Hueyapan (México).- La comunidad indígena de Hueyapan participará directamente en la definición de las tareas pendientes para conservar el Templo y Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán, un recinto fundado hacia 1580-1581 que sufrió daños severos durante el sismo del 19 de septiembre de 2017.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) inició en el municipio un programa piloto basado en la escucha comunitaria. Las mayordomías y el comité parroquial marcarán las prioridades de una nueva etapa dedicada a retablos, esculturas, imágenes religiosas y memoria documental.

El inmueble reabrió al culto en 2025 después de la rehabilitación de sus elementos estructurales. Ahora la atención se desplaza hacia los bienes culturales que permanecen pendientes.

Un modelo que comienza en un municipio indígena

La iniciativa da seguimiento a la Declaración de Tepoztlán, orientada a fortalecer alianzas para los 11 conjuntos conventuales reconocidos como Patrimonio Mundial en Morelos.

Representantes de las coordinaciones nacionales de Monumentos Históricos, Conservación del Patrimonio Cultural, Antropología y Difusión se reunieron con personal del Centro INAH Morelos, el comité parroquial y las mayordomías.

El propósito es construir un sistema de mantenimiento sostenible y conservación participativa. La comunidad no quedará limitada a recibir obras decididas desde fuera: sus integrantes ayudarán a trazar el plano de la intervención.

Valeria Valero Pié, titular de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, planteó que los edificios deben durar cientos de años más y permanecer seguros ante futuras eventualidades.

Retablos e imágenes serán atendidos después de la fiesta patronal

Las labores comenzarán en agosto de 2026, después de la fiesta patronal del día 4. La primera lista incluye el retablo lateral dedicado a Santo Domingo de Guzmán, la escultura del santo patrono, su nicho y la imagen de San José.

El nicho y la imagen de San José resultaron dañados por el colapso de la cúpula durante el terremoto.

También se contempla intervenir el retablo de la Crucifixión, el nicho del Miércoles Santo, la Virgen de la Inmaculada Concepción y la urna del Santo Entierro.

Frida Mateos González, restauradora del Centro INAH Morelos y coordinadora del programa, explicó que el retorno de las imágenes religiosas al templo contará con recursos del Fondo de Apoyo a Comunidades para la Restauración de Monumentos y Bienes Artísticos de Propiedad Federal.

El fondo cubrirá 50% de la intervención. La otra mitad corresponderá al Concejo Municipal Indígena.

Sistemas tradicionales para conservar a largo plazo

Everardo Linares Flores, presidente del comité parroquial, destacó el interés de la comunidad por recuperar sistemas constructivos tradicionales durante los trabajos realizados en el inmueble.

Ese conocimiento puede ayudar al mantenimiento de largo plazo y fortalecer la capacidad local para cuidar el edificio después de que terminen las obras institucionales.

La participación adquiere un peso especial porque las imágenes religiosas dan nombre a las mayordomías y forman parte de prácticas comunitarias vivas. La restauración no se limita a objetos aislados: aborda la relación entre el edificio, los bienes y la organización social de Hueyapan.

Un inventario para el patrimonio del templo y el exconvento

El programa también dará los primeros pasos para elaborar un inventario de bienes culturales. Entre ellos se encuentra el Nicho de Hueyapan, un baldaquino de estilo barroco republicano creado en el siglo XIX por Higinio López, conocido como “el maestro de Zacualpan”.

El inventario permitirá reunir información sobre el patrimonio edificado, los bienes muebles y la memoria documental.

Raúl González Quezada, arqueólogo del Centro INAH Morelos, señaló que la historia de Hueyapan se remonta a 3.000 años. El nombre significa «sobre el agua sagrada» en náhuatl.

Durante la época prehispánica, el lugar habría sido habitado por grupos de habla otomangue, mixteca y nahua. Sus barrancas también contienen manifestaciones rupestres que todavía requieren registro puntual y estudio sistemático.

De la reconstrucción a la conservación compartida

La rehabilitación posterior al terremoto permitió recuperar la seguridad estructural y reabrir el templo. La siguiente fase busca que los objetos regresen a su lugar y que el cuidado futuro tenga una base comunitaria.

El programa de Hueyapan servirá como primera experiencia de un modelo que une conocimiento técnico, recursos públicos, financiamiento municipal indígena y prioridades establecidas por la población.

En Santo Domingo de Guzmán, la conservación del patrimonio comenzará con una conversación entre quienes estudian y restauran los bienes y quienes han mantenido vivas sus funciones religiosas y comunitarias.

Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press. 

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