Ciudad de México (México).- El Códice Azcatitlán, un manuscrito elaborado entre finales del siglo XVI y principios del XVII que relata episodios fundamentales de la historia mexica, regresó temporalmente a México por primera vez desde su salida del país en 1840 y ya se exhibe en el Museo Nacional de Antropología (MNA).
La pieza es el centro de la exposición «El Códice Azcatitlán. México-Francia, 200 años de amistad», organizada con motivo del bicentenario de las relaciones diplomáticas entre ambos países. El público podrá visitarla en la Sala de Exposiciones Temporales del museo hasta el **6 de diciembre de 2026.
El traslado del manuscrito desde Francia forma parte de un intercambio temporal y recíproco que también llevó el Códice Boturini a París, donde será exhibido en la Biblioteca Nacional de Francia.
El Códice Azcatitlán vuelve al país después de 186 años
La llegada del Códice Azcatitlán fue posible mediante la colaboración de la Secretaría de Cultura de México y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) con el Ministerio de Cultura de Francia y la Biblioteca Nacional de Francia.
El intercambio quedó acordado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en noviembre de 2025, en el contexto de los 200 años de relaciones diplomáticas entre los dos países.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, explicó durante la inauguración que el proceso tuvo entre sus antecedentes una propuesta de la comunidad hñähñu de Ixmiquilpan, Hidalgo, que promovió la petición para que el códice estuviera nuevamente en territorio mexicano.
La iniciativa, señaló Curiel de Icaza, colocó en el centro la relación de los pueblos originarios con su memoria y patrimonio.
Mientras el documento conservado en Francia llegó a Ciudad de México, el Códice Boturini hizo el recorrido inverso. Su presentación en París forma parte de la «Gran Fiesta Franco-Mexicana», un programa cultural binacional que contempla cerca de 200 actividades.

¿Qué cuenta el Códice Azcatitlan?
El manuscrito está integrado por 20 fojas y fue elaborado en el Valle de México. Una de sus características es la combinación del sistema pictográfico mesoamericano con la escritura europea.
Su contenido se encuentra dividido en tres secciones que recorren distintos momentos de la historia mexica. La primera aborda la migración desde Aztlan hasta la fundación de México-Tenochtitlan.
Otra parte presenta a los tlatoque, o gobernantes, de la ciudad y los principales acontecimientos ocurridos durante sus respectivos gobiernos. El relato también abarca el periodo de la llegada de los españoles, la conquista y la evangelización.
Baltazar Brito Guadarrama, etnohistoriador, titular de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia y curador de la exposición, destacó el lugar del documento dentro de una tradición en la que los pueblos construyen y preservan sus propios relatos históricos.
«Es un manuscrito relevante para nosotros como mexicanos, pero también se inscribe dentro de esa gran tradición historiográfica donde los pueblos intentan contar sus historias, las cuales siguen teniendo en la actualidad una gran relevancia como parte de la identidad de los pueblos que se adscriben a estas narrativas», explicó durante un recorrido por la muestra.
Seis ejes explican el origen y permanencia de los códices
La exposición no se limita a la presentación del Códice Azcatitlán. El recorrido incorpora 25 piezas destinadas a explicar cómo se elaboraron estos documentos y de qué manera han logrado permanecer a través del tiempo.
El montaje está organizado en seis ejes temáticos: «Códices originarios: tradición prehispánica», «Pervivencia cultural: los códices virreinales», «Del origen al acervo», «Códice Azcatitlan», «Mitos fundacionales y las migraciones míticas» y «Descubrimientos y perspectivas actuales».
Entre los materiales se encuentran facsímiles de nueve manuscritos prehispánicos y novohispanos.
Uno de ellos es el Bodley, relacionado con las hazañas del gobernante mixteco Ocho Venado Garra de Jaguar. También aparece el Boturini, cuyo contenido relata el viaje mítico de los mexicas desde Aztlán.
El recorrido incorpora además un facsímil del De la Cruz-Badiano, identificado como el primer tratado herbolario de América, y otro del Mendocino, documento que reúne información sobre la historia, las tradiciones y el sistema tributario de los mexicas.

Objetos arqueológicos muestran cómo se producía el papel
Las piezas arqueológicas y etnográficas de la colección del Museo Nacional de Antropología amplían el contexto de los manuscritos y permiten acercarse a los materiales y prácticas asociados con su elaboración.
Entre los objetos expuestos hay machacadores de piedra empleados para apisonar papel, así como una vasija tipo códice y puntas de proyectil de filiación mexica correspondientes al Posclásico Tardío, periodo comprendido entre 1200 y 1521 d.C.
La selección incluye además un pectoral antropomorfo perteneciente a la tradición Mezcala.
Los objetos etnográficos comprenden jícaras con colorantes naturales y un textil de la cultura hñähñu u otomí, comunidad que también estuvo vinculada con la petición para el regreso temporal del Códice Azcatitlán.
México y Francia plantean ampliar la cooperación cultural
La exhibición de los códices en ambos lados del Atlántico también abrió la puerta a nuevas formas de colaboración alrededor de estos documentos.
El secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, planteó una agenda que incluya investigación conjunta, digitalización de acceso abierto, intercambio de conservadores y formación de especialistas.
«La mejor diplomacia no se limita a que los Estados se encuentren, permite que sus sociedades se conozcan», afirmó.
Jean-Charles Bédague, director de las colecciones de la Biblioteca Nacional de Francia, indicó que la institución francesa conserva un conjunto de manuscritos mexicanos estudiados por investigadores de ambos países. Su análisis, explicó, requiere combinar diferentes disciplinas, lenguas y tradiciones científicas.
La embajadora de México en Francia, Blanca Jiménez Cisneros, destacó por su parte la participación de académicos, especialistas en conservación, arqueólogos, museógrafos y personal aduanero, entre otros profesionales, para hacer posible el intercambio.
La embajadora francesa en México, Delphine Borione, consideró que las exposiciones permitirán que públicos de ambos países y visitantes internacionales conozcan con mayor profundidad la riqueza y diversidad de la historia mexicana.
El Códice Azcatitlán permanecerá expuesto en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo Nacional de Antropología hasta el 6 de diciembre de 2026, antes de concluir su estancia temporal en México.
Este artículo fue elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y revisado por un editor de Hispanos Press



































































