Ginebra (Suiza).- La lactancia materna avanza en el mundo, pero millones de madres todavía carecen de los servicios, las políticas laborales y la orientación necesaria para mantenerla. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF pidieron a los gobiernos reforzar los sistemas sanitarios y comunitarios capaces de acompañar a las familias desde el embarazo hasta el periodo posterior al nacimiento.
La petición llega en el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna y se apoya en cifras que muestran tanto el progreso alcanzado como la magnitud de las brechas. La lactancia exclusiva durante los primeros seis meses pasó de aproximadamente 37% a más de 47%. Durante los últimos cinco años, la prevalencia de lactancia hasta los dos años aumentó de 38% a 50%.
Los dos organismos sostienen que esos resultados demuestran el efecto de las inversiones sostenidas en programas y políticas dirigidos a madres y familias. Sin embargo, advierten que los avances no se distribuyen por igual: numerosos países permanecen por debajo de las metas mundiales, la cobertura de los servicios de apoyo es limitada y las normas existentes no siempre se aplican de forma consistente.
Apoyo desde el embarazo hasta el periodo posnatal
La OMS y UNICEF plantean que la orientación sobre lactancia forme parte de la atención prenatal, perinatal y posnatal. Entre las intervenciones propuestas figuran la asistencia de personal capacitado dentro de los sistemas de salud, la consejería comunitaria y los programas de apoyo entre pares.
La atención no termina al momento del parto. Para que una madre pueda iniciar y continuar la lactancia, necesita acceso a profesionales que respondan preguntas, ayuden a resolver dificultades y ofrezcan acompañamiento durante las distintas etapas. Los organismos identifican una baja cobertura y una calidad insuficiente de estos servicios, especialmente en países de bajos ingresos y en contextos frágiles o de emergencia humanitaria.
La leche materna proporciona nutrientes esenciales a bebés y niños pequeños, fortalece la inmunidad, ayuda a protegerlos frente a enfermedades graves y favorece el desarrollo cognitivo. Para las madres, la lactancia también está asociada con una reducción del riesgo de enfermedades no transmisibles, entre ellas el cáncer de mama, el cáncer de ovario y la diabetes tipo 2.
Políticas laborales y protección de las familias
El llamado internacional incluye la ampliación de la licencia de maternidad remunerada y la adopción de políticas laborales que permitan continuar la lactancia. La capacidad de amamantar no depende únicamente de una decisión individual: también está condicionada por el tiempo disponible, el entorno de trabajo y la existencia de espacios y medidas de apoyo.
La OMS y UNICEF solicitan además que los países implementen y hagan cumplir plenamente el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna. Ambos organismos consideran necesario proteger a las familias frente a prácticas de comercialización explotadoras de fórmulas comerciales.
El conjunto de medidas incluye fortalecer la atención sanitaria para madres y recién nacidos, ampliar la consejería comunitaria, invertir en protección de la maternidad y mantener los servicios de lactancia en entornos humanitarios. La estrategia busca que el apoyo sea continuo y no una intervención aislada.
Muertes evitables y retorno económico
La expansión de la lactancia podría evitar casi 400.000 muertes infantiles y alrededor de 140.000 muertes maternas cada año, según las estimaciones difundidas por la OMS y UNICEF. Los beneficios se extienden también a los sistemas sanitarios, la educación y la economía.
Por cada dólar invertido en promover la lactancia, los organismos calculan un retorno aproximado de 59 dólares. Esa cifra reúne la reducción de costos de atención médica, las mejoras en el desarrollo cognitivo, un mayor nivel educativo y el aumento de los ingresos a lo largo de la vida.
La dimensión económica acompaña a los efectos sanitarios. Menos enfermedades pueden reducir la presión sobre los servicios médicos, mientras que un mejor desarrollo cognitivo puede influir en la trayectoria educativa y laboral. La inversión propuesta se concentra, por tanto, en medidas que actúan durante los primeros años de vida y en la salud de las madres.
Avances desiguales entre países y comunidades
El aumento de las tasas mundiales no elimina las diferencias entre territorios. La OMS y UNICEF señalan que muchos países siguen rezagados frente a los objetivos internacionales y que la calidad de los servicios varía. Las dificultades son mayores donde los sistemas de salud tienen menos recursos o donde los conflictos y las emergencias interrumpen la atención.
En esos escenarios, la continuidad del acompañamiento puede depender de programas comunitarios y de redes de apoyo entre madres. Los organismos incluyen expresamente los contextos humanitarios y frágiles entre las áreas donde deben sostenerse las intervenciones.
La campaña de la Semana Mundial de la Lactancia Materna utiliza el lema «Lactancia materna para un comienzo sostenible de la vida: fortalecer lo que funciona». El enfoque parte de programas que ya han demostrado resultados y propone ampliar su cobertura, mejorar su calidad y convertir el apoyo a las madres en una parte permanente de los sistemas sanitarios y laborales.
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.





































































