Roma (Italia).- Las remesas enviadas a países de ingreso bajo y mediano alcanzaron los $728.600 millones en 2025, consolidándose como una de las principales fuentes de financiación para millones de hogares y superando tanto a la inversión extranjera directa en esas economías como al monto de la asistencia oficial para el desarrollo mundial.

La cifra fue cuatro veces superior al volumen de esa asistencia durante el mismo año, de acuerdo con el informe Sending Money Home 2026. Beyond remittances: From lifeline to resilience – one family at a time, presentado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

El estudio muestra además el crecimiento sostenido de estos flujos durante la última década. Desde 2016, las remesas aumentaron 94 %, a un ritmo superior tanto al crecimiento de la población como al de la emigración procedente de países de ingreso bajo y mediano.

Una de cada seis personas está vinculada a las remesas

El alcance de estos envíos va mucho más allá de las cifras financieras. El FIDA estima que unos 220 millones de migrantes y miembros de la diáspora mantienen a 1.100 millones de familiares mediante las remesas.

Esto significa que aproximadamente una de cada seis personas en el mundo está conectada de alguna manera a estos flujos de dinero.

Para los hogares receptores, las remesas se han mantenido durante el último decenio como una fuente constante de recursos destinada a cubrir necesidades básicas, afrontar crisis y realizar inversiones para el futuro.

«Las remesas, a la vez que ayudan a las familias a satisfacer sus necesidades básicas, fomentan el crecimiento financiero y la resiliencia frente a crisis», declaró Álvaro Lario, presidente del FIDA.

Lario señaló que sus beneficios potenciales aumentan cuando las familias pueden acceder a servicios financieros asequibles y confiables, además de disponer de conocimientos y opciones para decidir cómo utilizar esos recursos en función de sus necesidades.

América Latina lidera el crecimiento de las remesas
Las diferencias regionales muestran la magnitud y evolución de las remesas en distintas partes del mundo. Foto: FIDA

Las zonas rurales reciben $233.000 millones

Una parte considerable del dinero enviado por los migrantes tiene como destino las comunidades rurales.

Casi uno de cada tres dólares remitidos a los hogares, aproximadamente $233.000 millones, llegó a zonas rurales, donde suele existir un menor acceso al empleo formal, los servicios financieros y la infraestructura pública.

El informe también estima que las familias receptoras destinan alrededor de $22.000 millones anuales a los sistemas agroalimentarios rurales. Estos recursos respaldan actividades como la producción agrícola, las empresas rurales y el empleo.

El efecto económico puede extenderse, por tanto, más allá de las personas que reciben directamente el dinero.

«El impacto de las remesas en las zonas rurales va más allá de los hogares receptores y se extiende a las economías circundantes, ya que son un apoyo para los negocios, el empleo y los sistemas alimentarios locales», afirmó Lario.

El presidente del FIDA añadió que para millones de familias rurales la recepción de remesas puede representar un primer paso hacia el ahorro y el acceso a seguros y créditos adecuados, así como una herramienta para aumentar su capacidad de respuesta ante perturbaciones económicas y climáticas.

América Latina y el Caribe lideran el crecimiento

Las diferencias regionales muestran la magnitud y evolución de las remesas en distintas partes del mundo.

Asia y el Pacífico se mantienen como el principal centro de la economía mundial de las remesas. La región recibió $384.900 millones, equivalentes al 53 % del total recogido en el informe decenal.

América Latina y el Caribe, por su parte, registraron el crecimiento más acelerado. Las remesas recibidas por la región aumentaron 132 % durante la última década, hasta alcanzar los $168.600 millones.

En África, las entradas crecieron 86 %, llegando a $124.200 millones.

Las cifras también reflejan el peso que estos recursos pueden tener en las economías nacionales. En 23 países, las remesas representan más del 10 % del producto interno bruto (PIB).

En otros nueve países, el valor de las remesas recibidas superó incluso el valor total de las exportaciones de bienes y servicios.

América Latina lidera el crecimiento de las remesas
La digitalización está modificando la manera en que el dinero cruza las fronteras. Foto: FIDA

Más de la mitad de los envíos comienza por canales digitales

La digitalización está modificando la manera en que el dinero cruza las fronteras.

Actualmente, más de la mitad de las remesas se inicia mediante un canal digital, una evolución que ha contribuido a reducir los costos de las transferencias.

Sin embargo, el efectivo continúa predominando en numerosos corredores de remesas. La digitalización completa del proceso —desde quien envía el dinero hasta quien lo recibe— todavía es limitada.

Solo el 35 % de los servicios medidos en 2025 eran totalmente digitales, tanto en el extremo del remitente como en el del receptor.

Esta diferencia indica que iniciar una transferencia electrónicamente no significa necesariamente que todo el recorrido del dinero hasta el destinatario sea digital.

El acceso financiero, otro desafío para las familias

El FIDA plantea que gobiernos, reguladores, instituciones financieras y organizaciones vinculadas al desarrollo pueden ampliar el efecto económico de las remesas mediante transferencias más asequibles y transparentes y una mayor cobertura de servicios en las zonas rurales.

Entre las áreas identificadas figuran el fortalecimiento de las capacidades financieras y digitales y la ampliación del acceso de las familias receptoras a ahorros, seguros, créditos adecuados y alternativas de inversión.

El informe también advierte que el volumen alcanzado por las remesas no convierte estos recursos privados en un sustituto de otras fuentes de financiación.

Aunque pueden contribuir a fortalecer la resiliencia de los hogares, fomentar la inclusión financiera y generar oportunidades económicas, las remesas no reemplazan la inversión pública, la protección social ni la financiación destinada a enfrentar los efectos del clima.

Con $728.600 millones enviados a países de ingreso bajo y mediano durante 2025 y un crecimiento de 94 % en una década, el desafío planteado ahora es reducir los costos y las barreras de acceso para que las familias puedan disponer de más opciones al momento de recibir, ahorrar o invertir el dinero que les llega desde el exterior.

Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press

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