Bethesda (Maryland).- Las mujeres con mayores niveles de dos sustancias persistentes en la sangre presentaron tasas más altas de un tipo de cáncer de seno que suele ser más agresivo, identificaron investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH). El hallazgo se concentró en los tumores sin receptores de estrógeno: el análisis no encontró una asociación clara entre esos compuestos y el cáncer de seno considerado en conjunto.
La investigación examinó el ácido perfluorooctanoico, conocido como PFOA, y el sulfonato de perfluorooctano, o PFOS. Ambos pertenecen a las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, agrupadas bajo las siglas PFAS y utilizadas en productos de consumo. Su persistencia explica que se las conozca como «químicos eternos»: no se degradan con facilidad en el ambiente y pueden permanecer durante años en el organismo.
Los resultados, publicados en Journal of Clinical Oncology, aportan evidencia sobre factores ambientales asociados con los tumores ER negativos. No establecen que una medición de PFAS permita calcular por sí sola la probabilidad de que una mujer desarrolle la enfermedad.
PFOA y PFOS: diferencias entre los grupos estudiados
Los científicos midieron 17 PFAS en muestras de sangre obtenidas años antes de que las participantes recibieran un diagnóstico de cáncer. Esa secuencia permitió examinar los niveles de exposición registrados antes de la aparición de la enfermedad.
Al comparar los extremos de exposición, las mujeres del grupo con mayor nivel de PFOA tuvieron una tasa de cáncer de seno ER negativo 67% superior a la del grupo con menor nivel. Para PFOS, la diferencia fue de 93%, cerca del doble.
Los porcentajes describen diferencias relativas entre grupos. No significan que 67% o 93% de las mujeres expuestas vayan a desarrollar cáncer. Tampoco corresponden al cáncer de seno en general, para el que los investigadores no observaron una asociación clara con estas dos sustancias.
Alexandra White, investigadora de los NIH que dirigió el trabajo, explicó que los hallazgos también se respaldaron mediante un metaanálisis de investigaciones previas. La científica destacó que PFOA y PFOS son compuestos antiguos de la familia PFAS y que los resultados se refieren a un tipo de tumor con pocos factores de riesgo conocidos.
Muestras de mujeres de Estados Unidos y Puerto Rico
El análisis utilizó información del Sister Study, dirigido por el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS). Ese proyecto más amplio incorporó a 50.884 mujeres de entre 35 y 74 años en Estados Unidos y Puerto Rico, entre 2003 y 2009.
Ninguna tenía cáncer de seno al ingresar, pero todas contaban con una hermana o media hermana que había recibido ese diagnóstico. Esa característica forma parte del perfil de la población de la que procede la nueva investigación.
Para el estudio sobre PFAS, el equipo incluyó a 1.609 mujeres que desarrollaron cáncer de seno y una muestra de comparación de 2.269 participantes. Son cifras distintas del total de mujeres inscritas en el proyecto original y corresponden al análisis específico de exposición química.
El trabajo fue realizado por investigadores de los NIH y colaboradores, con apoyo de subvenciones del NIEHS. Su primera autora es Che-Jung Chang, exinvestigadora de los NIH y actualmente vinculada a la organización de investigación científica DLH.
Tumores sin receptores de estrógeno y vías aún no comprobadas
Los tumores ER negativos carecen de los receptores que permiten que el estrógeno contribuya al crecimiento de las células cancerosas. Frente a los cánceres que responden a esa hormona, tienden a ser más agresivos y a presentar peores resultados, explicaron los NIH.
La concentración de las asociaciones en tumores sin receptores hormonales llevó a los autores a plantear posibles mecanismos distintos de los hormonales. Entre las hipótesis figuran cambios en la actividad de los genes o en el sistema inmunitario.
Sin embargo, la investigación no puso a prueba esas explicaciones. Por ello, los mecanismos propuestos permanecen como preguntas para otros trabajos, no como conclusiones demostradas por este análisis.
Los PFAS de reemplazo siguen pendientes de evaluación
PFOA y PFOS se han retirado en gran medida de su uso y han sido sustituidos por otros PFAS, aunque la mayoría de las personas todavía presenta niveles medibles de ambos compuestos, señalaron los investigadores.
White pidió más investigación sobre el riesgo de cáncer de seno asociado con las sustancias de reemplazo. Los autores también propusieron estudiar poblaciones con mayor exposición y grupos más afectados por el cáncer ER negativo.
Chang consideró que la exposición es potencialmente modificable y que los resultados podrían abrir nuevas vías de prevención. El estudio deja así una tarea concreta: determinar cómo las distintas sustancias de esta amplia familia se relacionan con tipos específicos de cáncer, sin extender a todos los PFAS ni a todos los tumores una asociación observada en dos compuestos.
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press




































































