Nairobi (Kenia).- El mundo necesita reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 45 % para 2035 si pretende limitar el aumento de la temperatura global. Además, debe regresar al objetivo de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París, advirtió el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

El informe Emissions Gap Report 2026: The Point of Return señala que el planeta se encamina a superar temporalmente ese umbral y que, sin reducciones aceleradas y sostenidas de las emisiones, el calentamiento podría alcanzar los 2,8 °C durante este siglo.

Aunque el documento reconoce avances en energías renovables y políticas climáticas, advierte que los compromisos actuales de los países son insuficientes para evitar un aumento considerable de las temperaturas y sus consecuencias sobre las poblaciones y los ecosistemas.

Las emisiones deben caer un 69 % para 2040

El PNUMA plantea una trayectoria de reducción de emisiones destinada a limitar tanto la intensidad como la duración del calentamiento por encima de 1,5 °C.

Este escenario contempla que la temperatura global alcance un máximo de entre 1,7 y 1,8 °C aproximadamente a mediados de siglo, antes de descender nuevamente hasta 1,5 °C o menos en 2100, con una probabilidad cercana al 50 %.

Para lograrlo, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero tendrían que disminuir considerablemente respecto de los niveles de 2025.

Reducciones necesarias de emisiones globales respecto a 2025

 18 %45%69%
203020352040
Fuente: PNUMA, Informe sobre la brecha de emisiones 2026.

Esto supone una reducción anual promedio del 5,7 % entre 2025 y 2035, superior al ritmo aproximado del 5 % contemplado en las trayectorias anteriores del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

La diferencia refleja la creciente dificultad de cumplir el objetivo climático a medida que transcurren los años sin que las emisiones disminuyan suficientemente.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, sostuvo que superar temporalmente los 1,5 °C no significa abandonar esa meta.

«Todavía podemos mantener ese exceso lo más pequeño y breve posible, y hacer que las temperaturas vuelvan a situarse por debajo de 1,5 grados para finales de siglo», afirmó.

Las políticas actuales llevarían al planeta a un calentamiento de 2,8 °C

Uno de los principales hallazgos del informe es la distancia entre los compromisos climáticos anunciados por los gobiernos y las reducciones necesarias para cumplir los objetivos internacionales.

Si continúan las políticas actuales, el calentamiento global podría alcanzar los 2,8 °C durante este siglo y seguir aumentando posteriormente.

Incluso si todos los países cumplen sus contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC), que son los compromisos de reducción de emisiones presentados en el marco del Acuerdo de París, la temperatura global se limitaría aproximadamente a 2,6 °C.

El escenario más optimista, que incluye el cumplimiento de esos compromisos y los objetivos adicionales de emisiones netas cero, permitiría contener el calentamiento en torno a 2,1 °C.

Informe de la ONU advierte sobre el calentamiento global
Fuente: PNUMA, Informe sobre la brecha de emisiones 2026. Las cifras son proyecciones, no temperaturas observadas.

El PNUMA atribuye el deterioro de estas proyecciones, respecto del informe anterior, a la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París y a revisiones de las estimaciones históricas de emisiones.

Además, los nuevos compromisos climáticos presentados desde la edición anterior han tenido un efecto prácticamente insignificante sobre las proyecciones.

El organismo advierte que cada cinco años de emisiones de dióxido de carbono a los niveles actuales elevarían aproximadamente 0,1 °C el máximo de calentamiento previsto.

Superar los 1,5 °C aumentaría los riesgos de fenómenos extremos

La magnitud y duración del calentamiento por encima de 1,5 °C son factores determinantes para los riesgos climáticos.

Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, advirtió que cada fracción adicional de grado y cada año por encima de ese umbral incrementan los impactos asociados con inundaciones mortales, olas de calor e incendios forestales.

Por ello, el informe insiste en que no basta con establecer una meta de temperatura para finales del siglo. También resulta necesario evitar que el calentamiento alcance niveles demasiado elevados durante las próximas décadas.

La trayectoria más ambiciosa analizada requeriría, además, retirar aproximadamente 320 gigatoneladas de dióxido de carbono de la atmósfera y almacenarlas permanentemente a lo largo del siglo.

Esa cantidad equivale a unas ocho veces las emisiones mundiales de CO₂ registradas en 2024.

Sin embargo, el organismo reconoce que los desafíos tecnológicos y socioeconómicos generan incertidumbre sobre la posibilidad de alcanzar semejante volumen de eliminación de carbono.

Esta dependencia de futuras tecnologías de extracción refuerza la necesidad de reducir directamente las emisiones cuanto antes.

Las energías renovables avanzan, pero todavía no es suficiente

El informe también identifica avances que podrían facilitar una respuesta climática más rápida.

Desde la adopción del Acuerdo de París, la capacidad mundial de generación eléctrica renovable ha crecido tres veces más rápido de lo previsto, mientras que la expansión de la energía solar fotovoltaica ha sido siete veces más acelerada.

Al mismo tiempo, el suministro energético procedente del carbón y el petróleo ha aumentado a un ritmo inferior al proyectado inicialmente.

El PNUMA considera que mantener estas tendencias, acompañadas de nuevas políticas, permitiría encaminar al mundo hacia el objetivo de triplicar la capacidad de energía renovable para 2030.

También contribuiría a elevar la participación de la energía eólica y solar en la generación eléctrica hasta niveles compatibles con una trayectoria de calentamiento que regrese a 1,5 °C.

No obstante, el organismo advierte que los indicadores relacionados con las emisiones absolutas de gases de efecto invernadero todavía no muestran los descensos necesarios.

Entre ellos figuran las emisiones de los sistemas energéticos, el transporte por carretera y gases distintos del dióxido de carbono, especialmente el metano.

Los impuestos al carbono y otras políticas han reducido emisiones

El documento destaca que existen pruebas de que las políticas climáticas pueden producir reducciones significativas de emisiones tanto en países desarrollados como en economías en desarrollo.

A partir de más de 220 evaluaciones de políticas públicas, el PNUMA identificó resultados concretos en diferentes sectores.

Las medidas evaluadas en el sector eléctrico consiguieron reducciones promedio de emisiones del 9 %.

Por su parte, los instrumentos económicos, como los impuestos al carbono y los sistemas de comercio de derechos de emisión, lograron disminuciones de entre el 5 % y el 13 % en los sectores y períodos examinados.

Estos resultados muestran que las intervenciones gubernamentales pueden modificar las tendencias de emisiones, aunque sus efectos todavía se concentran en determinados países, sectores y períodos.

El desafío, plantea el organismo, consiste en ampliar esas experiencias, mantenerlas durante períodos prolongados y aplicarlas a una mayor parte de la economía mundial.

El carbón debería desaparecer de la generación eléctrica para 2040

El informe propone extender hasta 2035 y 2040 varios de los objetivos acordados durante el primer balance mundial del Acuerdo de París, conocido como Global Stocktake.

Entre las prioridades figuran acelerar las energías renovables, mejorar la eficiencia energética, reducir la dependencia de los combustibles fósiles, disminuir las emisiones de metano y detener y revertir la deforestación y la degradación forestal.

Para 2035, una trayectoria compatible con el menor exceso posible de calentamiento requeriría que la capacidad mundial de electricidad renovable fuera al menos tres veces la de 2025.

Para 2040, tendría que alcanzar al menos 4,5 veces esa capacidad.

La intensidad energética primaria de la economía mundial, que mide la energía necesaria para generar una unidad de producto interno bruto, también tendría que disminuir al menos un 30 % para 2035 y un 40 % para 2040, respecto de 2025.

Las transformaciones más profundas afectarían a los combustibles fósiles.

IndicadorReducción para 2035Reducción para 2040
Participación del carbón en el suministro energético55%75%
Participación del petróleo15%30%
Participación del gas5%35%
Generación eléctrica con carbón75%Eliminación prácticamente total
Emisiones de metano25%40%
Reducciones mínimas propuestas respecto de 2025. Las tres primeras filas se refieren a la participación de cada combustible en el suministro energético total, no a sus emisiones.

El abandono prácticamente completo del carbón en la generación eléctrica mundial para 2040 constituye una de las transformaciones más exigentes planteadas en el documento.

Asimismo, la reducción del metano adquiere especial relevancia por tratarse de un potente gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global.

Los próximos compromisos climáticos deberán acelerar las reducciones

El PNUMA considera que el segundo balance mundial del Acuerdo de París ofrece una oportunidad para reforzar las metas existentes y establecer objetivos más claros y cuantificables para 2035 y 2040.

El organismo propone ampliar los compromisos relacionados con energías renovables, eficiencia energética y reducción del uso de combustibles fósiles, además de establecer medidas más concretas para disminuir las emisiones de otros gases.

La distancia entre los compromisos actuales y la trayectoria necesaria sigue siendo considerable: mientras el escenario más ambicioso requiere reducir las emisiones un 45 % para 2035, la aplicación completa de las NDC vigentes únicamente produciría una disminución de entre el 11 % y el 15 % respecto de 2025.

Andersen insistió en que los gobiernos deben adoptar políticas capaces de generar reducciones rápidas, profundas y sostenidas.

«Tenemos numerosos ejemplos de éxito que demuestran que las emisiones pueden reducirse rápidamente», afirmó.

El próximo desafío será convertir esos resultados en transformaciones a escala mundial antes de que resulte imposible limitar el máximo de calentamiento a entre 1,7 y 1,8 °C.

El informe completo, titulado Emissions Gap Report 2026: The Point of Return, está disponible en el repositorio oficial del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. 

Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press

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