Ciudad de México (México).— Antiguas canchas rituales de Mesoamérica, el Estadio Azteca, campos llaneros y la Bombonera de Tepito forman parte de un recorrido fotográfico que examina más de 3,000 años de relación entre comunidades y espacios de juego.
Tlachtli. Espacios del juego sagrado, del fotógrafo y cineasta Santiago Arau Pontones, permanecerá hasta el 23 de agosto de 2026 en la Sala de Inmersión del Museo Nacional de Antropología. La entrada es libre.
La instalación contiene 24 fotografías en distintos formatos, diez objetos arqueológicos y una réplica de pelota de hule elaborada por artesanos de La Tebaira, Sinaloa, que conservan la fabricación tradicional de las esferas usadas en el ulama.
De Cantona y Tula al Estadio Azteca
La exposición presenta imágenes de asentamientos precolombinos situados en Chiapas, Chihuahua, Guanajuato, Morelos, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.
Arau documentó detalles de espacios rituales en más de 30 zonas arqueológicas. Su observación se extendió a escenarios del futbol contemporáneo, desde grandes estadios hasta canchas comunitarias.
El fotógrafo explicó que plazas, edificios de gobierno, templos y canchas continúan organizando el centro de numerosos pueblos y ciudades. Esa disposición le permitió establecer una relación entre espacios públicos actuales y los de sociedades prehispánicas.
«Eso me llevó a pensar en la necesidad que tenemos los seres humanos de hacer uso de un espacio público, el cual podemos llamar ‘cancha’, así como de la importancia que tiene el competir», expresó.
La fotografía aérea como microhistoria social
El trabajo utiliza exploración previa y una colocación deliberada de la cámara aérea. Su propósito es que cada imagen funcione como documento de microhistoria social.
Desde esa altura, las canchas registran apropiación del espacio, esparcimiento, competencia y tregua comunitaria. No aparecen únicamente como superficies deportivas, sino como lugares de encuentro y memoria.
La exposición surgió de una comisión para documentar la reconfiguración arquitectónica del Estadio Azteca. La observación de la periferia, especialmente Santa Úrsula, reveló una extensa presencia de campos llaneros y semiprofesionales.
Más de mil canchas en Ciudad de México
Ese hallazgo llevó a Arau a emprender una «cartografía obsesiva». Registró más de mil campos de futbol solamente en Ciudad de México.
La investigación se convirtió además en Canchas, un proyecto personal con el que recorre el país para documentar estos espacios.
El conjunto contrasta las dimensiones monumentales de un estadio con las canchas integradas en barrios. En ambos casos, la imagen aérea expone el lugar del juego en la organización del territorio.
Una pelota de ulama mantiene vivo el ritual
Las fotografías se complementan con objetos arqueológicos y una réplica de pelota de hule fabricada por artesanos sinaloenses.
El ulama se presenta como una variante viva del ritual prehispánico. La pieza contemporánea conecta las representaciones arqueológicas con una práctica artesanal que todavía conserva técnicas del antiguo juego.
El montaje propone leer la cancha como una estructura que atraviesa siglos: espacio ritual, escenario deportivo, punto de competencia y lugar comunitario. La ruta va de Cantona y Tula al Estadio Azteca y Tepito, mostrando la permanencia social del espacio compartido.
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press.




































































