Ciudad de México (México).- El rendimiento académico de los estudiantes continúa deteriorándose en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), donde los resultados en matemáticas y lectura alcanzaron los promedios más bajos registrados hasta ahora por el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA).
Los resultados de PISA 2025 muestran además un aumento del porcentaje de estudiantes de 15 años con dificultades en las principales áreas evaluadas. Uno de cada cinco jóvenes presenta actualmente un bajo rendimiento en ciencias, matemáticas y lectura, frente al 16 % registrado en 2022.
La edición de 2025 constituye el mayor análisis de PISA realizado hasta la fecha, con la participación de 760.000 estudiantes de 91 países y economías. La evaluación se concentró especialmente en ciencias, una materia en la que el promedio de los países de la OCDE se estabilizó entre 2022 y 2025 después de haber disminuido entre 2009 y 2022.
Una década de retroceso en lectura y matemáticas
La evolución durante los últimos diez años refleja un deterioro considerable en dos de las competencias fundamentales evaluadas por PISA.
Entre 2015 y 2025, la puntuación promedio de lectura en los países de la OCDE disminuyó 28 puntos. Esa diferencia equivale aproximadamente a un año y medio de aprendizaje.
En matemáticas, la caída durante el mismo período fue de 22 puntos, equivalente a algo más de un año de aprendizaje.
El descenso también se produjo entre los participantes que no pertenecen a la OCDE, aunque fue menor. Entre 2015 y 2025, estos registraron una reducción de 16 puntos en lectura y de ocho puntos en matemáticas.
Los resultados colocan el foco no solo en el descenso general del desempeño, sino también en el crecimiento del grupo de estudiantes que presenta dificultades simultáneamente en las tres materias principales.
Mathias Cormann, secretario general de la OCDE, consideró urgente revertir esta tendencia y señaló que los sistemas educativos con mejores resultados concentran sus esfuerzos en menos áreas con mayor profundidad, además de invertir en docentes, involucrar a los padres y proporcionar apoyo específico a estudiantes y escuelas con mayores necesidades.
La brecha socioeconómica sigue marcando los resultados
El entorno socioeconómico continúa estrechamente relacionado con el desempeño académico.
En los países de la OCDE, los estudiantes socioeconómicamente favorecidos consiguieron en ciencias una puntuación 85 puntos superior a la de los alumnos desfavorecidos.
Aunque la diferencia entre ambos grupos se redujo entre 2022 y 2025, los datos muestran una particularidad: el estrechamiento de la brecha se produjo principalmente porque empeoraron los resultados de los estudiantes favorecidos, no porque mejorara el desempeño de los alumnos desfavorecidos.
La evolución indica que una menor distancia entre ambos grupos no necesariamente representa un avance educativo cuando se origina por una caída del rendimiento de quienes anteriormente obtenían mejores resultados.
Varios sistemas educativos avanzan contra la tendencia
El deterioro no fue uniforme. Algunos sistemas educativos consiguieron mejorar durante la última década pese a la tendencia general observada en los resultados.
Entre 2015 y 2025, el rendimiento en ciencias aumentó en Lituania, República Eslovaca, Turquía, República Dominicana, Georgia, Macao (China), Montenegro, Catar, Tailandia, Emiratos Árabes Unidos y Uruguay.
Cinco de esos sistemas —Turquía, República Eslovaca, Montenegro, Qatar y Emiratos Árabes Unidos— consiguieron además aumentar la proporción de estudiantes con alto desempeño y reducir simultáneamente el porcentaje de alumnos con bajo rendimiento en ciencias.
En la parte superior de los resultados aparecen varios sistemas asiáticos. La mayoría de las provincias y municipios chinos participantes, junto con Estonia, Japón, Corea, Singapur, Taipéi chino y Reino Unido, estuvieron entre los diez sistemas educativos con mejores resultados en ciencias, matemáticas y lectura.
Las distracciones digitales entran en el aula
PISA 2025 también examina la relación entre aprendizaje, dispositivos digitales e inteligencia artificial, en un momento en que estas herramientas ocupan un espacio creciente en la educación.
Los resultados apuntan a que las tecnologías digitales requieren objetivos definidos y un uso moderado. Los estudiantes tienden a obtener resultados inferiores cuando su utilización es excesiva o cuando los dispositivos se emplean por placer dentro de la escuela.
El efecto de las distracciones no se limita al estudiante que utiliza un dispositivo. Más de uno de cada cuatro participantes afirmó que sus compañeros se distraían con dispositivos digitales durante la mayoría o la totalidad de las clases de ciencias.
Los estudiantes expuestos a compañeros con este tipo de distracciones obtuvieron peores resultados. También declararon sentirse menos involucrados en el aprendizaje y menos conectados con su escuela.
Los datos plantean así una diferencia entre incorporar tecnología como instrumento educativo y permitir que su presencia interfiera con la atención necesaria para aprender.
PISA analiza cómo influye la inteligencia artificial
La inteligencia artificial ocupa un apartado particular en los resultados de 2025. Los estudiantes que dijeron no haber utilizado IA para realizar tareas de redacción obtuvieron mejores resultados que quienes afirmaron haberla utilizado.
Sin embargo, los datos ofrecen un panorama más matizado entre quienes recurren habitualmente a estas herramientas.
Dentro de ese grupo, los estudiantes que empleaban la IA como apoyo para aprender y habían recibido formación para evaluar la calidad de la información generada mediante inteligencia artificial consiguieron mejores resultados que los usuarios que no habían recibido esas orientaciones.
Cormann sostuvo que la tecnología y la IA pueden reforzar el aprendizaje y ayudar a preparar a los jóvenes para el futuro, pero advirtió que deben utilizarse con criterio y sin sustituir elementos como la atención, el esfuerzo y la comprensión.
Resolver problemas digitales exige conocimientos básicos
PISA 2025 incorporó además una nueva evaluación sobre el aprendizaje en un mundo digitalizado. El análisis examina hasta qué punto los estudiantes están preparados para trabajar con herramientas digitales y dividir problemas complejos en tareas más pequeñas que faciliten su resolución.
Casi dos tercios de los estudiantes de los países de la OCDE alcanzaron el nivel de competencia establecido para resolver problemas utilizando herramientas digitales.
La proporción disminuye, sin embargo, cuando se consideran simultáneamente las competencias académicas fundamentales.
Solo la mitad de los estudiantes alcanzó ese nivel de resolución de problemas digitales y, al mismo tiempo, demostró una competencia básica en ciencias, lectura y matemáticas.
Los resultados distinguen así dos capacidades que deben desarrollarse conjuntamente: contar con una base sólida en las materias esenciales y saber aplicar esos conocimientos para solucionar problemas mediante herramientas digitales.
Los datos de PISA 2025 sitúan ambos desafíos en un contexto de caída prolongada de los resultados académicos, persistencia de las diferencias socioeconómicas y creciente presencia de la inteligencia artificial y los dispositivos digitales en la experiencia educativa de los estudiantes.
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press




































































