de qué están hechas las partículas, además de medir su cantidad.
Los datos de ASCENT están disponibles al público mediante un archivo y herramientas de consulta casi en tiempo real en ascent.caltech.edu/data. El estudio ofrece una base de comparación para futuros incendios en zonas donde viviendas, vehículos y vegetación comparten el territorio.
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press
Contenido relacionado
- Humo del incendio Eaton contenía más metales tóxicos que el de un incendio forestalUn estudio de Caltech siguió los cambios químicos de la nube de humo y estimó una exposición elevada al plomo en el área de Los Ángeles.


































































