Madrid (España).- En un acto cargado de simbolismo y memoria, el Instituto Cervantes ha incorporado a su Caja de las Letras el legado in memoriam de Rosario Castellanos, una de las figuras más influyentes de la literatura mexicana del siglo XX. 

El gesto, realizado en el marco del centenario de su nacimiento, consagra su aportación al pensamiento feminista, la narrativa indigenista y la cultura hispánica. 

El legado ha sido depositado en la caja número 1165 y contiene, entre otros objetos de gran valor bibliográfico, la primera edición de Balún Canán, su novela debut publicada en 1957 por el Fondo de Cultura Económica.

La ceremonia ha contado con la participación del director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y del director del Centro de Estudios Mexicanos UNAM-España, Ciro Murayama, quienes destacaron el carácter visionario de Castellanos y su compromiso con la libertad, la igualdad y la crítica al poder. 

García Montero definió a la autora como una referencia ineludible para quienes cuestionan los discursos establecidos y buscan comprender las raíces de la opresión en clave de género y etnicidad.

«Nos enseñó que muchas veces el poder establece los discursos de sus víctimas», afirmó.

El legado, cuidadosamente preparado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), incluye, además de Balún Canán, otras tres primeras ediciones: Ciudad Real, su primer libro de cuentos; Mujer que sabe latín, ensayo de 1973 dedicado al filósofo español del exilio Luis Villoro; y El mar y sus pescaditos, publicado póstumamente tras su muerte en 1974. 

El legado de Rosario Castellanos entra en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes
El legado ha sido depositado en la caja número 1165 y contiene, entre otros objetos de gran valor bibliográfico, la primera edición de Balún Canán, su novela debut publicada en 1957 por el Fondo de Cultura Económica. Foto: Captura de pantalla / Instituto Cervantes

También se depositó un ejemplar de Cartas a Ricardo, recopilación epistolar con prólogo de Elena Poniatowska, así como varias ediciones recientes de su obra.

Uno de los elementos más personales del legado es un álbum fotográfico donado por Gabriel Guerra Castellanos, hijo de la escritora. El álbum contiene 24 imágenes que retratan a Castellanos en distintos momentos de su vida, incluida una emblemática donde aparece trabajando en su oficina de Ciudad Universitaria, acompañada por los escritores Juan Rulfo y José Emilio Pacheco. 

En un emotivo mensaje en video, Gabriel Guerra evocó la estancia de su madre en el Madrid de los años 50, cuando, gracias a una beca, entró en contacto con la efervescente vida cultural hispánica.

La jornada culminó con un coloquio en homenaje a la autora, donde participaron la escritora Irene Vallejo, la coordinadora de difusión cultural de la UNAM, Rosa Beltrán, y la directora de literatura y fomento a la lectura de la UNAM, Julia Santibáñez.

El legado de Rosario Castellanos entra en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes
También se ha depositado un ejemplar de Cartas a Ricardo, recopilación epistolar con prólogo de Elena Poniatowska, así como varias ediciones recientes de su obra. Foto: Captura de pantalla / Instituto Cervantes

Durante el diálogo, se reflexionó sobre la vigencia del pensamiento de Castellanos, su crítica social desde la perspectiva de una mujer mexicana y su aportación ineludible a la literatura en lengua española.

Rosario Castellanos nació en Ciudad de México el 25 de mayo de 1925 y murió en Tel Aviv, Israel, el 7 de agosto de 1974, mientras ejercía labores diplomáticas. Se graduó como maestra en filosofía en la UNAM y posteriormente cursó estudios en la Universidad de Madrid, donde se interesó por la estética y la estilística. 

Aunque su vocación literaria comenzó con la poesía, su primer libro publicado fue una novela, Balún Canán, que junto a Ciudad Real y Oficio de tinieblas, forma la trilogía indigenista más relevante de la narrativa mexicana contemporánea.

Castellanos también destacó como ensayista. Desde su tesis universitaria Sobre cultura femenina, escrita en 1950, mostró una conciencia aguda sobre las limitaciones impuestas por el género y la identidad. En 1972 reunió su obra poética en Poesía no eres tú, y en su único libro de teatro, El eterno femenino, dio voz a los conflictos históricos de las mujeres mexicanas desde la Colonia hasta el presente. Su obra entera expresa una lucha permanente por desentrañar lo que significa ser mujer en una sociedad marcada por la desigualdad y la violencia simbólica.

El legado de Rosario Castellanos entra en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes
Para Ciro Murayama, la figura de Rosario Castellanos sigue siendo un faro para las nuevas generaciones. Foto: Captura de pantalla / Instituto Cervantes

Para Ciro Murayama, la figura de Rosario Castellanos sigue siendo un faro para las nuevas generaciones.

«Fue alguien que luchó para que las personas construyeran sus proyectos autónomos y libres. Su palabra escrita es muestra de un compromiso ético y estético con la libertad”.

Con su ingreso en la Caja de las Letras, Castellanos se une a una galería de figuras ilustres de la cultura hispánica, en un gesto que celebra no solo su legado literario, sino también su ejemplo vital.

A cien años de su nacimiento, el nombre de Rosario Castellanos sigue resonando con fuerza en los espacios donde se piensa, se escribe y se lucha. Su palabra, hoy más que nunca, sigue siendo necesaria.

Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.