Ginebra (Suiza).- Uno de cada cuatro adolescentes en el mundo no realizó al menos 60 minutos de actividad física en ningún día de la semana anterior a la encuesta, una situación que afecta aproximadamente a 240 millones de jóvenes de entre 11 y 17 años, de acuerdo con nuevas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los resultados, publicados en la revista científica The Lancet Global Health, muestran que los niveles de actividad física entre los adolescentes prácticamente no han cambiado durante los últimos 15 años, pese a los riesgos que representa la inactividad para la salud.

La investigación también revela una persistente desigualdad entre niñas y niños. Las adolescentes presentan menores niveles de actividad física en casi todos los países analizados, lo que pone de manifiesto la necesidad de eliminar las barreras que dificultan su participación en actividades deportivas y recreativas.

Los adolescentes realizan actividad física menos de tres días por semana

Las estimaciones de la OMS indican que los adolescentes de entre 11 y 17 años reportaron realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa durante un promedio de apenas 2,7 días por semana.

Solo el 14 % afirmó haber alcanzado ese nivel de actividad durante los siete días de la semana.

En contraste, aproximadamente una cuarta parte de los adolescentes encuestados no registró ningún día en el que completara al menos una hora de actividad física.

Estas cifras reflejan las dificultades que enfrentan millones de jóvenes para incorporar el movimiento a sus actividades cotidianas.

La actividad física moderada o vigorosa comprende ejercicios y movimientos que requieren un esfuerzo físico suficiente para aumentar la respiración y la frecuencia cardíaca. Puede incluir distintas actividades deportivas, recreativas o formas de desplazamiento activo.

Los resultados no significan necesariamente que los adolescentes permanezcan completamente inmóviles. La medición identifica a quienes no alcanzaron los 60 minutos de actividad física en un mismo día durante la semana evaluada.

Las niñas presentan mayores niveles de inactividad física

Una de las diferencias más significativas identificadas por los investigadores corresponde a la participación de niñas y niños en actividades físicas.

El 28 % de las adolescentes reportó no haber completado 60 minutos de actividad física en ningún día de la semana anterior, frente al 22 % de los varones.

La desigualdad también aparece entre quienes realizan actividad física diariamente.

Mientras el 17 % de los niños afirmó alcanzar al menos una hora de actividad durante los siete días de la semana, la proporción descendió al 11 % entre las niñas.

La OMS alerta sobre la inactividad física en adolescentes
Actividad física semanal entre adolescentes, por sexo. Imagen generada con inteligencia artificial

La OMS encontró que las niñas eran menos activas que los niños en prácticamente todos los países y en todas las regiones de la organización.

Esta diferencia se ha mantenido a lo largo del tiempo y constituye uno de los principales desafíos para las políticas destinadas a promover hábitos saludables durante la adolescencia.

El organismo considera necesario abordar las múltiples barreras que enfrentan las niñas para acceder a oportunidades seguras y asequibles de actividad física.

La inactividad física juvenil no mejora desde hace 15 años

El estudio evidencia que los esfuerzos internacionales no han conseguido producir avances significativos en los niveles de actividad física de los adolescentes durante los últimos 15 años.

La investigación utilizó información procedente de 389 encuestas poblacionales realizadas en 140 países y territorios, con la participación de más de 3,2 millones de adolescentes.

La amplitud de los datos permitió identificar tendencias mundiales y diferencias entre países, además de examinar las desigualdades relacionadas con el sexo.

Sin embargo, los resultados muestran que el estancamiento no afecta a todos los países de la misma manera.

En algunas naciones, apenas el 4 % de los adolescentes declaró no haber alcanzado los 60 minutos de actividad física en ningún día de la semana. En otras, esa proporción superó el 40 %.

Estas diferencias indican que las oportunidades para mantenerse físicamente activo varían considerablemente dependiendo del entorno en el que viven los jóvenes.

La OMS no atribuye esta situación a una causa única. Por el contrario, identifica una combinación de factores sociales, económicos y ambientales que condicionan las posibilidades de realizar ejercicio.

La falta de ejercicio aumenta los riesgos para la salud

La inactividad física constituye un importante factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y determinados tipos de cáncer.

La OMS advierte que desarrollar hábitos activos desde edades tempranas resulta fundamental para proteger la salud y contribuir a reducir la carga mundial de estas enfermedades.

Aunque los problemas asociados con la inactividad pueden manifestarse en diferentes etapas de la vida, la adolescencia representa un período importante para establecer comportamientos relacionados con el bienestar físico.

Por esa razón, las autoridades sanitarias consideran insuficiente limitar las estrategias de prevención a recomendaciones individuales sobre la necesidad de hacer más ejercicio.

El entorno también debe ofrecer condiciones que permitan a los jóvenes caminar, desplazarse en bicicleta, practicar deportes y participar en actividades recreativas de manera segura.

La falta de estas oportunidades puede dificultar la incorporación de la actividad física a la rutina diaria, incluso cuando existe interés por mantenerse activo.

Las escuelas y los espacios públicos influyen en la actividad física

Entre los factores que pueden limitar la actividad física de los adolescentes, la OMS identifica las características de los sistemas de transporte, la disponibilidad de espacios públicos seguros y las oportunidades para caminar o utilizar bicicletas.

También influyen las condiciones de los centros educativos, el costo de determinadas actividades deportivas, las normas sociales y los estilos de vida cada vez más vinculados al uso de pantallas.

Estos elementos ayudan a explicar por qué las recomendaciones sanitarias, por sí solas, no siempre se traducen en cambios de comportamiento.

Un adolescente que no dispone de espacios adecuados para jugar o practicar deportes puede encontrar mayores dificultades para mantenerse activo.

Del mismo modo, la ausencia de rutas seguras para caminar o desplazarse en bicicleta puede reducir las oportunidades de incorporar movimiento a los trayectos cotidianos.

Las condiciones sociales también pueden afectar de manera diferente a niñas y niños, especialmente cuando existen obstáculos que limitan la participación femenina en actividades físicas.

Para la OMS, estas circunstancias requieren intervenciones que vayan más allá del sector sanitario e involucren a las instituciones responsables de la educación, el transporte y la planificación urbana.

La OMS pide políticas para facilitar el ejercicio entre jóvenes

Ante la falta de avances, la Organización Mundial de la Salud solicita medidas más firmes para convertir la actividad física en una parte habitual de la vida de niños y adolescentes.

Entre las prioridades se encuentran promover el movimiento dentro de las escuelas, invertir en rutas seguras para peatones y ciclistas y desarrollar comunidades que faciliten las actividades deportivas y recreativas.

La organización también considera necesario reforzar la colaboración entre los sectores de educación, transporte, urbanismo, deporte y salud.

Estas iniciativas deben acompañarse de medidas específicas para reducir las barreras que enfrentan las adolescentes.

«Durante 15 años, el mundo casi no ha logrado avances para conseguir que los jóvenes se muevan, y las niñas son quienes más se están quedando atrás», afirmó Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.

El funcionario sostuvo que la solución no consiste simplemente en pedir a los adolescentes que se esfuercen más.

«La respuesta es construir escuelas, calles y comunidades donde moverse, jugar y mantenerse activo sea seguro, fácil y normal», agregó.

La OMS plantea que los países deben adoptar políticas que permitan integrar el movimiento a las actividades diarias sin que represente una dificultad adicional para los jóvenes.

El organismo insiste en que mejorar la seguridad de los espacios públicos, ampliar las oportunidades de actividad física en los centros educativos y facilitar los desplazamientos activos puede contribuir a modificar una tendencia que permanece prácticamente estancada desde hace una década y media.

Los resultados completos de la investigación están disponibles haciendo clic aquí.

Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press

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